
Habría fraude en el 20% de denuncias de seguros
Son datos que manejan las principales empresas del sector
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En septiembre de 2002, Ramiro, un estudiante que solicitó reservar su apellido, cobró una indemnización de una compañía de seguros. La empresa lo indemnizó por una lesión en un tobillo que le había proferido un vehículo cuando salía de un garaje.
Dos meses antes, jugando al fútbol en una cancha del sur del Gran Buenos Aires, el joven se había doblado el tobillo izquierdo, lo que le impidió seguir jugando. Mientras esperaba que sus compañeros terminaran, el dueño de la cancha le pidió el teléfono para saber su evolución.
Al otro día, recibió un llamado en su casa: lo invitaban a concurrir a una reunión. Diez días después, un abogado presentó un reclamo en la aseguradora en el que se detallaba un accidente inexistente entre un auto que salía de un garaje y un peatón (él mismo) que ocasionalmente pasaba por la calle.
Simular un siniestro, denunciarlo en varias compañías, magnificar los daños o prestar la póliza a alguien que chocó con un rodado sin seguro son algunas de las modalidades más habituales de fraudes de las que son víctimas las compañías de seguros.
Para el gerente de Siniestros de Provincia Seguros, Daniel Puccio, el porcentaje de siniestros abonados por el mercado se estima entre un 15 y un 20%. "Sólo en el ramo automotor estaríamos pagando por este concepto la suma de $ 278 millones", informó Puccio. Con sus números, siempre por lo bajo, coinciden varios gerentes de aseguradoras consultados. La responsable del departamento de Control de Fraudes de Boston Seguros, Ivana Sánchez García, también coincidió en el número. "El porcentaje aún no lo tenemos determinado, pero tenemos entendido que 2 de cada 10 casos se sospecha que son fraudes", dijo.
Un jefe de siniestros de una empresa aseguradora con fuerte presencia en el mercado confió que "los cálculos más optimistas hablan de que un 15% de los siniestros abonados son fraudulentos, pero yo creo que ese porcentaje se puede elevar 10 puntos".
Esta metodología delictiva golpea a todos los actores del sistema, desde las aseguradoras hasta el que paga la cuota mensual. Impacta en los resultados de las aseguradoras, que se traducen en una mayor siniestralidad. La consecuencia inmediata es que necesariamente se fijan primas mayores, ya que el nivel de siniestros es uno de los componentes del precio. Al final, el costo se traslada al valor de la póliza.
La tendencia creciente en los intentos de estafa, especialmente desde 2001, llevó a las aseguradoras y a la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) a tomar medidas para frenar estos delitos. Desde la SSN, organismo de contralor del sector, se creó el sistema Iris, diseñado para prevenir y detectar fraudes en siniestros ocurridos en automóviles. "Recibimos diariamente la información de siniestros de las aseguradoras y la volcamos a una base de datos. Después cruzamos nuestros registros y disparamos alertas en los casos dudosos. Luego son las aseguradoras las que llevan adelante la investigación de los casos", dijo a LA NACION la responsable del proyecto, Claudia Giovagnoli.
Según datos de la SSN, desde la puesta en marcha del sistema -1° de enero de este año-, 68 aseguradoras denunciaron 99.500 siniestros hasta fines de junio y el Iris disparó 100 alertas de posibles fraudes. "Con el simple método de cargar la patente de un auto que sufrió un robo, total o parcial, se puede detectar si su dueño intentó cobrarlo en varias aseguradoras, metodología muy común de fraude", agregó Giovagnoli. Si bien desde la mayoría de las aseguradoras prefieren el silencio como respuesta, desde principios de año todas tuvieron que nombrar un responsable antifraudes.
Para el director de legales y automotores del Estudio Santamaría, Juan de Iriondo, uno de los problemas para las aseguradoras es que no existe condena social para quienes cometen fraude. "Es una cuestión cultural. En la Argentina, el que estafa a su aseguradora lo cuenta como si estuviera bien, como si fuese una viveza", agregó.
El director del área de investigaciones del Estudio, que tiene a su cargo alrededor de 1000 casos de más de 40 empresas y que prefirió guardar su nombre por seguridad, consideró que siempre existió fraude, "sólo que ahora se dispone de los medios informáticos como para poder cruzar información".
Según sus dichos, las compañías realizan una suerte de competencia con las bandas que se dedican a estafarlas. "Saben exactamente qué les van a pedir las aseguradoras y se preparan para no dejar ninguna duda", consideró.





