Carlos Melconian: "No me gustaría que se atrase el tipo de cambio"

Planteó que la baja del dólar en los últimos días, por el ingreso de fondos especulativos, podría traer problemas cerca de las elecciones
Planteó que la baja del dólar en los últimos días, por el ingreso de fondos especulativos, podría traer problemas cerca de las elecciones Fuente: Archivo
Gabriela Origlia
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26 de junio de 2019  

CÓRDOBA.- "Estoy entre quienes quieren ganar, pero no me gustaría que se atrase el tipo de cambio ahora, porque es más quilombo para el 10 de diciembre. Me gustaría ganar sin comprometer las variables importantes. Lo mismo vale para las tarifas públicas: hay que explicarlas como el zafarrancho heredado por [Mauricio] Macri, que todavía no está resuelto. Todavía es $300.000 millones el gasto público, que está afectando la presión fiscal sobre el sector privado".

El concepto es uno de los que dejó Carlos Melconian ayer en el 12º Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), desarrollado en Córdoba, en el cual todas las miradas, por supuesto, estuvieron en el escenario electoral

El expresidente del Banco Nación se definió como "un fana" de ir directo al 10 de diciembre, el punto de partida del próximo presidente, y vaticinó que se impondrá una discusión de qué hacer con la deuda y del "embudo" a debatir con el FMI: "Si equilibrio fiscal o superávit fiscal".

Melconian compartió el panel con Martín Redrado, quien proyectó que la tensión cambiaria "va a llegar" entre las PASO y las elecciones de octubre, aunque "de manera displicente, parte del equipo económico dice que no hay posibilidades de dolarización de cartera porque la emisión es cero". Sugirió que "lo mejor es que el Central haga escenarios de simulación para evitar problemas".

A su criterio, el programa monetario se va cumpliendo con "excepciones". Lo que hay, dijo, es un programa de emergencia que apunta a "pagar las deudas y llegar con tranquilidad cambiaria". Respecto del acuerdo con el FMI, señaló que es mejor hablar no de "reestructurar, un término que en el mundo -cuando lo dice un argentino- es entendido como defaultear", sino de ingresar en una "nueva etapa" en la que el programa "no se haga en Washington, sino en la Argentina".

Melconian ratificó que el mundo -en referencia a los factores externos- no explica la mayor parte de los problemas argentinos. "Dinero como el que entró la semana pasada no me interesa; no me interesa que caiga un dólar gringo a especular y en tres meses raja; quiero que haya una oferta y demanda genuina de divisas. Aprovechar el dinero barato a lo YPF es otra cosa, y está bien".

Admitió que está "más tranquilo" en materia cambiaria "porque la seca monetaria es importante, pero insostenible en el tiempo", y porque la tasa de interés de 70 puntos actúa como freno, lo que para el "plan Picapiedras alcanza".

Insistió en que también es "imposible" no continuar con un acuerdo con el FMI y que esta vez debe "incluir a todo el escenario de la política y la Justicia [por la reforma previsional y la ley laboral]". Ironizó: "El único que puede pagar los US$50.000 millones de deuda con el Fondo es el FMI, así que hay que invitarlo a participar".

Para él, Macri también debe hacer un "inventario" de lo que dejará, entre lo que debe figurar una presión fiscal y un gasto público que todavía no están en la zona "de lo tolerable"; un déficit fiscal que "no será cero, pero será mucho más tolerable que el que recibió". En ese contexto, afirmó que se quedó "caliente" por no explicarle a la sociedad en 2015 lo que recibía el Gobierno como herencia.

"La Argentina siempre necesita plata, y en los primeros dos años de Macri se hizo con endeudamiento, hasta que se paró. La plata del FMI cierra las necesidades hasta 2019. La clave es cómo se financian los próximos cuatro años", sintetizó Melconian.

El mundo, camino a la recesión

El economista José Siaba Serrate planteó que el mundo está "muy cerca" de una recesión en la industria manufacturera. "Lo que parecía lejano el año pasado, cuando la Fed [Reserva Federal de Estados Unidos] subía las tasas, ahora ya no es así", definió, y señaló que si se da ese escenario se dará vuelta el clima de fiesta que viven los mercados financieros.

"Las proyecciones muestran que esto es un bache temporario que después se va a salvar, pero deriva de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que se va extendiendo. Ya no se discute solo lo comercial, sino la inversión, la propiedad intelectual y la seguridad; hay una densidad muchísimo mayor", apuntó.

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