El día que empezó con clima de Mundial y terminó en Star Wars

La ansiedad reinó en la primera reunión de directorio del Central tras el levantamiento del cepo
José Del Rio
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16 de diciembre de 2016  

Habían pasado sólo unos minutos de las 7 de la mañana del 17 de diciembre de 2015 cuando el directorio en pleno del Banco Central aguardaba expectante. A las 10 -cuando reabrió el mercado cambiario tras cuatro años de cepo-, el clima que se vivía en la mesa era el de un Mundial. Unos 15 hombres mirando la pantalla -en la que aparecen la oferta y la demanda de moneda estadounidense-, y fue la primera operación, a $ 13,90 por dólar, la que los hizo abrazarse y estallar en un grito de gol. "Todos pueden opinar, pero quien toma las decisiones sos vos, incluso si yo soy quien tiene otro punto de vista", le había dicho Federico Sturzenegger , presidente del Central a Demian Reidel, físico del Instituto Balseiro, PhD de Harvard y recién repatriado a la Argentina para su nueva función como director del Banco Central.

Lucas Llach, vicepresidente de la entidad, seguía el minuto a minuto, para el que todo el directorio había trabajado en distintos escenarios. El mapa de contingencias estaba trazado. Allí apareció primero un banco -con una oferta importante, que marcaría el rumbo del día D-. "Nos tocaba bailar con la más fea y resultó bastante simpática", bromeó por lo bajo uno de los hombres del directorio. Los carteles pegados en distintos rincones auguraban: "Prepárense para lo peor, deseen lo mejor".

El detrás de escena había arrancado el mismo 10 de diciembre en el que Mauricio Macri asumía como presidente de la Nación. Sturzenegger desembarcó en las oficinas de alfombras pastel y se encontró con Miguel Ángel Pesce -el sobreviviente, como lo llamaban en la entidad por la cantidad de directorios en los que participó-, que le sugirió decretar feriado cambiario, porque en los últimos días del gobierno K había desaparecido el control sobre el mercado de cambios que tenía Economía.

La decisión fue que el mercado siguiera abierto. Claro que, por lo bajo, hubo varias llamadas a los bancos para evitar sorpresas. Ante la falta de dólares en sus reservas, durante la gestión de Alejandro Vanoli al frente del BCRA la autoridad monetaria vendió más de US$ 15.000 millones en contratos de dólar futuro, a precios muy por debajo de los de mercado, para anclar las expectativas de devaluación.

Así, mientras que en Wall Street se negociaba un tipo de cambio de 15 pesos para esos días, el BCRA vendía futuros a 10 pesos. En la plaza local los contratos son en pesos, pero en función del dólar oficial. Por lo que, tras la devaluación, el BCRA se vio obligado a emitir miles de millones de pesos para saldar la diferencia entre los $ 10 a los que se comprometió y los $ 13,30 a los que se ubicó finalmente el dólar oficial tras levantarse el cepo cambiario. "No queríamos volcar más pesos ni que pocos hicieran negocios que no correspondían", resumió un miembro del gabinete económico.

Los anuncios finalmente llegaron. "Estamos contentos de anunciar el fin del cepo cambiario", dijo el ministro Prat-Gay ante un auditorio colmado de periodistas en el Ministerio de Economía, al mismo tiempo que se iniciaba la reunión de directorio en el Central. Adelantó también que en las próximas cuatro semanas se esperaban ingresos procedentes de varias vías de financiamiento de un rango de 15.000 a 25.000 millones de dólares.

Ese mismo miércoles 16 en que Prat-Gay confirmó que se volvía a poder comprar hasta US$ 2 millones, el presidente del Central terminó de cerrar con su par chino la conversión de yuanes a dólares por un monto de US$ 3100 millones para alimentar las reservas. A la 1.30 de la madrugada, cuando la normativa estaba lista, los hombres del Central se preparaban para la mañana de fuego.

El ministro de Hacienda se había asegurado con las cerealeras un flujo de dólares suficiente y el directorio del Central estaba convencido del momento. A tal punto que la celebración de Sturzenegger fue en el cine. Por la noche fue con su familia a ver Star Wars. Ni más, ni menos.

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