
La bandera entrerriana es considerada criolla y federal
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PARANA.- Los alumnos de guardapolvo blanco empuñan esa bandera argentina cruzada por una franja roja, junto al pabellón nacional. En cada acto patrio los concurrentes aplauden el ingreso de "las banderas de ceremonia": primero el abanderado con la celeste y blanca, y de inmediato el segundo abanderado con la celeste y blanca "sesgada por un rayo", al decir del poeta Delio Panizza.
En los desfiles de entidades tradicionalistas, los paisanos gustan hacer flamear el emblema argentino y, en el mismo sentido, lucen un rostro de satisfacción si les tocó la bandera entrerriana que consideran particularmente criolla y federal.
También ondea en manos de los obreros y militantes gremiales en las manifestaciones de protesta porque como símbolo que es, representa al pueblo sin distinciones de izquierdas, centros y derechas.
Las artesanías, los libros, y hasta las propagandas partidarias llevan los tres colores en esta comarca, siempre que los autores busquen identificarse con la entrerrianía, con lo popular.
"Tremenda diagonal, grito de guerra que en esa seda pasional trémola, y afirma democracia impar, ardiente, luminosa y sola", escribió el entrerriano Panizza en su obra "Artigas". Y después: "Es la visión de Artigas hecha seda, hecha canto, es un himno de llamas dividiendo en diagonal un cielo azul y blanco? Dice Federación esa bandera sesgada por un rayo".
Sin impulso oficial ni militancia de organización alguna, se impone por peso propio. No necesita explicaciones, no hay entidades que fomenten su uso, o que busquen algún fin secesionista; es un emblema que trae su prestigio desde el fondo de la historia y que nadie pone en cuestión.
Un origen romántico
Tampoco se pregunta mucho de dónde viene y qué significa, pero entre los entrerrianos el federalismo se identifica con los caudillos y las batallas, de modo que hay algo romántico también, si se recuerda que el líder más querido de los panzaverde, Francisco Ramírez, murió en actitud amorosa, volviendo cara para defender a su amada Delfina que había caído presa del bando contrario. Así lo ha asumido la mayoría porque, además de ser muy posible, suena atractivo; aunque los historiadores duden.
Fue creada por el caudillo oriental José Artigas para identificar la Liga de los Pueblos Libres, integrada por la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones y parte de Córdoba entre 1815 y 1820. Cada provincia trazó la franja roja a su modo, con una línea o con dos, más o menos ancha. Eusebio Hereñú proclamó su entusiasmo con la causa artiguista levantando esta bandera en Paraná, en 1815. Después Francisco Ramírez la llevó a la victoria en la Batalla de Cepeda, considerada vital para los intereses republicanos, después de la declaración de la Independencia en Tucumán.Una vez desterrado su creador, José Artigas, fue el emblema también de la República de Entre Ríos, de efímera existencia. Prohibida tras la muerte de Ramírez, hubo otras banderas pero ésta reapareció de tanto en tanto fuera de los actos protocolares, y con el reverdecer de la democracia en 1987 el gobierno provincial la incorporó nuevamente como símbolo del Estado. "Dicha bandera forma parte de nuestro patrimonio histórico... ha sido y es espontáneamente enarbolada por los entrerrianos cuando desean expresar sus sentimientos de pertenencia al suelo natal", reza el decreto que le restituyó su vigencia, firmado por el entonces gobernador Sergio Montiel.
"La roja veta diagonal que sangra", según la sensibilidad de Juan Zorrila de San Martín (autor del inmortal Tabaré) está vigente en el alma de los entrerrianos y representa menos a la política partidaria que al folklore vivo. A los alumnos les encanta, los jinetes la hacen flamear con orgullo, los gremialistas la enarbolan como símbolo de sus luchas. ¿Cuánto queda en esta tricolor de Artigas? Quién sabe.






