Los incendios arrasaron más de 130.000 hectáreas en La Pampa; al sur de la localidad de Jacinto Arauz, a Alejandro Delfino se le incendiaron unas 5000 hectáreas de las 6000 ha del establecimiento familiar
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La provincia de La Pampa atraviesa horas de tensa calma. Con más de 130.000 hectáreas devastadas por los incendios rurales, los productores siguen con atención el avance de nuevas tormentas eléctricas anunciadas para esta noche y mañana. El temor es el mismo que se repite desde hace semanas: las llamadas “tormentas secas”, que descargan rayos pero no dejan ni una gota de agua, el combo perfecto para iniciar o reavivar los focos ígneos.
En ese escenario desolador, una de las historias que mejor resume la magnitud del desastre es la de Alejandro Delfino, productor agropecuario del sur de Jacinto Arauz, a quien se le incendiaron unas 5000 hectáreas de las 6000 que conforman el establecimiento familiar El Destino.
“Estoy a unos 25 kilómetros al sur de Jacinto Arauz. Trabajo en este campo que la familia conserva desde el siglo XIX. Hace 28 años que estoy acá; mi familia está en Trenque Lauquen y yo viajo todas las semanas”, relató Delfino a LA NACION.

No era la primera vez que enfrentaba el fuego, pero sí la más devastadora. “Ya me tocó algo parecido en 2018, pero nunca tan grande como ahora. Esta vez se quemaron unas 5000 hectáreas de monte de las 6000 que tiene el campo, y algo también de campo limpio”, contó.
Todo comenzó el viernes 26 de diciembre, tras una tormenta eléctrica. “Se prendió un campo del oeste, a unos 30 kilómetros del nuestro. En ese momento el viento venía del norte, así que no había peligro”, explicó. El establecimiento contaba con las picadas recién hechas, una tarea que se realiza todos los años para prevenir incendios y facilitar el ingreso de bomberos o Defensa Civil.

Pero el escenario cambió de manera abrupta. “El viento rotó al oeste y en tres horas recorrió esos 30 kilómetros hasta llegar a casa. En otras tres horas más, imparable, quemó casi 4000 hectáreas”, recordó.
El combate contra el fuego se extendió durante todo el fin de semana. “Desde el viernes hasta el domingo a la mañana estuvimos apagando. Mirabas alrededor y parecía Kosovo: había focos por todos lados. El viento rotaba del sur, del norte, del este y del oeste, venía de cualquier lado”, describió.

El domingo pareció traer algo de alivio. Por eso, Delfino viajó a Trenque Lauquen para llevar de regreso a su cuñado, que lo había ayudado a combatir el fuego. Pero la tranquilidad duró poco. “Cuando llegué me avisaron que un foco había agarrado las últimas 700 hectáreas de monte que tenía guardadas. Me volví urgente y tuvimos que cerrar el lote y prender fuego para que no se le fuera al vecino. Ahí se terminaron de quemar las 5000 hectáreas”, relató.
A pesar de la magnitud del incendio, logró salvar la hacienda. “No tuve muerte de animales. Abrimos todo para que la hacienda se moviera libremente. El fuego llegó a 200 metros de la casa”, contó.
Las pérdidas materiales, sin embargo, son enormes. Se le quemaron unos 15.000 metros de alambre de potreros internos. “En total cuesta unos $14.000 el metro, más la topadora para limpiar y volver a armar. Estamos hablando de más de $210 millones de pérdida”, detalló.
Delfino explicó que rehacer un alambrado implica costos altísimos. “La mano de obra está en $4500 por metro y, si sumás rollo de alambre, torniqueta y varilla, supera los $7000 por metro”, precisó. En 2018, tras otro incendio, pudo reconstruir gracias a una línea de crédito del Banco de La Pampa.

El productor destacó que el impacto productivo fue menor por una decisión previa. “Tengo hacienda propia y de terceros. La de terceros se carga y se saca esta semana y la mía, como hago recría y tengo un sistema flexible, la pude sacar en diciembre. Me agarra con poca hacienda y voy a arreglarme con lo que quedó de campo limpio”, dijo.
La sensación que domina es la impotencia. “La ayuda de los vecinos y de los bomberos voluntarios fue tremenda, se ponen la diez. Pero nada alcanza. La ayuda fuerte que debería venir del gobierno pampeano no existió”, cuestionó.
En ese sentido, fue crítico con la respuesta oficial. “El gobierno pampeano que nos tiene a mal traer con la Ley de Bosques y no nos deja hacer una picaday si nos agarra nos multa y su ayuda no llegó, solo un avión aeroaplicador el lunes, cuando ya estaba todo prendido. Ni siquiera fue un hidrante. La Pampa se prende fuego todos los años y no estar preparados con una flota adecuada de al menos tres aviones es lamentable”, afirmó.

En la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), su vicepresidente segundo, Marcelo Rodríguez, confirmó la gravedad del escenario. “Ya son más de 130.000 hectáreas quemadas. Hay focos que se controlan y otros que se reavivan por las tormentas eléctricas sin lluvias”, señaló.
Rodríguez advirtió que el riesgo sigue latente. “Prácticamente todas las tormentas dejan rayos y no agua. Hay mucha preocupación”, afirmó, y cuestionó el estado de las banquinas tanto de rutas nacionales y provinciales y caminos vecinales de los municipios empastados, que dificultan el control del fuego.

El dirigente también alertó por posibles pérdidas de hacienda. “Todavía no hay un relevamiento definitivo, pero hay productores que se les quemó el 100% del campo. En zonas de cría, se empieza a notar la falta de terneros chicos ”, indicó.
Luego de que el gobierno provincial acusara a los productores de no hacer las picadas correspondientes, Rodríguez contó que tuvo comunicación con la ministra de la Producción provincial [Fernanda González] y le explicó que no es momento de echar culpas. “No son todos los productores, habrá alguno que sí pero son los menos, pero no hay que olvidar que el mantenimiento de las banquinas es nulo, eso hace que el peligro sea mayor y no favorece para detener los fuegos”.
Otra de las cosas que habló fue sobre el alto costo de las guías. “El costo de trasladar la hacienda es altísimo, entonces ver si al menos aquellos que han sido perjudicados por los incendios y tengan que mover hacienda, no tengan ese costo de la guía, porque si no es todo inviable”, dijo.
Por su parte, el director general de Defensa Civil, David García, señaló que por el momento no hay focos activos, pero la alerta continúa. “Las tormentas eléctricas complican mucho porque la mayoría de los incendios se originan por rayos”, explicó.
En un comunicado, Carbap expresó su solidaridad con los productores damnificados y advirtió que “todo el territorio pampeano se mantiene en alerta roja por riesgo extremo de incendios”. Reclamaron mayor coordinación, mantenimiento de rutas y caminos, y recursos como camiones cisterna y aviones hidrantes.
Mientras tanto, en campos como el de Delfino, el futuro inmediato depende del cielo. “Ahora es rezar y mirar para arriba para que llueva”, resumió, con la certeza de que el fuego todavía no dará tregua en La Pampa hasta al menos febrero próximo.
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