Las metas trazadas en el plan productivo de 2016 están lejos de cumplirse

Las exportaciones no crecieron como se esperaba
Las exportaciones no crecieron como se esperaba Fuente: Archivo
No se alcanzaron los objetivos oficiales en materia de crecimiento del PBI, exportaciones, empleo e inversiones
Francisco Jueguen
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28 de enero de 2019  

Antes de que Mauricio Macri llegara al gobierno, el modelo económico de Cambiemos se pergeñó en la Fundación Pensar. Nació del debate de ese think tank, pero también de algunos viajes de sus ideólogos por Oceanía y la trasnochada lectura de algunas publicaciones de Pablo Gerchunoff y Pablo Fajgelbaum. La compilación de ese plan productivo nacional quedó a cargo del exmiembro del Cippec y primer secretario de Transformación Productiva de la gestión Lucio Castro, y el control de "la botonera" -o de la implementación de sus ocho pilares- fue delegado a los entonces vicejefes de Gabinete Mario Quintana y Gustavo Lopetegui .

El plan tuvo por lo menos doce versiones antes de lanzarse públicamente, en septiembre de 2016. Más de dos años después, uno de sus principios es una muestra de las complejidades que enfrenta el Gobierno en su gestión económica. "El desafío es aumentar la productividad, mantener salarios altos en dólares e integrarse al mundo evitando problemas de empleo", decía.

Los lineamientos

¿Cuáles eran los lineamientos principales del plan? "Reconstruir la confianza, con políticas de shock cambiario (la salida del cepo), reinserción en los mercados de crédito, política fiscal gradualista: cambiar de régimen minimizando sufrimiento social", explicaba ese documento.

Para eso se aplicaron una serie de políticas transversales: baja del costo de capital, potenciación de la productividad laboral, reducción del costo logístico y de transporte -a través de obras de infraestructura-, una reforma impositiva, el impulso de la innovación científica, mayor competencia, la desburocratización estatal y la búsqueda de una integración al mundo a través de más acuerdos internacionales.

Los responsables fueron muchos: todos los ministros y funcionarios de entonces, desde Alfonso Prat-Gay, Luis Caputo y Federico Sturzenegger hasta Jorge Triaca, Francisco Cabrera y Juan José Aranguren, entre otros más, como Susana Malcorra, Ricardo Buryaile y Alberto Abad.

Lo que pocos recuerdan es que el plan productivo nacional tuvo metas orientativas de gestión. Metas cuantitativas. Por caso, se planteaba un crecimiento del PBI de 4% por año, con un producto que partiría de US$586.000 millones, en 2015, y que llegaría a US$641.000 millones, en 2019. Pero, según la consultora privada EcoGo en su último informe, la herencia fue un poco mayor, de US$642.000 millones, y en su escenario base el PBI será de US$450.000 millones este año.

El PBI per cápita deseado por los ideólogos de Cambiemos era el de Uruguay. Para fines del mandato de Macri, la expectativa era de US$14.250. Pero, según EcoGo, sería de US$10.006.

Las exportaciones, que sufrieron con el atraso cambiario que mantuvo el Gobierno durante 2016 y 2017, debían llegar -según las metas orientativas- a US$82.000 millones. Sin embargo, el objetivo estuvo muy lejos de cumplirse y de acuerdo a los datos del Indec que se conocieron en los últimos días, las exportaciones argentinas cerraron 2019 con US$61.621 millones.

En cuanto a la inversión, que fue el motor de la economía en 2017 y se derrumbó en medio de la crisis cambiaria, el think tank oficial esperaba -al comienzo del mandato- verla crecer de 18% a 24% del PBI este año, y llegar a 25% para 2023, tal como sucedió en Chile entre 2014 y 2016. Según Fausto Spotorno, director de la consultora privada Orlando Ferreres & Asociados, la inversión representa actualmente -siempre en términos reales- 19% del producto bruto.

La inversión extranjera directa (IED) o "la lluvia de inversiones" del exterior fueron también un objetivo oficial. La intención era lograr un crecimiento de 1,2 puntos porcentuales anuales. O sea, se buscaba pasar de 5,5% de la IED hacia América Latina, en 2015, a 10% del total, a fines de este año electoral. Para la consultora DNI, que conduce Marcelo Elizondo, esa cifra habría rondado el 7% en 2018.

Lo mismo sucedió con el empleo privado registrado, una de las varas fundamentales con las que buscaba medirse el Gobierno al inicio de su gestión. Para el plan productivo nacional, esta variable crecería a un ritmo de 3,7% por año. Entre 2015 y 2018, la cantidad de asalariados registrados del sector privado solo creció 0,36%, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Muchas de las metas del plan productivo tuvieron incipientes resultados, sobre todo los vinculados a la mejora de la competencia y la transparencia, la desburocratización y el relacionamiento con el mundo, el principal activo de la gestión de Macri.

El Gobierno levantó el cepo cambiario, salió del default y envió señales de precios para la inversión. Más allá de algunos "acuerdos de competitividad" y la ley de ART, sus iniciativas laborales no avanzaron mucho.

El Gobierno sí logro reducir el costo del capital hasta que el mercado dejó de confiar en el "ajuste gradual" y el clima financiero internacional cambió, sobre todo para los países emergentes. Entonces, debió acudir a la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) como prestamista de última instancia, lo que aceleró el ajuste fiscal y el freno en la inversión en infraestructura a través de la obra pública. Esa situación y el aumento del costo del combustible elevaron fuertemente los costos logísticos.

El impacto de un aumento de la cotización del dólar del 100% el año pasado desbarató los números oficiales, sobre todo los vinculados a la reducción de subsidios a la energía y el transporte. El Gobierno podrá ufanarse, claro, de haber pasado "la tormenta" de manera ortodoxa, sin cepos, controles de capitales o trabas al comercio, pero no de conseguir un orden de las cuentas públicas reduciendo solo el gasto (la presión tributaria en 2019 será histórica gracias a las retenciones) ni eliminando las brechas de infraestructura, bajando la inflación sin recesión o reduciendo la pobreza.

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