Transformación digital de las empresas agropecuarias en tiempos del coronavirus

Para poder sortear el desafío que plantea esta digitalización forzoza es clave poder gestionar el proceso de cambio en cinco niveles de la empresa agropecuaria
Para poder sortear el desafío que plantea esta digitalización forzoza es clave poder gestionar el proceso de cambio en cinco niveles de la empresa agropecuaria
Joaquín Piedra Buena
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24 de abril de 2020  • 01:30

El Covid-19 aceleró en 21 días un proceso que tal vez se pensaba en 21 años. Esta transformación digital en tiempo récord, aparentemente la estamos llevando adelante con éxito. Al menos, estamos sobreviviendo. Lograr darle continuidad a nuestras tareas es el primer indicador clave de desempeño. Pero, ¿somos conscientes de las implicancias que este gran movimiento en la superficie tendrá hacia adentro de las empresas?

Quienes pertenecemos al campo sabemos de sus tiempos y procesos, y aprendimos a respetarlos, acompañarlos y gestionarlos. Esto importa puesto que este proceso de transformación digital tiene similitudes con la transformación biológica. Cambios en un nivel deben ser sostenidos en otros. Un híbrido más rendidor necesita la fertilización adecuada y también un control más ajustado de enfermedades, por ejemplo.

Una organización es como una planta, que está formada por raíces, tallo, follaje con los cuales se produce, por ejemplo, grano. Pero para lograrlo es indispensable algo menos visible: la savia. Las personas, los equipos y la cultura son la savia de las organizaciones. No la podemos evaluar a simple vista, sin embargo allí está el secreto para tener éxito en la gestión del cambio. A los cambios en este nivel se hace referencia al hablar de transformación digital.

Se habla de transformación por entender que es algo más profundo que un mero cambio operativo. Es algo que para que sea efectivo deberá tener en cuenta el equilibrio de cinco pelotitas, dándole a cada una su peso, orden y valor:

1. Las personas. Toda persona necesita un tiempo para entender, comprometerse y ajustarse al cambio propuesto. El cambio se debe ver como una mejora y no como una amenaza. Es fundamental dedicar tiempo a acompañar y escuchar lo que las personas sienten ante el cambio, y qué miedos se les despiertan para poder transformarlas en actores del cambio, de manera que se puedan involucrar y ser parte de la ideación e instrumentación.

2. El equipo. Que las empresas estén divididas en equipos de trabajo, no garantiza que se trabaje en equipo. Para esto es clave la importancia de la comunicación no solo entre los miembros del equipo, sino entre los equipos, de manera de poder acordar procesos e interacción entre estos. También se debe resaltar que en muchos de estos equipos juegan un rol clave los proveedores: contratistas, asesores y contadores, por citar algunos ejemplos. Potenciar un buen sistema de comunicación e intercambio en este nuevo contexto son las claves para un trabajo colaborativo eficiente.

3. Los procesos. Es necesario tener bien definidos los procesos claves del negocio y los que hacen a la rutina de trabajo. A estos se los debe eficientizar con la automatización y digitalización. Deben costar menos dinero y sobre todo tiempo. Para eso se deben identificar inputs y outputs con nuestros proveedores y clientes internos en la empresa.

4. La estructura. Hacer un diagnóstico de los equipos (computadoras, tablet, teléfonos inteligentes, módem y otros) y tipo de conexión con que cuentan nuestros establecimientos, oficinas y las personas. De esta forma, se podrá obtener un estado de situación, conocer limitantes y eventualmente diseñar un plan de inversión, priorizando los elementos básicos para asegurar las tareas diarias.

5. Las herramientas. Solo una vez entendidos los cuatro puntos anteriores se debería analizar con qué aplicaciones trabajar. Estas deben ser colaborativas, tomadas como un conjunto de programas usados para intercambiar, socializar o construir conocimientos, utilizando la web, sin necesidad de estar físicamente presentes. Hay muchas herramientas disponibles a nuestro alcance (G Suite de Google, Google Drive, Zoom, Skype, Slack, etc), pero primero se debe entender para qué proceso se la utilizará y si la estructura lo soporta.

Para poder sortear el desafío que plantea esta digitalización forzoza es clave poder gestionar el proceso de cambio en los cinco niveles de la empresa agropecuaria. Personas que conforman equipos y que tienen sus procesos y una estructura bien determinadas. Por detrás, vienen las herramientas. No se pierda de vista que los individuos marcan goles y hasta pueden ganar algún partido. Pero los campeonatos, solo los ganan los equipos.

El autor es cofundador y director ejecutivo de Club AgTech

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