La historia detrás de la pizzería obrera de Córdoba que vende porciones a $35

Antonio Segui contribuyó a la fachada.
Antonio Segui contribuyó a la fachada. Crédito: Gentileza Don Luis
Gabriela Origlia
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27 de agosto de 2019  • 09:52

CORDOBA.- Para los cordobeses es una suerte de templo de la pizza. Don Luis está ubicada a metros de la esquina más céntrica de la ciudad, en la avenida General Paz al 300. Abrió en 1952. El primer local estaba a unas cuadras; a los cuatro años se mudó y se llamó San Luis. Con el paso del tiempo recuperó su nombre original. Lo que nunca perdió fue la receta. Los fines de semana cocinan unas 1000 pizzas.

La historia incluye un divorcio en los '90 que determinó que hoy -avenida de por medio, pero en la misma cuadra- estén San Luis y Don Luis. La Don Luis tiene en su fachada una escultura de nueve metros de un compadrito; la hizo el maestro cordobés Antonio Seguí. Fue la primera pizzería de Córdoba; la fundó el siciliano Liborio y sus hijos Miguel Ángel y Plácido Iudicello. Sigue en manos de la familia; la gestiona Pedro, el nieto del creador.

Cuando el negocio arrancó Iudicello contrató al maestro de cocina de la pizzería porteña Las Cuartetas. Luis Gabrijelcic se instaló en Córdoba y de su horno salían cinco tipos de pizzas, la de muzzarella; la canchera (se llama así porque en los '30 se vendía a la salida de la cancha y se cocinaba a la parrilla) con anchoa, morrón, tomate y aceituna (sin queso); la fugazza (pan de pizza y cebolla), la fugazzetta con queso, y la especial de jamón y morrón. En aquellos años se vendían unas 300 pizzas diarias.

"Mi abuelo, cuando llegó, puso un tambo -que es lo que siempre había hecho en Italia-, después siguió con los quesos. Por la relación del queso con la pizza se decidió a poner la pizzería. Gabrijelcic había sido su vecino en Pueblo Colón, en las afueras de Córdoba. Él se había ido a Buenos Aires a aprender a hacer pizzas; la bautiza con el nombre de él", cuenta a LA NACION Pedro Iudicello.

Recuerda que va a la pizzería desde 1976, cuando era una "época excelente. Es un local muy popular y para un obrero, un empleado, comer una porción de 0,50 centavos era muy barato. Hoy la tenemos a $35, por eso seguimos vendiendo mucho, pese a la crisis".

La única vez que cerró el local fue para el Cordobazo porque en esa cuadra se quemaron tres autos. "Siempre paraban a comer Atilio López y Tosco, era su lugar de encuentro. Cuando la 'milicada' reaccionó nos dieron 'como en bolsa' y debimos estar tres días sin abrir. Mi papá salió por los techos; fue muy complicado", apunta Pedro Iudicello.

En 2006 pusieron en funcionamiento el Museo de la Segunda, donde exhiben un botín de Daniel Willington, futbolista ídolo cordobés y también de Vélez Sársfield; los pinceles de Seguí (cuentan que el pintor radicado en París ideó algunas de sus obras en esas mesas) y fotos de algunos de los mayores personajes cordobeses, como el sindicalista Tosco, protagonista del Cordobazo; Alberto Cognini, creador de la revista Hortensia y el músico Ciriaco Ortiz.

Cuando cumplieron los 60 años, inauguraron el primer Museo de Pizza "de la Argentina y del mundo registrado", según dice su dueño. Funciona dentro de lo que era "la cuadra", en la cocina. Mantiene el horno, la pala, los cuchillos, las tablas de corte y una balanza del primer local. También hay delantales y gorros de aquellos años. Entre porción y porción los comensales pueden observar la pizza disecada que la NASA les da a los astronautas; la donó Roberto Roca, un argentino que trabaja en el programa espacial Discovery. La bolsa asoma entre viejas botellas de Bidú Cola, Crush, cervezas y ginebras.

Entre el moscato, el fainá (masa fina de harina de garbanzo) y las porciones de masa alta, quienes quieran pueden bailar en el "patio de la milonga" que incluye un "cuartito azul" en homenaje a Mariano Mores. El que quiere puede arrancar desayunando pizza, Don Luis abre de lunes a lunes a las 8 de la mañana.

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