El Gobierno mira la baja del riesgo país y el caso de Ecuador
El dilema de la Argentina es si aprovechar el momentum para volver a los mercados internacionales de deuda, o esperar; si bien el riesgo país perforó los 500 puntos, el nivel aún no es el ideal: debería acercarse al umbral de las 400 unidades; sin embargo, la historia ha demostrado que el país no debe tomar esa posibilidad como algo garantizado
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El riesgo país quebró el umbral de 500 puntos
El riesgo país argentino perforó los 500 puntos básicos y se ubicó en un nivel que no se observaba desde junio de 2018. La compresión fue significativa, desde un máximo de 581 puntos a comienzos de enero. Si bien el contexto global fue favorable para emergentes y commodities, el movimiento tuvo un componente claramente local. En la primera quincena del año, la Argentina quedó rezagada, para luego destacarse en la segunda mitad, impulsada por la consolidación del Banco Central (BCRA) comprando reservas por más de US$1100 millones, mientras las perspectivas para la cuenta financiera mejoraron con las colocaciones de corporativos y la provincia de Córdoba por US$3100 millones en total en el mes.
El “debasement trade” como catalizador de los Mercados Emergentes
El rally de los activos emergentes encuentra uno de sus principales motores en la expectativa de una pérdida de valor relativo del dólar. Esta narrativa favorece a los mercados emergentes, al reducir la carga financiera de la deuda en moneda dura, mejorar los términos de intercambio vía commodities y fortalecer los ingresos fiscales. En este sentido, el mercado descuenta que la Fed continuará recortando tasas en 2026 y los inversores rotan hacia créditos de mayor riesgo, donde la compresión de tasas ofrece un mayor potencial de ganancias de capital. El rally del oro y la plata, ambos en máximos, retroalimentan la dinámica y funcionaron como cobertura natural frente a un dólar que se debilita. ¿Hasta dónde llegará esta dinámica?
Lo perfecto enemigo de lo bueno. Argentina a la ecuatoriana
Ecuador regresó a los mercados internacionales de deuda por primera vez desde 2019, con una emisión de bonos soberanos por US$4000 millones a una tasa promedio inferior al 9%. La transacción recibió una demanda histórica, con ofertas por unos US$18.000 millones (4,5 veces lo tomado), mostrando a las claras el fuerte apetito por la deuda emergente. El dilema de la Argentina está entre aprovechar el momentum o esperar. El nivel de riesgo aún no es el ideal y el Gobierno tiene argumentos para dilatar un liabiliy managment que despeje los vencimientos de deuda hasta 2027, hasta tanto el riesgo soberano perfore el umbral de los 400 puntos. Sin embargo, la historia ha demostrado que el país no debe tomar el acceso a los mercados como algo garantizado. Aprovechemos el pájaro en mano.
La baja de las tasas en peso deberá esperar
La licitación de esta semana sorprendió al mercado, que esperaba que el Tesoro convalide el relajamiento de la liquidez que empezaba a asomar y no buscara rollear más de la totalidad de los vencimientos. Así, lograría darle un poco de aire al mercado de pesos para aflojar las tasas. No obstante, el Ministerio de Economía decidió rollear un 24% más de sus vencimientos, tomando $10,3 billones, frente a obligaciones de pago por $8,3 billones. Es decir, ahora se retiran $2 billones del sistema esterilizando parte del remanente de emisión que dejan las compras de dólares del BCRA. El correlato es menos pesos, más tasa de interés y tipo de cambio más estable. Entre el trade off de facilitar la compra de reservas versus estimular la actividad, al menos por ahora, el Gobierno parece elegir fortalecer las arcas del Central.







