Un informe de la BCR destacó que el país se consolidó como abastecedor clave de la India, con el aceite de soja y girasol como ejes del crecimiento exportador
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En un contexto global marcado por la presión sobre los sistemas alimentarios y la reconfiguración de los flujos comerciales, la Argentina alcanzó en 2025 un hito clave: se convirtió en el principal abastecedor de aceites vegetales de la India, el mayor importador mundial de estos productos. Así lo confirmó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que destacó el fuerte crecimiento de los envíos de aceite de soja y de girasol hacia ese destino estratégico. Según comentaron a LA NACION, el ingreso de divisas por estos productos totalizaron alrededor de US$3630 millones.
Según el trabajo de la entidad rosarina, durante 2025 la India importó 3,56 millones de toneladas de aceites vegetales desde la Argentina, lo que posicionó al país como su principal proveedor. “En 2025, India importó 3,56 millones de toneladas de aceites vegetales desde Argentina y se convirtió en el principal abastecedor del país, al menos desde el 2002 en adelante”, señaló el informe.
La relevancia del dato se explica por el peso específico de la India en el mercado global. No solo se trata de uno de los principales consumidores de aceites para uso humano, sino también del mayor importador mundial de estos productos, con compras totales que en 2025 rondaron las 15,7 millones de toneladas.

Si bien la India es una potencia agrícola, su especialización productiva está fuertemente concentrada en cereales y legumbres. De acuerdo con estimaciones del USDA citadas por la BCR, el país asiático es el segundo productor mundial de trigo, con 117 millones de toneladas, y lidera la producción global de arroz, con 152 millones de toneladas en la campaña 2025/26.
Sin embargo, la producción local de oleaginosas destinadas a la obtención de aceites resulta insuficiente para abastecer su creciente consumo interno. Esa brecha estructural explica la necesidad de importar grandes volúmenes de aceites vegetales, una demanda que se consolidó y profundizó en las últimas dos décadas.
Para la Argentina, este escenario representa una oportunidad estratégica. La BCR destacó que la India es el principal socio comercial del país en el mercado de aceites, ya que concentra alrededor del 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y el 35% de las de aceite de girasol.
“En 2025, se estiman importaciones de India desde Argentina por 3,53 Mt de aceites vegetales, también un récord de compras a nivel individual desde el país sudamericano”, precisó el documento.

Este crecimiento fue posible gracias a la fuerte especialización argentina en aceites de soja y girasol, justamente los dos productos en los que se concentra la demanda india desde el país. En conjunto, la producción de ambos aceites alcanzaría en la campaña 2024/25 unas 10,48 millones de toneladas, “un récord desde al menos el ciclo 2004/05”, según la BCR.
En la BCR remarcaron que este desempeño confirma “la capacidad de la Argentina para consolidarse como un proveedor confiable, capaz de sostener flujos crecientes de exportación hacia socios estratégicos en el largo plazo”.
En el análisis del mapa de abastecedores de la India, el informe señaló cambios relevantes. Indonesia continúa siendo el proveedor clave de aceite de palma, pero sus envíos vienen cayendo con fuerza y en 2025 alcanzaron el nivel más bajo desde 2007.

La BCR explicó que esta merma responde a un crecimiento moderado de la producción de palma en Indonesia, combinado con un fuerte aumento del consumo interno, que se duplicó en los últimos siete años por el mayor uso del aceite en la producción de biocombustibles.
En el caso de Malasia, también enfocada en aceite de palma, las exportaciones se mantienen relativamente estables, sin una expansión significativa de la oferta. En contraposición, se observa un crecimiento gradual de la participación de Rusia como proveedor de aceite de girasol, de Brasil en aceite de soja y de Tailandia en aceite de palma.
En paralelo, Ucrania perdió relevancia como proveedor de aceite de girasol, con envíos que cayeron desde un pico de 2,3 millones de toneladas en 2018 a apenas 1,1 millones de toneladas en 2025, de acuerdo con los datos analizados por la BCR.
La evolución histórica de las importaciones indias muestra un cambio estructural profundo. A comienzos de los años 2000, las compras externas de aceites vegetales se ubicaban entre 4 y 5,5 millones de toneladas y estaban dominadas por el aceite de palma.
Desde 2008 en adelante, la demanda creció de manera sostenida hasta alcanzar, en la última década, niveles de entre 13,7 y 16,6 millones de toneladas. En 2024 se registró un récord de importaciones con 16,6 millones de toneladas y, en 2025, habrían descendido levemente a 15,7 millones, según estimaciones preliminares de The Solvent Extractors Association of India (SEA).
Más allá del volumen total, el dato clave es el cambio en la composición de esa demanda. “Desde 2014 en adelante, el aceite de soja y girasol comenzó a ganar terreno de forma más estructural”, destacó el informe.
Ese proceso se profundizó hasta alcanzar en 2025 un máximo histórico de participación conjunta de ambos aceites, con el 53,1% del total importado por la India. Para la Argentina, este giro resulta particularmente relevante.
En efecto, las importaciones indias de aceite de soja y girasol alcanzaron en 2025 un récord de 8,35 millones de toneladas, casi un 50% más que el promedio de la última década, según la BCR.
El informe vinculó este cambio con la expansión económica de la India y el crecimiento de su clase media, que cuenta con mayor poder adquisitivo y tiende a sustituir el aceite de palma, más barato, por aceites de mayor valor.
“Esto es un espejo del mismo cambio estructural en la participación de ambos aceites en el consumo interno de la India”, señaló el organismo bursátil, en referencia a la mayor demanda de productos de mayor calidad.
De cara al futuro, la BCR concluyó que el contexto actual tiende a concentrar la demanda india en aceites en los que la Argentina es altamente competitiva. Si los indicadores económicos del país asiático se consolidan, el informe advierte que “existe una gran oportunidad para que Argentina responda a un mercado gigante, incrementando la producción e industrialización”.
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