El Banco Central vuelve a flexibilizar la integración de encajes en pesos
Le concede a los bancos un margen de 5% para cumplir la exigencia mensual mínima de efectivo
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El Banco Central (BCRA) decidió hoy concretar la segunda flexibilización en la integración de efectivo mínimo (encaje) que obliga a respetar a los bancos por los depósitos que captan del público en pesos y había colocado en niveles inéditamente altos en la previa de las últimas elecciones en un intento -vano- por moderar una dolarización que sería récord.
La primera había sido a comienzos de noviembre, cuando redujo la exigencia (que había llevado al 53,5%) en tres puntos y -especialmente- dio de bajo la integración diaria (que había llevado a una inusual volatilidad de tasas) para volver al cumplimiento mensual, aunque disponiendo a la vez que los bancos deberían mantener al menos el 95% del total encajado por día (tope que 20 días después bajó al 75%).
Ahora resolvió que las entidades que cumplan con la posición global de encajes en un mes podrán trasladar al mes siguiente una subintegración del 5%. “Como ejemplo: la integración es 100%, pero si un mes integro 95%, al mes siguiente puedo integrar 105%. Otra cosa: el beneficio no es prorrogable, es decir, sólo se puede usar al mes siguiente del desvío permitido”, señalaron a LA NACION desde la entidad.
Claro que, en caso de que la subintegración fuese mayor al 5%, la entidad involucrada deberá pagar, como es usual, las correspondientes multas por incumplimiento.
La disposición, incluida en la Comunicación “A” 8397, ya entra en vigencia desde mañana, por lo que corre ya para la exigencia que corresponda en este mes.
“Admitir, con vigencia a partir de la posición de febrero de 2026, para la integración de la exigencia del efectivo mínimo en pesos la posibilidad de traslado prevista en el punto 1.7 del texto ordenado sobre Efectivo Mínimo, la que no podrá ser superior al 5% (cinco por ciento) de esa exigencia y deberá compensarse totalmente en la posición del mes siguiente”, dice al respecto la norma.

El BCRA lo resolvió tomando en consideración la calma cambiaria que emergió -y se mantiene- tras dichos comicios y porque, a pesar de haber pasado a inyectar pesos al mercado diariamente mediante la compra de reservas, la Base Monetaria (BM) se achicó 0,3% en lo que va del año (en unos $145.000 millones), porque ese dinero se esterilizó por distintas vías.

Es lo que hace que, pese a haber anunciado una remonetización, su política sigue manteniendo por el momento una impronta contractiva para tratar de impulsar una convergencia de la tasa de inflación local con la internacional, como explicitó esa entidad en el Informe de Política Monetaria (IPOM).
Lo dispuesto hoy no implica de manera directa una “liberación” de pesos, aunque puede ser una medida marginalmente expansiva en lo monetario, ya que, al ganar una cuota de libertad en el manejo de su liquidez, los bancos pueden verse más tentados a evitar la sobreintegración de encajes, con la que buscaban evitar cargos por posibles incumplimientos temporales.
De hecho, los encajes para los pesos bajo administración de los bancos siguen siendo muy elevados, ya que rondan el 50%, aunque una parte puede ser integrada con el depósito de títulos públicos que tengan en cartera en esa moneda. Esto limita el despegue del crédito, en especial en momentos en que la irregularidad en los pagos de los préstamos ya concedidos no deja de subir frente al rezago que mantienen los ingresos del grueso de la población activa.
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