Lobby de Aznar ante Macri por la minera Barrick

El ex mandatario español visitó al Presidente la semana pasada; habló del nuevo plan de la cuestionada empresa
Florencia Donovan
Pablo Fernández Blanco
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27 de abril de 2017  

Macri recibió a Aznar en la Casa Rosada el martes de la semana pasada
Macri recibió a Aznar en la Casa Rosada el martes de la semana pasada Fuente: Archivo

El ex presidente del gobierno español Felipe González aterrizó en Buenos Aires el 21 de diciembre de 2001. Lo había traído el empresario Carlos Bulgheroni, quien quería que hiciera gestiones en el país para sostener al gobierno de Fernando de la Rúa. Pero cuando llegaron a la Argentina, el líder de la Alianza ya había tomado el recordado helicóptero un día antes. González dedicó el viaje a "ayudar a armar un acuerdo nacional".

La tradición del lobby español por parte de ex mandatarios sumó un nuevo capítulo la semana pasada. El ex jefe del gobierno español José María Aznar se reunió el martes de esa semana con el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada. El cronograma inicial estimaba que el encuentro debía durar 20 minutos, pero se extendió hasta una hora. No hubo información oficial respecto de sobre qué conversaron Macri y Aznar. LA NACION, sin embargo, pudo reconstruir una parte de la charla.

El ex presidente del gobierno español hizo gestiones con Macri para defender los intereses en el país de Barrick, la compañía minera canadiense que produce oro y plata en la mina Veladero, en San Juan.

Barrick es dueña de un triste récord: en los últimos tres años registró derrames de solución cianurada que despertaron polémica a nivel provincial y nacional. El último inconveniente, que no implicó el derrame de cianuro, según la empresa, fue el 28 de marzo por la tarde, algo que derivó en la suspensión del proyecto por orden del gobernador Sergio Uñac.

Aznar fue presidente del gobierno español con los colores del Partido Popular desde 1996 hasta 2004. Desde hace tiempo forma parte del denominado International Advisory Board (consejo internacional de asesores) de Barrick Gold Corporation, un espacio compuesto por hombres influyentes de diversos países que componen el equipo de lobbistas de la empresa. Si bien se trata de una práctica con mala prensa en el país, el lobby es muy común en la industria a nivel mundial y largamente defendido por quienes lo practican.

El jefe del cuerpo es el ex primer ministro de Canadá Brian Mulroney, y también lo integran el ex gobernador de Florida John Ellis Bush (hijo de George H. Bush y hermano de George W. Bush, ambos ex presidentes de Estados Unidos), el empresario de medios de comunicación Gustavo Cisneros y Andrónico Luksic, presidente del grupo homónimo chileno, una de las mayores fortunas de ese país.

En su reunión con Macri, Aznar no defendió el pasado de la empresa canadiense en el país, pero le confirmó al Presidente que en el futuro será muy distinta. En esa línea, el viernes pasado se anunció una reingeniería total del proyecto cuestionado, a la que se sumaría un extenso plan comunitario.

Aznar hizo una gestión con Macri por la cuestionada minera Barrick

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El relanzamiento de la empresa está relacionado con la venta del 50% de Veladero al nuevo socio chino de Barrick, Shandong Gold, que pagó US$ 960 millones, que tiene intenciones de crecer en la Argentina.

La empresa presentó el nuevo plan tres días después de la reunión de Macri con Aznar.

La actuación de Aznar como referente internacional de Barrick es pública. Figura en su propio currículum, así como también en los documentos de la empresa canadiense. De hecho, en su último paso por la Argentina asistió a varias reuniones junto con Santiago Soldati, uno de los empresarios más influyentes de los años 90 a través de la conducción de Sociedad Comercial del Plata.

Soldati es asesor de Barrick en el país y amigo de Peter Munck, fundador de la empresa canadiense. Se conocieron hace años en una reunión del World Economic Forum en Davos.

Tanto en el Gobierno como en el sector empresario hay preocupación por las dificultades operativas de Barrick, que dejan sin argumentos a quienes sostienen que la actividad se puede desarrollar en el país de manera sustentable. Es por eso que las dificultades operativas de la empresa canadiense generaron un entuerto que abarca tanto a los ejecutivos como a la Casa Rosada, habitual defensora de la actividad.

Días atrás, un funcionario de primera línea lamentó ante la consulta de LA NACION que Barrick estaba "demorando el desarrollo minero argentino". El motivo es fácil de explicar. Al sector le lleva años de trabajo mejorar su imagen, que retrocede velozmente ante las dificultades de la firma canadiense.

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