Gastón Fossati: "Terminamos con las moratorias porque van en contra de la cultura tributaria"
El director de ARBA, la agencia de recaudación bonaerense, dijo que se alentará el cumplimiento del pago de Ingresos Brutos con un alivio en los anticipos
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Mini bio
- Cargo: Director de ARBA
- Profesión: Contador público (Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino)
- Pasos previos: Trabajó en la consultora PwC y luego fue socio del estudio Malumián & Fossati

Ni escraches ni moratorias. El director de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), Gastón Fossati, dejó en claro, en una charla con LA NACION, las diferencias que tiene su gestión respecto de las de quienes condujeron el organismo en otros tiempos. Este año, el funcionario y su equipo tienen la misión de conseguir, por el cobro de impuestos provinciales, unos $ 200.000 millones, algo más de la mitad de los fondos con los que contará la gobernadora María Eugenia Vidal para sus planes, según lo previsto. Fossati dice que con ella en el poder se le facilita la tarea. “Hoy la gente sabe que paga impuestos y no terminan en bolsos en un convento; si la gente ve obra pública, un Estado presente, eso nos facilita la recaudación”, afirmó.
Según el funcionario, las moratorias (planes de pago con quitas) son “un engaño para el contribuyente” cumplidor. Y afirmó que no hacen falta escraches (como a los que solía recurrir la agencia en otras épocas, por ejemplo en la costa y en esta época del año) para lograr resultados. Entre otras políticas, dijo, se lanzará un esquema para reducir o directamente anular, según la conducta fiscal, las retenciones de Ingresos Brutos en cuentas bancarias.
La medida más reciente de ARBA fue la prórroga por 120 días del vencimiento del impuesto inmobiliario en las zonas afectadas por incendios e inundaciones. Y se suspendió el vencimiento de cuotas de planes de pagos y el inicio de ejecuciones.
–¿Qué grado de evasión hay en la provincia de Buenos Aires?
–Hoy no tenemos un índice confiable de la evasión. Por eso, vamos a trabajar en elaborar esos indicadores. Vamos a comparar, en diferentes industrias, los niveles de actividad económica con la base de ingresos brutos, para tratar de ver si hay incongruencias.
–¿Cuál es la estrategia de la gestión para ir tras el evasor?
–Hay varias acciones. En la recaudación, el impuesto que más participa es Ingresos Brutos, y cuando asumimos vimos que 50% de la base no presentaba declaración jurada, que es el primer paso para estar en la formalidad; empezamos a dirigir intimaciones y a aplicar multas, y corregimos un 11% este impuesto. Otra medida es el cruce electrónico que permite detectar inconsistencias. Cuando se notifica al contribuyente en el domicilio fiscal electrónico, casi 80% de quienes abren el correo rectifican la declaración jurada y corrigen la inconsistencia. Y también seguimos con la fiscalización en campo.
–Ingresos Brutos es el impuesto que más aporta pero es el más acusado de distorsivo, ¿cómo lo ve y qué posibilidades hay de que haya una caída de alícuotas?
–Una de las medidas es combatir la evasión para poder lograr eso. Sin hablar específicamente de Ingresos Brutos, creo que el sistema tributario argentino hoy es resultado de parches que se fueron sumando, porque no fue pensado integralmente. Se requiere una discusión seria y responsable para tener un sistema que tienda a la simplificación y a la anulación de impuestos que se repiten, un sistema que sea progresivo y que ataque los impuestos distorsivos como puede ser Ingresos Brutos. Pero todo en el marco de la responsabilidad de las cuentas públicas; hoy hay presión impositiva récord pero también hay un estado enorme, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Y una deuda social en la provincia enorme, con necesidad de caminos rurales, obra pública, salud...
–¿Cómo funcionará el nuevo esquema para incentivar a quienes cumplan con Ingresos Brutos?
–Desarrollamos una matriz de riesgo fiscal observando parámetros como la presentación o no de declaraciones juradas, el pago y ciertas conductas como la adhesión permanente a planes de pago. En función de esas conductas, que marcarán el riesgo fiscal del contribuyente para la agencia, se moverá la alícuota de retención del impuesto. Es la carga financiera lo que reducimos, no la presión impositiva.
–¿Algunos podrían no tener más retenciones del impuesto desde la cuenta bancaria y pagar directamente al vencimiento?
–Sí, la idea es que quien tenga muy buen comportamiento como contribuyente tenga en cero esa alícuota de retención. Esto se aplicará en los próximos meses.
–¿Cómo se definió el alza del impuesto inmobiliario de este año?
–El impuesto está muy atrasado en la provincia. Años atrás participaba en 14 o 15% de la recaudación total provincial y hoy está en 7,8%. Perdió como consecuencia de varias cosas, como la no aplicación del revalúo. Este año el aumento es del 36% y, por decisión de la Legislatura, es por la suba de las alícuotas. Nuestro proyecto fue que se corrigiera la valuación fiscal, pero eso trae efectos colaterales [porque incide en las valuaciones para Bienes Personales o en las de los municipios para fijar su ABL]. La valuación fiscal está muy lejos del mercado. Nosotros hicimos un revalúo en 2016, que no aplicamos, y nos dio que el valor de mercado era en promedio ocho veces la valuación fiscal.
–¿Qué se hace frente a incumplimientos en el impuesto inmobiliario o el automotor?
–Nuestra premisa es alentar el pago y desincentivar morosidad o especulación. Lanzamos un plan de pago en marzo pasado y cortamos con la moratoria que tenía antes la agencia; sí hubo quitas en los planes durante los primeros meses, para dar una continuidad, pero desde junio ya no hay quita y se paga todo el capital y los intereses en hasta 36 cuotas. La moratoria va en contra de la cultura tributaria y nos parece un engaño para el contribuyente. Cuando asumimos, el contribuyente que estaba al día pagaba lo mismo que el que pagaba casi dos años después. Nuestra idea es el plan de pagos, sin quitas. También propusimos una solución para agentes de retención, porque varios habían retenido y no habían ingresado impuestos; ahí hay un plan que aprobó la Legislatura y que condona una parte de los intereses.
–¿Qué expectativas tienen respecto de la mayor recaudación que pueda tener la provincia por efecto del blanqueo fiscal?
–De lo que se exteriorizó, 37 o 40% son recursos de la provincia. Habrá que ver cuánto se va a volcar a la economía. Al blanqueo ayudó el hecho de la necesidad de usar recursos, el contexto internacional y también un gobierno creíble, que no se va a quedar con tus ahorros. Al margen de eso, en la provincia ampliamos la base por acuerdos como el que hicimos con Prefectura, que tiene el registro de embarcaciones. Nosotros teníamos 18.000 registradas y cuando nos dieron la base de datos supimos que hay 55.000. En noviembre y diciembre invitamos a los propietarios a inscribirse en forma voluntaria antes de actuar de oficio. Son vecinos que tienen poder adquisitivo. Recaudaremos $ 350 millones más y es importante el mensaje de equidad que hay en lograr que por esos bienes se cumpla con los impuestos.










