La fuerte sequía que aqueja todavía al noroeste del cinturón sojero-maicero de EE.UU. abre la posibilidad de que el volumen sea menor que lo previsto
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Arrancamos septiembre y el mercado internacional empieza –de a poco– a vislumbrar la presión que la cosecha estadounidense ejercerá sobre los precios de Chicago durante las próximas semanas.
Por supuesto que todavía resta ver si el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) tiene algo más para ajustar en materia de producción y de áreas sembradas con soja y con maíz en el reporte mensual que dará a conocer el viernes próximo. Pero de no mediar cambios, 375 millones de toneladas de maíz y casi 118 millones de toneladas soja, es mucho.
Las elucubraciones respecto de que la cosecha debería ser menor por las magras condiciones de los cultivos y por la fuerte sequía que aqueja todavía al noroeste del cinturón sojero-maicero estadounidense continúan. Pero los datos duros del último informe del USDA muestran que las cifras antes mencionadas de producción se constituyen como la segunda cosecha más grande de la historia para el forrajero y como la tercera en relevancia para el caso de la oleaginosa.
Así las cosas, la estacionalidad se va a hacer sentir, situación que, de juntarse con alguna medida por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos respecto del retiro anticipado de estímulos, podría generar bajas importantes de tipo coyuntural.
En la medida que vayan pasando las jornadas, comenzará a sumarse también el devenir climático en nuestra región. Brasil en poco tiempo más comienza con las tareas de implantación de soja en Mato Grosso y Estados aledaños, como Mato Grosso do Sul, Goias y Tocantins, al tiempo que nuestro país hará lo propio con las siembras de maíz temprano.
Cada día que pase, los “traders” de Chicago comenzarán a observar menos los avatares del clima en el hemisferio norte y se irán concentrando cada vez más en lo pueda llegar a ocurrir con la meteorología durante la primavera y el verano austral, sobre todo en Sudamérica. Pero la foto actual muestra que las temperaturas sobre el Pacífico ecuatorial se ubicarían por debajo de lo normal por unos cuantos meses (algunas estimaciones la anuncian hasta el otoño), indicando la ocurrencia de un fenómeno Niña.
De continuar este pronóstico, las probabilidades de un año más seco de lo normal se incrementan, pudiendo mover o equilibrar el fiel de la balanza de precios. Es importante tener presente que, a escala global, aún con cosechas récord los stocks podrían llegar a disminuir en la mayoría de los productos (a excepción de la soja que los mantendría). Pero si las producciones en Sudamérica fueran menores, las cotizaciones deberían ubicarse un escalón más arriba para poder racionar la demanda.
En definitiva, y a pesar de que pareciera que los precios se ubicaran en niveles históricamente altos –en términos nominales eso parece totalmente cierto–, en condiciones reales el actual nivel de las cotizaciones de la soja y del maíz se encuentra solo algo por encima del promedio histórico 1990/2021. La volatilidad se acelera y la incertidumbre crece. Estar atentos será la clave para aprovechar oportunidades. Para seguir con atención.
El autor es socio de Nóvitas SA
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