John Bogle: “La especulación es un juego de perdedores; sólo sirve para vender un nuevo producto”

Inversiones - Contra el corto plazo: con esta nota al creador del poderoso fondo Vanguard Group, se inicia una serie de entrevistas con los grandes líderes del mundo de las finanzas internacionales que se continuará publicando durante el verano
Javier Frachi
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28 de diciembre de 2016  

Mini bio

  • Nacimiento: John Bogle nació en New Jersey en 1929.
  • Carrera: Es el fundador de Vanguard Group, que maneja activos por US$ 3,6 billones
  • Best seller: En 1999, su libro El pequeño libro para invertir con sentido común se convirtió en un clásico de las finanzas

John Bogle
John Bogle Crédito: NYT

El camino a la cima no fue sencillo para John Bogle. Supo de necesidades cuando su familia de clase media perdió todo en la crisis de 1930; y también de fracasos: a los 45 años, por una mala decisión de inversiones, fue despedido del fondo Wellington, en el que había trabajado más de 20 años. Desempleado y con seis hijos, fue cuando, sin embargo, decidió emprender Vanguard Group, una administradora de fondos que se basó en una teoría que venía trabajando desde sus años de universidad.

Bogle estaba convencido de que los fondos que sólo replican el comportamiento de un índice (fondos pasivos, en la jerga), y que tienen bajos costos de gestión, proveen en el largo plazo mejor retorno al inversor. Y no sólo estaba convencido, estaba en lo cierto: tener un fondo pasivo ha demostrado rendir más, ser menos riesgoso e impositivamente más eficiente que contratar a un asesor y “comprar y vender” continuamente.

Vanguard maneja activos por el equivalente a 20% del PBI norteamericano o cuatro veces el de la Argentina (US$ 3,6 billones), emplea a 14.000 personas y su cultura de poner al inversor en primer lugar no cambió un ápice después que Bogle tuviera que dejar el cargo en la compañía en 1990, a sus 61 años, por razones de salud. Inclusive el mítico inversor Warren Buffet afirmó que dejará el 90% de su riqueza en un fondo de inversión pasivo de Vanguard antes que dárselo a manejar a un asesor financiero.

–Vivió muchos ciclos económicos, burbujas, ¿Cómo ve al mercado hoy?

–Hoy el inversor debe convivir con bajos retornos, los cuales veo difícil que vuelvan al 6 o 8% anual que tuvimos.

–¿Qué opina de la industria de fondos comunes?

–Es un animal diferente a cuando yo comencé en este negocio en 1951, en Wellington. Hoy los datos nos dicen que la preferencia del inversor es tener fondos pasivos. El año pasado los inversores pasaron US$ 265.000 millones de un total de US$ 800.000 millones hacia fondos pasivos, como los nuestros. Diría que el inversor comprendió que la gestión activa no trae mejores retornos que la pasiva, que finalmente comprendieron que los costos son importantes y comienzan a comprender el poder del interés compuesto.

–¿Le preocupa el alto nivel de especulación financiera que hay?

–Sí. Es una época de mucha especulación financiera y hasta en otros aspectos de la vida: en la política, la cultura y las relaciones humanas… En 2008, el valor del S&P 500 era de US$ 13 billones, mientras que el valor de los derivados financieros totalizaban US$ 29 billones. Había “apuestas” por dos veces más al valor real del subyacente. Un dato más reciente es que el año 2015, se emitieron US$ 256.000 millones en acciones mientras que el volumen operado fue de US$ 48,6 billones; el 99,5% fue especulación financiera mientras que el 0,5% fue a la economía real. ¡Sólo el 0,5% fue a crear empresas que dan trabajo y mejoran la innovación y productividad del país! La especulación es un juego de perdedores. Las inversiones son un juego de suma cero, los inversores que mantienen sus inversiones en el tiempo recogerán mejores frutos que aquellos que compran y venden continuamente. La especulación sólo le sirve a Wall Street para vender algún nuevo producto o historia y cobrar alguna comisión sobre ellos. “El mercado” como tal es una distracción gigante que causa que los inversores hagan foco en el corto plazo y en las expectativas antes que dedicarse a lo más importante, que es la acumulación de la riqueza producto de las ganancias de las empresas.

–¿A qué cree que se debe este cortoplacismo?

–A varios factores. Primero, a los menores costos de inversión. Segundo, la aparición de los hedge funds y otros actores. Tercero, la innovación financiera. Y en cuarto lugar fue el cambio cultural, nos convertimos en una sociedad en la cual las cosas son la vara del hombre. El mantra de que para ser debes tener es un error. Vivimos en sociedades que miden sus resultados en el corto plazo en detrimento de la generación de valor que trae el largo plazo. Este cortoplacismo distorsiona los mercados y la manera en que se maneja una empresa.

–¿Qué características tienen los index funds que creó?

–Un index fund replica tal cual un índice de mercado a muy bajo costo. De esta manera le garantiza al inversor tener su cuota justa de los retornos de un mercado o un sector de la economía tanto en los momentos buenos como en los malos. Con poco dinero, costos y activos un inversor puede conseguir diversificación, rentas, liquidez e inteligencia impositiva y llevarse su justa parte en los retornos.

–¿Qué aprendió como manager o emprendedor?

–Mi primer lección fue quitar la palabra empleado de mi vocabulario y reemplazarla por “miembro de la tripulación”. Una segunda lección fue ser un líder y no un manager, la diferencia es brutal. Tercero, hacer lo que predecís. Si quieres ser creíble, no mientas. Si demandas más trabajo, trabaja vos más. Y la última lección que viene a mi memoria es reconocer el valor individual de los que trabajan contigo.

–¿Cuál es la diferencia entre ser empleado y miembro de una tripulación?

–Un empleado es un como un reloj: viene cada día a la oficina a las nueve y se va a las cinco de la tarde, hace lo que se le dice, se calla la boca, no se anima a proponer ideas nuevas y recibe a fin de mes su paga. En cambio un “miembro de la tripulación” suena más integrador, ameno, y motiva a trabajar en equipo para un viaje en el que muchas veces no se conoce la trayectoria pero sí la visión entusiasta del líder.

–¿Cómo ve la innovación constante que hay en la industria financiera?

–Vanguard “desinnova”, saca lo complejo y deja lo simple. Esta es nuestra innovación: no innovar. Los index funds que nosotros creamos son un ejemplo claro. Van a cumplir 40 años de vida mientras que muchos otros fondos vieron sus barcos hundidos.

–¿Le preocupa la política?

–¡Sí, claro! Lamentablemente ya no tenemos más Jefferson, Hamilton o Churchill. Veo con preocupación la disfuncionalidad política en muchos países lo cual pone un gran obstáculo a la resolución de nuestros problemas, como lo son el déficit y la deuda y seguridad social que hablamos antes. El sistema político actual está muy enfermo, aquí y en muchos otros países.

–¿Cómo ve la política monetaria?

–Creo que hoy una suba de tasas puede ser perjudicial. Al menos para mí la economía sigue débil. ¡Mire lo que es Japón y Francia! Son los dos mercados más grandes por fuera de Estados Unidos y no están prosperando en absoluto, y el mundo tampoco. Así que si el mundo no prospera, a Estados Unidos se le hará un poco más difícil.

–¿Cómo hace para no entrar en pánico y no sale a vender todo cuando el mercado hace una corrección de 50%?

–No presuma que no entro en pánico… Aprendí a no hacer nada y a mantenerme en mis objetivos de inversión. Mantenerse en curso es muy importante en este negocio junto a dejar de lado los ruidos que hacen los medios de comunicación sobre el mercado.

–Warren Buffet dice que el mercado en 10 años valdrá mucho más de lo que vale hoy y que el mundo estará mejor. ¿Cuál es su opinión? ¿Siempre el mercado sube de precio si uno tiene paciencia?

–Quizás Warren tenga razón o quizás esté equivocado. Creo que él se refiere al mercado americano más que al del mundo en general. Yo opino que hoy Estados Unidos perdió su capacidad de gobernarse a sí mismo y el mundo tampoco ofrece una tendencia clara o alentadora. Los mercados están sobrevaluados, hay una incipiente guerra de religiones y la disfunción política está presente en varios lugares no pensados como España o Francia.

–¿Podría explicar su regla básica para plantear una cartera?

–Es una regla extremadamente básica y que sólo sirve como orientación, no debe ser usada para armar una cartera sin antes ver los objetivos de la personas entre otras variables. Pero la edad de la persona fija la porción de renta fija a ser invertida en bonos, mientras que lo restante debe invertirse en renta variable. Por ejemplo, Ud. tiene 30 años, por lo tanto su alocación en bonos debe ser 30% y el 70% en acciones dado que tiene muchos años para recuperarse, generar ingresos y la paciencia para generar riqueza.

El autor de la entrevista es analista de inversiones y profesor de la Maestría en Finanzas UTDT.

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