Impuesto a las Ganancias y aportes. Cómo serán las mejoras en el bolsillo para asalariados y monotributistas

Bajará el impuesto a las ganancias y durante dos meses no habrá aportes personales para la jubilación
Bajará el impuesto a las ganancias y durante dos meses no habrá aportes personales para la jubilación Crédito: Shutterstock
Silvia Stang
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15 de agosto de 2019  • 00:48

A partir de la decisión tomada por el Gobierno y anunciada ayer, el salario más bajo alcanzado por el impuesto a las ganancias será, por todo este año, de $55.376 (bruto) o de $45.962 (neto), en lugar de los $46.146 (bruto) o $38.301 (neto) vigentes hasta ahora, en el caso de un trabajador sin ninguna carga de familia ni deducciones por gastos, y de $70.274 (bruto) o $58.327 (neto) si se trata de un asalariado que deduce cónyuge y dos hijos (en esta situación, el mínimo para pagar es hasta ahora de $61.046 brutos o $50.668 netos). En el caso de alguien que solo deduce un hijo, el mínimo a partir del cual tributará, en tanto, será de $49.067 (neto) o $59.117 (bruto). Todas las cifras corresponden al ingreso promedio mensual de este año e incluye el proporcional del aguinaldo.

De esta manera, el sueldo básico sobre el que se tributa (el comúnmente llamado mínimo no imponible) sube un 20%, luego de que en enero había aumentado un 28,29% respecto de 2018. Este último porcentaje se había aplicado en función de lo dispuesto por una ley, pero el índice había quedado muy por debajo de la inflación, lo cual provocó que se pagara un impuesto más elevado (medido como porcentaje efectivo del salario), aun percibiendo un ingreso de menor poder adquisitivo que antes.

La medida, según explicaron a LA NACION fuentes del Ministerio de Hacienda, implicará que se haga el recálculo del tributo por todo lo ya pagado en lo que va del año y, por eso, habrá compensaciones y devoluciones de montos. La cuenta se hará considerando las nuevas sumas no imponibles y algunas personas quedarán directamente al margen del impuesto. Otras seguirán incluidas, pero con un alivio en la carga (los efectos llegarán a todos los alcanzados por el tributo, dado que es mayor la suma de dinero que queda libre del impuesto).

No habrá, según aclararon en el Gobierno, modificaciones en los valores de la tabla que define qué alícuota se paga en función del rango de ingresos sujetos al impuesto. Y los montos deducibles por cónyuge e hijos tampoco variarán. En cuanto a los gastos deducibles, solo subirán los topes en el caso de alquileres y servicio doméstico: por cada uno de los conceptos lo deducible sube de $85.848,99 a $103.018,79 anuales.

Algunos ejemplos permiten ver el efecto de lo anunciado: un empleado sin deducciones por familia, con un salario promedio mensual de $80.000 tributará por todo el año $41.670, según resulta de aplicar los cambios anunciados. De haber seguido el esquema sin modificaciones, esa cifra habría sido de $68.558, con lo cual el efecto de bolsillo es de $26.888. Si se supone que el trabajador tiene cónyuge y dos hijos a su cargo, entonces el impuesto para todo este año será de $9463 según el nuevo esquema, en tanto que habría sido de $27.546 de no mediar cambios, con una diferencia para el salario de bolsillo de $18.083.

La AFIP deberá disponer la forma en que la devolución se hará efectiva. Según el director del organismo, Leandro Cuccioli, se irá haciendo una compensación en las próximas liquidaciones salariales hasta la fecha en que los empleadores hagan la liquidación anual de Ganancias, en marzo de 2020 según lo previsto. Para quienes queden liberados del impuesto, la devolución de lo ya retenido llegará con esa liquidación anual. De todas formas, esas personas verán incrementados sus ingresos en lo inmediato, porque se les dejará de descontar el impuesto.

La decisión de elevar las bases del impuesto impactará en 2 millones de personas, entre asalariados y jubilados. Para los autónomos se decidió una reducción de 50% de lo que deben pagar como anticipos de Ganancias hasta fin de año.

Aportes personales de los trabajadores formales

Otro anuncio vinculado a los ingresos de los trabajadores formales tiene que ver con los aportes personales. En Hacienda aclararon que la decisión se refiere al descuento salarial con destino al sistema previsional, que es de 11% del salario bruto. Sí quedarían vigentes los que se dirigen a financiar la obra social (3%) y el PAMI (otro 3%). Esta disposición estará vigente solo por septiembre y octubre, y será para quienes tengan salarios brutos de hasta $60.000 mensuales, con un tope de $2000 en la exención. Alcanzará a unas 6,5 millones de personas.

Los monotributistas, en tanto, no pagarán el componente impositivo de su aporte mensual solo en septiembre. El mayor ingreso de bolsillo que tendrán esos contribuyentes será de entre $111,81 (categoría A) hasta $4604,26 (categoría H, la más alta para quienes prestan servicios) o $7769,7 (categoría K, solo admitida para quienes desarrollan una actividad comercial de bienes muebles). Los contribuyentes a los que les corresponda sí deberán abonar los aportes jubilatorios y a la obra social.

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