
Los nuevos accionistas que llegaron a YPF
El 16,5% de la petrolera pasó a cotizar en los mercados; los nuevos tenedores son fondos de inversión extranjeros que tienen otros negocios en la Argentina
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Hay actores nuevos en la sala de reuniones de una de las dos grandes empresas de la Argentina. Inversores anónimos y fondos de inversión ya tienen 16 de cada 100 acciones de YPF, la petrolera local que aún tiene como accionista mayoritario a la española Repsol.
Fue un proceso largo. Jamás se dijo en voz alta, pero la impronta que salió de los despachos más encumbrados de Madrid en 2007 fue inequívoca: reducir el riesgo argentino. Por entonces, la petrolera tenía un tercio de sus ingresos anclados en las operaciones locales.
De aquel 99% que tenía a fines de 2007, la española redujo su posición a un 68,23%, y la cosa no quedará ahí: ya tiene algunas opciones de compra, que llevarán sus tenencias a un 55%, aproximadamente.
¿Quiénes son lo nuevos accionistas de YPF? Pues lejos de la declamada argentinización de la empresa, las últimas acciones vendidas han quedado en manos de fondos de inversión extranjeros que tienen algún tipo de interés en la Argentina.
El 27 de diciembre pasado, en Nueva York, Repsol YPF -que aún lleva ese apellido de casada con la empresa argentina- vendió a Eton Park Master Fund y a Capital Guardian un 4,8% de las acciones. Ambos son fondos de inversiones norteamericanos que operan en todo el mundo.
El primero, Eaton Park, es tenedor del 7% de las acciones de Pampa Energía, una de las firmas estrella de la Bolsa porteña, con negocios en generación, transporte y distribución de energía. Pero lo que más se recuerda de este fondo es su fallido intento de quedarse con el 50% de la transportadora eléctrica Transener en 2006. El grupo ya había acordado la venta con Petrobras, dueña de la transportadora y obligada a vender su porción por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia luego que se quedara con las tenencias energéticas de Perez Companc. La venta quedó trunca: el Gobierno no la autorizó y argumentó que no podía quedarse con un activo estratégico un fondo de inversión sin conocimiento del mercado eléctrico.
Transener, pocos días después, pasó a manos de la petrolera estatal Enarsa y de Electroingeniería, una firma con buenos lazos con el gobierno de los Kirchner.
Capital Guardian, otro fondo norteamericano, nació en 1931, cuando Jonathan Lovelace fundó Capital Investigación y Sociedad Gestora. La sociedad fue un vehículo usado por los inversores a raíz del crack de Wall Street de 1929, según informa la compañía. Actualmente, opera en todo el mundo y tiene oficinas en las principales plazas.
El 11 de marzo hubo otra venta. Repsol YPF colocó un 2,9% al fondo Lazard Asset Management, una sociedad que es dueña en la Argentina del banco de inversiones MBA. Además, tiene relación con el banco de inversión Lazard Frères, representante de la Argentina en el canje de deuda que llevó adelante el ex ministro Roberto Lavagna durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Peces gordos
"Son muy importantes jugadores en el mundo de las inversiones. Y los dos conocen los negocios en el país", dijo un analista de un banco que siguió de cerca la operación.
La pregunta es si los fondos se quedaron con las acciones o si dieron vuelta el mostrador y las vendieron. "No se sabe. Al menos, por ahora. Pero las acciones tienen un doble atractivo. Por un lado, apostar a un activo petrolero que debiera seguir para arriba; por el otro, beneficiarse con el plan de distribución de dividendos que actualmente tiene la empresa. Hay que ver si esto se mantiene, pero mientras dure, es muy atractivo", dijo el analista. Se refiere a un régimen de distribución de ganancias que decidió Repsol YPF cuando el grupo Petersen (los Eskenazi) ingresó como accionista en 2008. Se decidió que $ 9 de cada 10 de ganancias se distribuyan entre los socios.
Entre el 11 y el 13 de marzo, Repsol YPF informó a la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC, según las siglas en inglés) que había vendido un 0,8% a inversores no identificados. Finalmente, el 24 de marzo, se completó la última operación. La petrolera hizo una oferta global de acciones (ADS, según la denominación que se les da en EE.UU.) por un 7,1%, con lo que bajó su participación en la empresa al actual 68,23%. Poco se puede saber sobre quiénes se quedaron con los papeles. La operación fue colocada por los bancos Raymond James, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Crédit Suisse, Itaú, Santander y Deutsche Bank.
Las ventas sirvieron para que los inversores tasaran la empresa. El mercado dijo que vale US$ 16.125 millones.






