El BID se reunió con Alberto Fernández y se comprometió a girar US$6000 millones

El presidente electo, Alberto Fernández, junto al presidente del BID, Luis Moreno
El presidente electo, Alberto Fernández, junto al presidente del BID, Luis Moreno Crédito: Prensa Frente de Todos
Diego Yañez Martínez
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7 de noviembre de 2019  • 17:49

El presidente electo Alberto Fernández regresó esta mañana de México y en el mismo aeropuerto de Ezeiza se reunió en una sala VIP con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Moreno, quien le confirmó al presidente electo que el organismo que encabeza tiene previsto desembolsar US$6000 millones como parte de los programas de crédito que ya están en vigencia.

Según confirmaron a LA NACION fuentes del organismo internacional, el préstamo ya estaba acordado como parte de la estrategia. Ahora resta la aprobación del directorio (lo haría la próxima vez que se reúna) y la reasignación a los proyectos que defina el gobierno entrante.

La cartera activa del BID con el sector público en el país (el organismo cuenta con una parte privada, BID Invest) se compone de 65 operaciones por un total de US$10 mil millones, y de ese monto falta el desembolso previsto por los US$6 mil millones.

Moreno le transmitió a Fernández que el BID es un socio estratégico de Argentina y que "trabajará intensamente con el nuevo gobierno para adecuar la cartera de operaciones a sus prioridades".

Según un comunicado de prensa, la entidad se compromete a asignar los fondos no solamente a áreas tradicionales como infraestructura, protección social, salud, educación y desarrollo urbano, sino también en sectores como productos de conocimiento, agenda digital, innovación y competitividad.

El equipo de Fernández a la vez expresó que el encuentro tuvo como objetivo "avanzar en el apoyo y acompañamiento del BID al país en la etapa que se iniciará con la asunción del nuevo gobierno".

El desembolso es una señal de apoyo para el nuevo Gobierno, que afrontará una difícil misión con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) con el que deberá redefinir los vencimientos de la deuda, tras el préstamo de US$57.000 millones que le otorgó, el más grande en su historia.

Desde las PASO, en agosto, cambió el panorama político del país y Mauricio Macri reperfiló el plan económico con una batería de medidas para contener la sangría de reservas y un nuevo rebrote inflacionario. Desde ese entonces, el programa argentino quedó en el limbo, y se postergó un giro clave de US$5400 millones de dólares que, en el cronograma original, debería haber llegado al país a principios de octubre.

El nuevo plan de inversiones

Según informó el entorno de Fernández y el BID, el presidente electo y el organismo están iniciando a la vez el diálogo para definir las prioridades del plan estratégico para el país hasta 2023.

En un comunicado el BID informó además que el BID Invest, brazo del Grupo BID que promueve el desarrollo de los países miembros de América Latina y el Caribe a través del sector privado, "apoyará y atenderá las necesidades y demandas del sector privado argentino".

Por último, se informó que Fernández y Moreno dialogaron sobre "la situación mundial, la evolución de la región, el comercio global y regional, así como las iniciativas y procesos de integración regional y subregional".

Las obras a los que destinarían los fondos

Los US$6000 millones previstos en la denominada "Estrategia de País 2016-2019" habían sido previstos mayormente para obras de infraestructura y desarrollo. Una de las que causa más expectativas por su envergadura es el túnel binacional de 14 kilómetros Agua Negra, que conectará la provincia de San Juan con Coquimbo en el lado chileno. El BID aprobó US$ 40 millones iniciales para la estructuración y preparación del proyecto, de los cuales US$ 20 millones fueron para Chile y otros US$ 20 millones para la Argentina.

El organismo prevé financiar esta obra con US$ 1500 millones y en préstamos acumulativos a lo largo del período de construcción, que se estima en 8 años. Los préstamos del BID también comprenden la financiación de obras de saneamiento y agua potable en Buenos Aires y su periferia.

"La línea de crédito permitirá mejorar la confiabilidad del sistema de potabilización y distribución del agua de consumo para una población de 1,1 millones de personas, disminuir pérdidas y ampliar el servicio de alcantarillado a cerca de 75.000 habitantes y expandir la capacidad de tratamiento de aguas residuales para atender a 225.000 personas", sostuvieron cuando presentaron la línea de crédito.

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