Los europeos bloquean la utilización de denominaciones que hacen referencia a lugares geográficos en un listado de 350 “protegidos”; los maestros queseros argentinos empezaron a cambiar los nombres
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CÓRDOBA.- El acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) incluye un capítulo destino a quesos. Habilita el ingreso a la zona sudamericana de 30.000 toneladas de quesos europeos sin aranceles. Uno de los puntos más complicados se concentra en la propiedad intelectual. La UE logró resguardar una lista de 350 indicaciones geográficas (IG) y denominaciones de origen protegidas (DOP). Por ejemplo, el Parmigiano Reggiano, el Grana Padano, el Gorgonzola o el Provolone Valpadana podrán ingresar con sus denominaciones amparadas por una sólida protección legal. Ese punto viene negociándose desde, al menos, 2015.
Uno de los negociadores empresarios que participó en las conversaciones durante la gestión de Mauricio Macri explicó a LA NACION que para cada una de las denominaciones de origen, la UE pidió eliminarlas del mercado o hacer un proceso de eliminación paulatina. Por caso, para algunos casos, se podrían usar pero si surgen nuevas empresas ya no podrían utilizarlas. “Es el tema más complicado, también porque se cruza con negociaciones de Estados Unidos -agregó-. Lo que se había negociado en aquellos años se modificó en los últimos tiempos”.
El maestro quesero Juan Mendoza, de Lácteos Azul (Toro Pujio, Córdoba ) es ganador de varios premios mundiales de quesos. “Sería lo mejor que nos puede pasar que no nos permitan utilizar esos nombres -comentó-. Ya pasó que tuvimos que dejar de llamar roquefort y nombrar queso azul, lo mismo con el champagne. Hace años que se está tratando de inculcar a los productores que denominen a los quesos con nombres regionales de aquí. Por ejemplo, mis productos tienen nombres únicos en el mundo. Mantener nombres de afuera genera, también, otro aspecto que es que los compararían con los ‘originales’”.

Recordó que los nombres europeos de quesos argentinos se deben a que “fueron traídos por inmigrantes suizos, italianos, franceses…A la larga creo que mantener esas denominaciones puede crear falsas expectativas mientras con nombres que no se conocen son más interesantes”. En el caso de su marca, usa denominaciones como “queso azul Gourmet”, “queso Mariello” (significa amarillo en asturiano y en esa región de España se hace el queso Cabrales; es una inspiración que viene de ahí); “queso Stracco” (inspiración del queso azul de Italia, el Gorgonzola. Stracco porque en stracchino significa cansado y este queso “me llevó dos años desarrollarlo”); “queso Quadratto” (significa cuadrado por su formato. “Lo desarrollé especialmente para un chef importante que necesitaba un queso azul más sostenido de alta intensidad para un plato caliente”).
El presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), Pablo Villano, sostuvo que el acuerdo al que se ha llegado “da un marco, pero todavía hay muchos aspectos a resolver y a conversar. Entre esos puntos están las denominaciones geográficas, que serán un problema porque lo que antes se exportaba a Brasil como Reggianito, por ejemplo, tendría que cambiar de nombre. Habrá, seguramente, plazos para ir ordenando la situación”.

El consultor lácteo Fernando Ramos apuntó que hace unos cinco años, en medio de las negociaciones, se le pidió a la Argentina que confeccionara un listado de empresas que podrían reclamar el uso de algunos de los nombres, acompañando esa información del dato de cuánto hacía que venían exportando. “La intención era que ese grupo pudiera continuar, pero no hay un pacto cerrado. Fueron solo gestiones e iba a respetarse a las que ya estaban en el mercado”.
Precisó que el objetivo de la UE es preservar años de trabajo: “La Argentina podría aplicar, si estuviera inscripto como tal, el mismo esquema al dulce de leche. Para la región será un problema, cambiar los nombres implicará un presupuesto significativo de marketing para imponer las nuevas denominaciones”. Además, Ramos consideró que la cuota de ingreso de quesos europeos es “alta” por las condiciones de competitividad y productividad de la producción de esa región.
El director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Jorge Giraudo, ratifica que para algunos quesos como Gorgonzola, Parmesano, Grana Padano, Gruyère y Fontina se había avanzado en el sentido de que si las empresas demostraban que los producían, en algunos casos, antes de 2017 y, en otros, antes de 2012, podían utilizar los nombres, pero son aspectos que se tendrán que retomar en las discusiones.
“Falta pasar el filtro de los 27 países de la UE que en materia de lácteos no están para nada conformes con el acuerdo -agregó-. Piden cláusulas espejo, quieren que se exija a los procesos y productos del Mercosur lo mismo que les exigen a ellos”.
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