Caputo con la UIA: reforma laboral y propuestas en un “contexto de caída de empleo”
El ministro de Economía sostuvo que en la reunión con los industriales también conversaron sobre la apertura comercial, los impuestos provinciales y las tasas municipales; los empresarios advirtieron sobre “dificultades del proceso de estabilización”
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La reforma laboral abrió un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno y la Unión Industrial Argentina (UIA). Cuando apenas comenzó la gestión libertaria, la principal central fabril valoraba el orden macroeconómico, pero sus integrantes manifestaban reparos por la apertura importadora. Con el ataque del presidente Javier Milei contra el presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca, todavía fresco en el calendario, ahora el avance en el Congreso del proyecto de ley sobre el empleo (obtuvo media sanción en el Senado) generó un nuevo punto de buena sintonía. Pese a eso, los empresarios llevaron propuestas “en un contexto de caída del empleo y falta de recuperación de los niveles de actividad”, tal cual sostuvieron.
“Hay una gran relación con la UIA”, describió el ministro de Economía, Luis Caputo, en un posteo que publicó en X después de la reunión con autoridades de la entidad. Cerca de las 11 de la mañana de este viernes recibió a su titular, Martín Rappallini, a uno de sus vicepresidentes, Rodrigo Pérez Graziano, y al secretario Eduardo Nougés. Del otro lado de la mesa, al lado del titular de Hacienda se ubicaron el secretario de Política Económica, José Luis Daza, y el secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne.
“Muy constructiva”, sostuvo la UIA en un comunicado sobre la reunión en el Ministerio de Economía. De esta manera, ambas partes desactivaron cualquier tipo de tensión que pudo haber dejado el posteo de Milei en el que apuntó contra Rocca, a quien catalogó como “Don Chatarrín”, luego de la licitación privada por los caños que quedó en manos de una compañía fundada en India, Welspun.
Rocca respondió con una carta, en la que destacó “la recuperación de la economía, bajando la inflación, reduciendo la dimensión del Estado y asegurando el equilibrio fiscal”, conseguido por la administración libertaria. También remarcó que “tiene abierto el camino para implementar reformas esenciales para promover la competitividad de los sectores productivos que hoy tienen que soportar una carga tributaria muy superior a la de sus competidores”.
De vuelta a la reunión de este viernes, según el posteo de Caputo, uno de los temas de conversación fue “la reforma laboral”. En su texto enumeró algunos puntos en particular: la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), las medidas para reducir costos de “la industria del juicio”, la reducción de aportes patronales en el régimen de nuevo empleo y del RIMI, que es el RIGI de las pymes.
La UIA ya había expresado su apoyo a la iniciativa del Gobierno. De hecho, Rappallini dijo a LA NACION: “El régimen laboral anterior fracasó”. Luego de la media sanción en el Senado, especialistas de la principal central fabril indicaron que el FAL es un “instrumento clave para dar previsibilidad”. Consideraron que el aporte previsto para empresas y para pymes va en línea con lo que gastan en indemnizaciones. A su vez, habían valorado las “reglas más claras” que introduce el proyecto sobre la actuación sindical, al limitar a 10 horas por mes la gestión de los gremios, algo que “acota la protección” exclusivamente al delegado.
El resumen que realizó el ministro sobre la reunión no sólo se concentró en la reforma laboral. Sumó a la conversación a la ley de Inocencia Fiscal, la iniciativa con la que el Gobierno busca que los “dólares del colchón” se inyecten en la economía. “Serán fundamentales para navegar de la mejor manera posible la transición hacia este nuevo modelo de país”, comentó Caputo.
A propósito de los cambios que introdujo la gestión libertaria, los empresarios industriales valoraron el orden macroeconómico, pero advirtieron por “las dificultades del proceso de estabilización y el impacto sobre el sector”.
La reunión se produjo el día posterior a que el Indec informara que en diciembre la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 53,8%, por debajo del 56,7% de igual mes de 2024. Se trata del peor número de 2025 e incluso quedó por debajo del nivel de diciembre de 2020 (58,4%), en plena salida de la pandemia. Para encontrar un registro más bajo hay que remontarse a marzo de 2024 (53,2%), uno de los momentos más críticos para el sector luego del ajuste inicial de la gestión Milei.
Según el Centro de Estudios UIA (CEU), en diciembre la producción industrial cayó 3,9% interanual y se mantuvo estable frente a noviembre (-0,1%). El año cerró con un alza de 1,6%, pero el nivel de actividad quedó 9,6% por debajo de 2022. En empleo, en octubre se perdieron 6718 puestos respecto de septiembre y desde el pico de agosto de 2023 la baja acumulada es de 60.224 trabajadores.
Con estos números, la UIA le acercó propuestas a Caputo, tal cual señaló en su comunicado. Entre ellas, se encuentra la posibilidad de tomar a cuenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA) las contribuciones patronales, “continuar con la eliminación de los derechos de exportación en sectores pendientes”, medidas específicas para “reactivar la compra de insumos” y esquemas de crédito para adquirir capital de trabajo y consumo.
Por su parte, el posteo del ministro después de la reunión con la UIA también reiteró el reclamo empresario de bajar impuestos, con especial énfasis en aquellos que dependen de gobernadores e intendentes. En palabras de Caputo: “Reducir la carga impositiva, principalmente en provincias y municipios, a fin de hacer que nuestras industrias puedan ser más competitivas”.
Además del asunto tributario, los industriales no perdieron de vista la entrada al país de productos fabricados en el extranjero. En el comunicado, la UIA indicó que “se analizó el fortalecimiento de controles ante la subfacturación de importaciones que ingresan a precios desleales”.
El cierre de la misiva que publicó la central fabril dejó claros sus objetivos: “Mejorar la competitividad del sector industrial, incentivar la formalización laboral, incrementar las exportaciones y, principalmente, reactivar la economía y la actividad de la industria”.
Del otro lado, Caputo aseguró que trabajarán juntos “para que la gente tenga finalmente acceso a mejores productos, a mejores precios”. Es decir, el mismo argumento que el ministro utilizó cuando se refirió al sector textil argentino.
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