Dudas de analistas ante la posibilidad de que Alberto Fernández impulse una desdolarización

Creen que primero serán necesarios un plan integral que dé certidumbre sobre el dólar, las tarifas, la tasa de interés y las jubilaciones y un programa fiscal y monetario
Creen que primero serán necesarios un plan integral que dé certidumbre sobre el dólar, las tarifas, la tasa de interés y las jubilaciones y un programa fiscal y monetario Fuente: Archivo - Crédito: Maria Amasanti
Francisco Jueguen
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12 de noviembre de 2019  

Por decreto no habrá " desdolarización". No existen atajos en ese camino para un país en el que reina el bimonetarismo como consecuencia de una inflación en altísimos niveles solo compartidos con países como Venezuela, Zimbabwe y Sudán del Sur, y en el que, por eso mismo, únicamente se acepta el dólar como referencia.

El debate fue abierto por la expresidenta del Banco Central (BCRA) Mercedes Marcó del Pont, que integra los equipos técnicos de Alberto Fernández. La economista se pronunció por la necesidad de desdolarizar la economía argentina, medida que tiene una segunda capa: la desindexación. Se trataría de una legitimación de la letra chica del acuerdo económico que el presidente electo buscará impulsar para intentar frenar la inercia de los precios y los salarios.

Para varios economistas consultados por LA NACION, sin un plan económico integral esa tarea corre el peligro de caer en el voluntarismo excesivo y de corto plazo, sobre todo en momentos en que satélites kirchneristas de "mecha corta" empujan políticas de ingreso expansivas sin financiación: los márgenes para tomar deuda o postergarla, emitir pesos o vender bienes estatales son finos.

El plan integral abriría las puertas a, por lo menos, cuatro incógnitas de corto plazo de las que los agentes económicos buscarán respuestas urgentes: el dólar, la tasa de interés, las tarifas y las jubilaciones. Sobre la divisa, se descuenta que las restricciones para adquirirla continuarán durante la escasez y mientras arranque un eventual plan exportador. Con las tarifas aparecen versiones contrapuestas: la pregunta es cómo convivirá el plan de Matías Kulfas y Guillermo Nielsen (¿desde YPF?) para dar precio a las petroleras y libertad de movimiento a sus dólares con el objetivo de lograr inversiones en Vaca Muerta con la "pesificación" prometida a los consumidores. Todo sin margen fiscal para aumentar subsidios.

La tercera duda es la tasa de interés, actualmente en niveles elevados, pero en descenso. En este caso, vale preguntarse según qué directrices se mueve el BCRA, que conduce Guido Sandleris, ¿las de Fernández o las de Mauricio Macri? La cuarta son las jubilaciones, que en los próximos seis meses deberán actualizarse por la inflación del último semestre de 2019. Unos días después de que Fernández ganara la elección presidencial apareció un indicio: el procurador fiscal ante la Corte Suprema recomendó declarar inconstitucional una suba de jubilaciones de 2018. Se abre una puerta -todavía poco clara- para el debate judicial en el futuro cercano.

"El acuerdo de precios y salarios es condición necesaria para bajar la dinámica inflacionaria, pero no es suficiente", afirma a LA NACION Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go. "Hay que enmarcarlo dentro de un plan con cinco ejes. Ese acuerdo requiere consistencia fiscal y monetaria. Esa consistencia, a su vez, necesita un rápido acuerdo sobre la deuda. Para arreglarla, se necesita una señal fiscal. Además, se debe tener un esquema cambiario restrictivo mientras tengas escasez".

¿Cómo financiar la promesa de "poner plata en el bolsillo de los argentinos"? Sin esas certidumbres no parece haber soluciones fáciles. "Emisión va a haber y se cobrará impuesto inflacionario. Más impuestos habrá seguro, por las promesas electorales que restringen el ajuste del gasto. Finalmente, alguna combinación inteligente de FMI y 'aporte involuntario' de acreedores se va a necesitar", afirmó el profesor de la Universidad de San Andrés José Fanelli. "El mercado de deuda estará cerrado en medio de la reestructuración. Va a tener que hacer una combinación de aumentos de impuestos como retenciones y Bienes Personales. Otra parte puede emitir, pero va a tener que ajustar en términos reales el gasto público, principalmente salarios del sector público", anticipó Guido Lorenzo, director de la consultora LCG.

Antes, Fernández buscará "desindexar" la economía. No será tarea fácil. "En el análisis hay que separar dinámica de precios y decisiones de inversión. Desdolarizar los precios de bienes transables, como alimentos o importaciones, restringiría más la oferta de dólares y generaría distorsiones de precios relativos difíciles de corregir. Agravaría el desequilibrio externo y podría hacer lo mismo con el déficit fiscal si subsidian tarifas. Habría beneficios de corto plazo positivos para la distribución, pero no serían sostenibles", explicó Fanelli.

"Para desdolarizar, los portafolios de inversión juegan a favor del cepo. Pero se necesitan alternativas de inversión financiera que resguarden al ahorrista de la inflación, porque si no va a aumentar la brecha cambiaria exageradamente y ello repercutirá en los precios. Como no se pueden desarrollar esas alternativas a corto plazo, no habría que confiar excesivamente en la represión financiera que representa el cepo y cuidarse con la emisión", agregó el economista. Coincide con Fanelli su colega Daniel Heymann. "Parece ineludible que haya algún grado de emisión monetaria. Los riesgos son claros, ante la potencial volatilidad de la demanda de dinero. Por eso, interesa que las dosis se vayan regulando con cuidado y que eso se perciba así", estimó el economista, que cree que Fernández usará un "mosaico de instrumentos" para financiar sus políticas.

"La referencia difundida al dólar como activo de ahorro, denominador de contratos y señal en la formación de precios viene siendo un saliente factor de inestabilidad económica", aseguró Heymann. "Regenerar demanda por una moneda nacional tendría beneficios apreciables para el funcionamiento macroeconómico. La dolarización responde a percepciones de incertidumbre muy fuertes, basadas en nuestra experiencia turbulenta, que hacen a los argentinos reticentes a financiar a otros argentinos, públicos o privados. Hay una realimentación entre la dolarización y las condiciones que la inducen", agregó.

Dólar libre en baja y oficial en alza

Los precios libres del dólar acentuaron ayer la tendencia bajista que vienen mostrando en los últimos días, en una jornada de pocas operaciones en la plaza oficial por la incidencia del feriado en EE.UU. por la celebración del Día del Veterano de Guerra.

Registraron retrocesos del 2% promedio tanto el dólar Bolsa (que cerró a $72,15) como el "contado con liquidación," (quedó en $76,67), tomando los valores del tipo de cambio que surgen en cada caso de arbitrar monedas localmente o para giros al exterior mediante la compraventa de activos con cotización bursátil.

Este descenso, sumado al avance de $59,50 a $59,95 (+45 centavos) del dólar mayorista en la plaza oficial en una rueda en la que se operaron apenas $101 millones (casi la mitad para ser liquidados hoy), provocó que las brechas con el tipo de cambio oficial retrocedieran al 20,6% y 28%, respectivamente, lo que supone la menor diferencia desde el cepo extremo.

Esta tendencia contagió al mercado paralelo, donde el billete venía de repuntar el ultimo viernes, cuando llegó a cotizar a $65,25. Ayer cayó a $64,50. De este modo, la diferencia del "blue" con el minorista oficial, que promedió los $63,07 (+2 centavos) según el relevamiento oficial, se redujo al 2,25%.

Además, en la jornada el Central convalidó otro recorte en la tasa, que cayó de 63,21 a 63,047% anual, tras una colocación por $138.110 millones en letras de liquidez (Leliq) a vencer en 8 días, lo que significó la inyección a plaza de unos $30.000 millones. Así, el interés de referencia quedó a un paso del "piso" del 63% que le fijó para todo noviembre esa entidad.

Un debate que vuelve una y otra vez

  • Mercedes Marcó del Pont, expresidenta del Banco Central: "Hay que desdolarizar la economía argentina (...) Es ingenuo pensar que nuestro bimonetarismo se arregla simplemente con una medida del BCRA (...) Se trata de una cuestión que tiene demasiadas aristas e involucra muchos aspectos del funcionamiento de la economía"
  • Daniel Heymann, economista: "La dolarización responde a percepciones de incertidumbre muy fuertes, basadas en nuestra experiencia turbulenta"
  • Marina Dal Poggetto, economista: "El acuerdo de precios y salarios es condición necesaria para bajar la dinámica inflacionaria, pero no es suficiente. Tiene que tener un plan"
  • José Fanelli, economista: "Desdolarizar los precios de bienes transables, como alimentos o importaciones, restringiría más la oferta de dólares"

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