Con el dólar calmo por el carry trade, las compras del BCRA en enero se fueron en pagos de deuda y no reforzaron reservas
La estrategia financiera permitió sostener la estabilidad cambiaria y una racha positiva en el mercado oficial para la autoridad monetaria; la falta de refinanciamiento externo del Tesoro hizo que los ingresos de divisas no se reflejaran en una mejora del stock internacional
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Las compras de divisas que viene realizando el Banco Central (BCRA) en el arranque de 2026 se dieron en un contexto de dólar estable, apuntalado por una mayor oferta de divisas y por tasas elevadas en pesos que favorecieron al carry trade, una estrategia financiera que consiste en ingresar dólares, colocarlos en instrumentos en moneda local para aprovechar altos rendimientos y luego volver a salir. Ese esquema permitió sostener la calma cambiaria y extender la racha compradora de la autoridad monetaria, aunque sin traducirse, por ahora, en una acumulación sostenida de reservas internacionales.
Es que los dólares comprados en lo que va de 2026 por el BCRA fueron equivalentes a los montos utilizados por el Tesoro para afrontar vencimientos de deuda, en un contexto marcado por la decisión del Gobierno de no regresar a los mercados voluntarios de crédito para refinanciar compromisos.
Según datos oficiales, el BCRA compró US$1253 millones en las últimas 22 ruedas, en una racha que coincidió con la implementación de la nueva fase del programa económico. Desde enero, las bandas dentro de las cuales se mueve el tipo de cambio oficial se actualizan por inflación y el organismo apunta a acumular al menos US$10.000 millones a lo largo de 2026, siempre que la demanda de pesos acompañe. Aun así, el impacto neto sobre las reservas fue acotado.

En ese período, el Tesoro realizó pagos de deuda por alrededor de US$1260 millones. Fueron US$437 millones a organismos internacionales en enero, fondos que fueron adquiridos al Banco Central con pesos del propio Tesoro, de acuerdo con información recabada por la consultora Eco Go. A ese monto se sumó el pago de US$830 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) efectuado esta semana, también financiado con reservas, y otros US$146 millones previstos para el resto de febrero.
El mayor vencimiento del período fue el pago de US$4200 millones del 9 de enero, que el Tesoro afrontó mediante una combinación de instrumentos. Por un lado, utilizó US$2000 millones provenientes de un repo estructurado por el BCRA, con títulos en dólares como garantía y una tasa del 7,4% anual. Por otro, recurrió a US$2300 millones de dólares propios, entre ellos US$530 millones comprados a concesionarias de las represas del Comahue. La estrategia apuntó a cumplir los compromisos sin generar sobresaltos en el mercado cambiario ni una pérdida abrupta de reservas.
La presión sobre las divisas no se limita al inicio del año. De acuerdo con estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), los vencimientos de deuda del sector público en moneda extranjera durante 2026 ascienden a unos US$15.000 millones, incluyendo amortizaciones e intereses. Incluso descontando instrumentos intra sector público y pasivos no negociables, el perfil de pagos en dólares se mantiene elevado a lo largo de todo el año, lo que refuerza la necesidad de utilizar los dólares que ingresan por el mercado oficial para cumplir compromisos externos.
El trasfondo de esta dinámica es la falta de acceso del Tesoro a los mercados internacionales para refinanciar vencimientos. El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró esta semana que la estrategia oficial es no emitir nueva deuda, bajo el argumento de que las tasas disponibles no reflejan los fundamentos actuales de la economía. El costo de esa decisión es que los dólares que compra el Banco Central terminan siendo absorbidos por los pagos de deuda, en lugar de reforzar el balance de reservas.
Ese diagnóstico fue explicitado por el propio BCRA en su último Informe de Política Monetaria (IPOM). Allí advirtió que “el aumento efectivo de reservas internacionales dependerá de las posibilidades de acceso del Tesoro a los mercados internacionales para refinanciar la deuda externa” y que las compras de divisas solo se reflejarán en reservas, “toda vez que éstas no deban ser adquiridas con pesos por el Tesoro para atender vencimientos de capital e intereses”.

En el corto plazo, la estabilidad cambiaria se apoya en un esquema de tasas elevadas en pesos, que favorece el posicionamiento en moneda local. Según Portfolio Personal Inversiones (PPI), tras la última licitación del Tesoro —en la que se absorbieron cerca de $2 billones, con un rollover superior al 100%— las tasas de muy corto plazo volvieron a tensionarse. La caución a un día promedió 35,5% TNA en el inicio de la semana, frente a niveles cercanos al 20% registrados apenas unas ruedas antes.
Ese endurecimiento financiero contribuyó a mantener contenido al tipo de cambio oficial, que se movió dentro de la banda cambiaria sin acercarse a su techo —quedó cerca de 7% por debajo— y a sostener la racha compradora del BCRA. En paralelo, los dólares financieros continuaron retrocediendo: el contado con liquidación acumuló varias ruedas de baja y la brecha cambiaria se redujo hasta alrededor del 3%, el nivel más bajo desde noviembre pasado.
Desde el sector privado, Cohen destacó que enero cerró con el mejor resultado mensual de compras de divisas desde febrero del año pasado para el BCRA, impulsado por una fuerte liquidación del agro —cercana a US$1800 millones— y por el ingreso neto de dólares provenientes de emisiones de deuda corporativa. Solo en enero, empresas y provincias colocaron US$3109 millones, en su mayoría en el mercado externo.









