
Liquidan el Liniers Sudamericano
Está en marcha el segundo adiós del Deutsche al negocio de la banca minorista en la Argentina.
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El Banco Liniers Sudamericano (BLS) se convertirá en pocas semanas en la 89a. entidad financiera que dejará de operar en el sistema local desde que, en 1995, el efecto tequila marcara el inicio de una acelerada depuración de la plaza.
El proceso de liquidación en marcha (se asegura que se pagarán los depósitos y cancelarán todas las obligaciones), finalizará una vez que el alemán Deutsche Bank (su controlante) complete las gestiones que realiza para vender la cartera de créditos del banco y transferir parte de su personal (unos 150 empleados) y sus seis sucursales a la financiera Columbia, según pudo establecer La Nación .
De esta manera, el Deutsche (que días atrás anunció su fusión con el también alemán Dresdner Bank) concretará su segunda retirada del negocio minorista en la Argentina, tras haber vendido en octubre del 97 sus sucursales y operatoria en ese segmento al BankBoston (ver aparte).
La noticia de la desaparición del Liniers difícilmente sorprenda a los habitués de la City porteña. Allí es vox pópuli que el banco se encontraba en estado vegetativo desde el mismo momento en que el Deutsche se alzara en noviembre del 98 con el norteamericano Bankers Trust (por entonces propietario del 51% del BSL) y recuperara, sin quererlo, presencia en la actividad minorista argentina un año después de haberla abandonado.
En ese lapso, mientras los alemanes definían qué hacer, el BSL sólo se dedicó a administrar, por lo que su cartera de préstamos cayó de 90 a 71 millones y sus depósitos, de 120 a 77 millones. Pero su final se precipitó este verano, cuando los dueños locales (que se distribuían el 49% de las acciones) comenzaron a abandonar el banco, desde entonces en manos de un liquidador del Deutsche. Hasta aquí la historia no tendría nada de particular. Después de todo habla del final de un banco más. Sin embargo...
Una irónica moraleja
El Liniers, que tomó su nombre del barrio porteño, fue fundado hace más de 45 años por un grupo de comerciantes que buscaron la forma de incrementar sus ventas financiando a sus clientes.
En los últimos años había logrado hacer del crédito al consumo y los préstamos prendarios un rentable nicho de negocios. Pero ahora desaparecerá sin pena ni gloria, tres años después de que sus dueños locales (las familias Laurence, Posse, Rodríguez y Porcel) se ilusionaran con tiempos mejores -luego de venderle en febrero del 97 al Bankers Trust el 51% del banco en 45 millones y transformaran a ese coloso en su socio y paraguas protector-. Lo curioso es que se podría decir que lo mató la arrolladora fuerza de la globalización y concentración de la economía mundial, pese a todas las prevenciones que tomaron.
Cuando los dueños locales vendieron al Bankers, lo hicieron en un intento por anticiparse a la tendencia que ya despuntaba en el mercado. Buscaron "un socio de espaldas anchas" que les permitiera mostrar solvencia y les diera posibilidad de profundizar sus negocios.
Pero los planes se frustraron cuando el Deutsche se comió a su socio y heredó ese rol sin quererlo y -para colmo- luego de haber tomado la decisión estratégica de abandonar el negocio minorista en la plaza local. La ilusión de estar a salvo se hizo trizas pese a que los banqueros locales habían dado todos los pasos que la lógica indicaba para subsistir.
Gulliver
"¿Qué les pasaría a los liliputienses si después de haber logrado conquistar la amistad de Gulliver viniera otro gigante y lo matara? Pues quedarían a merced del otro. Eso fue lo que nos pasó a nosotros."
La alusión al popular relato infantil habría sido utilizada por uno de los dueños locales del BLS (la 62a. entidad del sistema por depósitos) para explicar ante otros banqueros su escasa suerte en el negocio, "pese a los recaudos tomados en tiempo y forma y de acuerdo con la más estricta lógica".




