
Con ganancias que superaron el 77 por ciento en pesos la Bolsa fue un refugio para los inversores en 2002
Diciembre cerró con un volumen de operaciones de poco más de $ 870 millones
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Desafiando al almanaque, analistas e inversores consideran que la Bolsa porteña sólo comenzará mañana el año nuevo. Y con buenas perspectivas, por cierto.
El optimismo de los inversores está puesto básicamente en la reunión que el próximo miércoles mantendrá el directorio del Fondo Monetario Internacional para tratar el caso Argentina y donde se decidiría -luego de casi un año de negociaciones- un acuerdo transitorio para renovar los vencimientos de la deuda.
Por otra parte, el dato que más se escuchó por estos días en las mesas de dinero fue que la Bolsa ganó 77,71% en pesos en el año, siendo una de las mejores inversiones del 2002 o que cayó 47,7% en dólares, convirtiéndose en uno de los activos financieros que menos valor perdió en esa moneda durante el mismo período.
Lo que sin dudas nadie olvidará en el año del corralito y la pesificación es que la tenencia de acciones en pesos se mantuvo intacta. Nadie modificó su valor: una acción siguió equivaliendo a una acción antes y después de la devaluación.
Es por ello que la Bolsa sirvió como refugio de valor a lo largo del año, lo que quedó demostrado en el volumen de operaciones que apenas alcanzaba los 400 millones de pesos en enero y finalizó por encima de los 870 millones en diciembre.
Es preciso aclarar que hasta mediados del año, cuando el dólar comenzó a estabilizarse, la mayor parte de las operaciones se realizó por medio de Cedears, las acciones extranjeras cotizantes en el mercado local.
"Esta intangibilidad le da al mercado una pronta capacidad de recuperación de algunos precios y sobre todo le abre una enorme oportunidad de nuevos negocios para este año, que recién comenzará a partir del lunes", explico el analista Rafael Ber, de Argentine Research.
Aun sin devaluación, el promedio industrial Dow Jones y el índice Bovespa de Brasil, dos referentes de la región, también registraron pérdidas medidos en dólares, aunque mucho menores. El primero retrocedió en el 2002 16,76% y el segundo un 17 por ciento.
Ganadores y perdedores
El mercado accionario se dividió a lo largo del año último entre los papeles que le ganaron al dólar (que subió 240%) y los que perdieron ante la divisa.
Dentro del primer grupo encabezan el ranking empresas poco operadas como Garovaglio (GARO) o Sol Petróleo, que subieron un 2055,1 por ciento y 1363,4 por ciento, respectivamente. En el Merval, en cambio, tres compañías con orientación exportadora como Comercial del Plata (COME), Indupa (INDU) y Celulosa (CELU) fueron las más beneficiadas, con ganancias del 1051,4%; 865%; 694,8 por ciento, respectivamente.
La devaluación y el congelamiento de tarifas afectaron a Telecom y Transportadora de Gas del Sur, que perdieron 6,6% y 15,4%, en cada caso. El mercado de títulos públicos locales y extranjeros quedó prácticamente destruido. El ritmo de operaciones se movió en torno de las distintas oportunidades de pago de deudas con bonos luego del default y la pesificación.
Consecuencias
Así fue como los bocones lograron recuperar algo de su valor, aunque en el balance anual muestran pérdidas del 50% promedio en dólares. Los bonos bradies y los globales, que no fueron pesificados y que cuentan con legislación externa, igual retrocedieron en el mercado internacional 20 por ciento promedio en el año como consecuencia del default.
Los ADR, las acciones de empresas argentinas cotizantes en la Bolsa de Nueva York, tampoco se salvaron de la debacle y papeles como Perez Companc (PC) o Telecom (TECO2) cayeron entre 50 y 65 por ciento.
Las Letras, que el Banco Central comenzó a licitar en marzo, como una estrategia de secar de pesos la plaza financiera, llegaron a pagar en mayo 40 por ciento anual en dólares a 14 días y en julio 130 por ciento en pesos por el mismo plazo y ofrecieron esta semana cero por ciento para las colocaciones en dólares y 7 por ciento para las Lebac en pesos, pero a 30 días.






