
El negocio de alquiler de autos todavía camina lento
Apenas hay 3500 vehículos de uso temporario en todo el país y la actividad sólo genera US$ 45 millones anuales.
1 minuto de lectura'
Para muchos falta una cultura del alquiler de autos en la Argentina, para otros es un servicio suntuario y caro. Lo cierto es que el negocio no logra acelerar: hay alrededor de 3500 vehículos, y el mercado mueve cerca de $ 45 millones al año, lo que equivale a poco más de $ 1000 mensual por auto.
El alquiler de autos es un negocio poco desarrollado en el país. Y no deja de resultar curioso, porque a la hora de alquilar autos en el extranjero el argentino es el principal cliente latinoamericano en destinos como Miami o España; sin embargo, aquí ocurre todo lo contrario.
Para Annie Millet, titular de Annie Millet Rent a Car, que tiene 900 autos en todo el país, entre propios y franquiciados, y factura alrededor de $ 12 millones anuales, "la idea de que alquilar un auto es caro es una imagen del pasado, cuando se cobraban tarifas absurdas. Hace 10 años un Peugeot 505 costaba $ 5500 por 30 días, hoy por esa plata le entregamos cuatro autos. Eso tenía mucho que ver también con el hecho de que durante mucho tiempo hubo sólo dos empresas en el mercado que tenían 100 unidades cada una". Alberto Quiroga, gerente general de Avis, sostiene que desde el punto de vista comparativo alquilar un auto puede ser caro, "pero comer una hamburguesa en la Argentina también es caro. El peaje es caro. El estacionamiento también es caro. La nafta cuesta cuatro veces más que en Estados Unidos. Comparativamente todo es caro en la Argentina".
Como empresa corporativa Avis es la única que se ha radicado en el país, el resto son licencias: Localiza, Hertz, Dollar, Thrifty, o empresas de capitales nacionales, como Millet o AI Rent a Car. Avis pertenece a una cadena norteamericana con oficinas en 124 países y una flota superior a los 500.000 autos, de los cuales sólo en Estados Unidos hay más de 230.000 unidades. En la Argentina tiene un parque de 850 vehículos entre propios y franquiciados, que traducido a pesos significa una facturación total del orden de los $ 9 millones por año.
"Si la gente tiene una idea equivocada sobre la realidad de este negocio, es culpa nuestra, que no hemos sabido difundir las bondades del servicio que ofrecemos", explica Oscar Ferreyra, socio gerente de AI Rent a Car y presidente de la Cámara Argentina de Arrendadores de Vehículos. Y agrega: "Alquilar un auto pequeño las 24 horas, con 100 kilómetros incluidos, cuesta $ 36 más IVA, frente a un remise que cobra $ 35 por un viaje al aeropuerto de Ezeiza".
Es unánime la opinión de los empresarios del sector al señalar que el freno del negocio es el factor impositivo.
Ferreyra, de AI Rent a Car, asegura que el 45% de lo que un cliente paga por el alquiler de un auto son impuestos. Para Annie Millet el cobro de patentes a igual precio que los vehículos particulares, más el altísimo costo anual del seguro obligatorio, son cargas muy fuertes para el negocio.
Sólo Avis, por su flota de 850 vehículos paga más de $ 800.000 por año de impuestos, sin contar el IVA. De ese total $ 100.000 corresponden al impuesto para los sueldos de los maestros. "Simplificando -acota Quiroga, gerente general de Avis-, por año mis clientes dejan cerca de $ 1000 por auto para que yo pague los impuestos, porque en definitiva, para que la empresa sea rentable, siempre es el cliente quien termina pagando." Un poco por la competencia y otro poco por la recesión, la cuestión es que se ha desatado en el sector una guerra de tarifas, que según Ferreyra es necesario corregir "porque de lo contrario nos puede ir muy mal a todos".
Si bien potencialmente el mercado de autos de alquiler está orientado a cualquier persona que desee contratar un vehículo, la realidad es otra. Hoy en la Argentina este negocio no pasa por los turistas o los clientes particulares, sino por las empresas que van abandonando las flotas propias para tercerizar el desplazamiento de su personal. Tanto en el caso de Millet como en el de Avis, el 65% del negocio depende de compañías que tienen contratos de alquileres anuales.





