En la disputa con China por los minerales del futuro, EE.UU. pone los ojos en la Argentina
AmCham Argentina y la U.S. Chamber of Commerce rubricaron hoy un comunicado conjunto sobre minerales críticos para movilizar inversión privada y financiamiento de organismos como el DFC y el EXIM Bank
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China tiene hoy una ventaja estratégica que Estados Unidos mira con creciente preocupación: controla el 75% del mercado mundial de minerales críticos —aquellos materiales esenciales para fabricar semiconductores, vehículos eléctricos, baterías, misiles y equipos de telecomunicaciones—.
Para Beijing, construir esa posición fue relativamente sencillo: la mayoría de las empresas que operan en la cadena de extracción y procesamiento son estatales o tienen mayoría accionaria del Estado, lo que le permite coordinar inversiones y garantizar el suministro con una lógica de política nacional. Para Estados Unidos, el desafío es distinto y más complejo: sus empresas son privadas, el gobierno no puede ordenarles dónde invertir y, por eso, Washington debe construir las condiciones para que el capital privado fluya hacia los sectores y geografías que considera estratégicos.
La Argentina es uno de los pocos países del mundo con reservas significativas de los tres minerales que más codicia Occidente. El litio —del que el país es el cuarto productor mundial y el tercero en reservas, integrando junto a Chile y Bolivia el llamado “Triángulo del litio”— es el insumo clave para las baterías de los vehículos eléctricos. El cobre es indispensable para la transmisión de energía y la infraestructura digital. Las tierras raras, en tanto, son un conjunto de 17 elementos químicos con propiedades únicas utilizados en motores eléctricos, turbinas eólicas, equipos de defensa y tecnología de punta: la Argentina posee al menos siete de ellos, aunque su viabilidad económica aún está en estudio.
En ese contexto se inscribe el acuerdo firmado hoy entre la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham Argentina) y la U.S. Chamber of Commerce, la organización empresarial más grande del mundo con 3 millones de empresas socias. El joint statement sobre minerales críticos busca traducir en inversión concreta el entendimiento alcanzado en febrero pasado entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump.

El acuerdo tiene tres efectos concretos esperados. Primero, la U.S. Chamber —que nuclea a empresas que ya operan en la Argentina o que podrían hacerlo— se compromete a difundir las oportunidades de inversión en el país entre su red de socios. “Este acuerdo ayuda a divulgar las oportunidades de inversión en la Argentina”, explicó Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina.
Segundo, el marco habilita el acceso a financiamiento de organismos donde Washington tiene influencia determinante, como DFC (Corporación Financiera de Desarrollo Internacional) y EXIM Bank, con hasta US$100.000 millones comprometidos para cadenas de suministro aliadas. Tercero, y de fondo, busca generar un ambiente de trabajo continuo entre el sector privado de ambos países para destrabar proyectos concretos en litio, cobre y tierras raras.
Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería, participó del acto y subrayó que el sector minero es uno de los vectores de crecimiento que el Gobierno identificó como prioritarios. “Los recursos estaban desde siempre, el cobre siempre estuvo, pero no se desarrolló”, señaló. Para González, lo que cambió es el entorno: “Volvimos a ser un país más ordenado macroeconómicamente y alineado con Occidente”.

El funcionario también destacó el impacto de los cambios regulatorios, en particular la modificación de la ley de Glaciares, que despejó una de las principales incertidumbres jurídicas que frenaba proyectos mineros. “Era una papa caliente, pero pocas personas como el presidente Milei se hubieran animado a agarrar el toro por las astas”, dijo.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como otra pieza central de esa arquitectura. Desde su implementación, el Gobierno aprobó 14 de los 36 proyectos ingresados, la mayoría en minería y energía. González proyecta que en cinco años el superávit comercial combinado de ambos sectores podría llegar a US$60.000 millones, una estimación construida sobre la base de los propios planes de inversión que las compañías presentaron al Estado, con precios por debajo de los actuales.
Neil Herrington, vicepresidente senior del Departamento de las Américas de la U.S. Chamber, fue enfático sobre la dimensión del asunto: esto no es solo un acuerdo comercial, sino una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos. “El 75% del mercado mundial de minerales lo maneja China y eso le da un posicionamiento estratégico”, advirtió. En ese marco, asegurar cadenas de suministro alternativas —y la Argentina figura entre las opciones más concretas— es, dijo, una cuestión de seguridad hemisférica.
Mariana Schoua, presidente de AmCham Argentina y CEO de Aconcagua Energía Generación, sintetizó el espíritu del acuerdo: la Argentina tiene los recursos naturales, un momento geopolítico favorable y una macroeconomía que empieza a estabilizarse. “Este es el momento en que el país puede posicionarse como un actor estratégico y confiable en las cadenas de suministro globales”, dijo. El desafío, reconoció, es la ejecución.
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