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En un operativo de control en Corrientes, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) detectó y decomisó más de 20 toneladas de frutas y hortalizas que eran transportadas con documentación irregular y cuya procedencia no pudo ser validada. La carga, que tenía como destino la provincia de Buenos Aires, fue desnaturalizada ante el “riesgo sanitario” que representaba.
Según informó el organismo sanitario, el procedimiento se realizó durante tareas de fiscalización que buscan evitar la circulación de productos sin garantías sanitarias. “Mediante fiscalización inteligente, el Senasa evitó que llegaran al público productos vegetales cuya procedencia y condiciones sanitarias no pudieron garantizarse”, señalaron.
El operativo se llevó adelante con el objetivo de prevenir la dispersión de plagas y enfermedades, además de resguardar la salud de los consumidores. En ese contexto, indicaron que se trataba de mercadería “de dudosa procedencia dado que eran transportadas con irregularidades en la documentación sanitaria”.

Uno de los aspectos clave de la detección fue el uso de herramientas tecnológicas. A través del análisis de imágenes satelitales vinculadas al sistema Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa), el organismo corroboró que los cultivos declarados en la documentación no existían.
Durante la inspección también surgieron otras inconsistencias. Parte de la carga presentaba etiquetas de origen extranjero, lo que impedía verificar su trazabilidad y las condiciones en las que había sido producida.
Frente a este escenario, el Senasa dispuso una medida contundente. “Ante estas irregularidades y la imposibilidad de asegurar la trazabilidad de los productos, el Senasa dispuso el decomiso y la desnaturalización de toda la carga de frutas frescas”, precisaron.
El cargamento había salido desde Misiones y fue interceptado en Corrientes durante un control de rutina realizado por agentes del Centro Regional Corrientes-Misiones del organismo, en conjunto con efectivos de Gendarmería Nacional Argentina.
La mercadería estaba compuesta por una amplia variedad de productos: mango, papaya, banana, melón, papa, sandía, zapallo, lima Tahití, durazno, ciruela, kiwi y pimiento morrón.
Al momento del control, los inspectores analizaron el Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e), una herramienta clave para garantizar la trazabilidad de los productos vegetales durante su traslado. Fue allí donde detectaron inconsistencias entre los datos declarados y la información oficial.
En concreto, observaron diferencias entre el emisor del documento y los registros del Renspa correspondientes al origen informado. A partir de ese entrecruzamiento de datos, el organismo avanzó con una verificación más profunda.
Los resultados fueron concluyentes. “A partir del entrecruzamiento de información mediante herramientas de fiscalización inteligente, el Senasa constató que en el establecimiento declarado como origen —ubicado en la localidad misionera de El Soberbio— no se registraban los cultivos consignados en la documentación presentada y que el predio figuraba a nombre de otro titular”, detallaron.
El caso volvió a poner en foco la importancia del DTV-e como instrumento de control sanitario. Desde el organismo recordaron que este documento “permite asegurar la trazabilidad de los productos vegetales durante su traslado, garantizando que hayan sido producidos y acondicionados bajo condiciones sanitarias adecuadas”.
Además, remarcaron que su utilización resulta clave para prevenir la propagación de plagas y enfermedades que puedan afectar tanto la producción como el estatus fitosanitario del país. Este tipo de procedimientos forma parte de los controles permanentes que realiza el Senasa en todo el territorio nacional. Según indicaron, estas acciones se desarrollan en articulación con fuerzas de seguridad y organismos provinciales.
El objetivo es “resguardar la sanidad vegetal, preservar el estatus fitosanitario nacional y asegurar la trazabilidad de los alimentos que se comercializan en el país”.
En este caso, la intervención evitó que una importante cantidad de alimentos sin garantías sanitarias ingresara al circuito comercial y llegara a los consumidores. Con este tipo de operativos, el organismo sanitario busca reforzar la transparencia en la cadena agroalimentaria y asegurar que los productos que circulan cumplan con las normativas vigentes.




