Paro general: comercios abiertos, pero con menos clientes y el delivery como refugio en la Ciudad
La mayoría de los negocios porteños abrió sus puertas pese a la falta de transporte público; la necesidad de facturar impulsó la actividad, aunque mermó la concurrencia y el consumo se concentró en las plataformas de reparto
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En el día del paro general convocado por la CGT, el movimiento comercial en la ciudad de Buenos Aires se mantuvo activo durante la mañana, aunque con niveles de facturación y concurrencia de público por debajo de lo habitual. Un relevamiento de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba) indicó que el 88% de los negocios abrió sus puertas, e hizo referencia a dos factores: la “necesidad” de cubrir costos fijos y el “poco movimiento” de clientes que afectó la rentabilidad.
En un recorrido por los barrios de Saavedra, Belgrano, Microcentro, Once y Palermo, LA NACION constató que la mayoría de los locales abrió y que, en muchos casos, el costo del traslado de los trabajadores, por el paro de transporte, fue costeado por las empresas. Sin embargo, la falta de trenes y subtes redujo drásticamente el flujo de clientes y la actividad.
“Abrí porque si no trabajo, no como. No me importa el paro, me importa la boleta de luz que vence mañana”, dijo el dueño de una cafetería en el Microcentro.
Desde la Cámara Argentina de Comercio (CAC) afirmaron que se observó un “muy bajo nivel de afectación” al paro, aunque coincidieron en una “merma notoria” de la afluencia de público.

En el cruce de Cabildo y Juramento, los locales estaban abiertos, pero había menos clientes por el paro en la línea D del subte y de varias líneas de colectivos. “A esta hora Belgrano suele estar explotado, pero hoy está solitario por el paro; se nota mucho en la calle”, dijo un transeúnte.

En un punto de venta de telefonía móvil, informaron que la actividad fue del 15% respecto de un día normal. Una situación similar se replicó en una pizzería de la zona, donde el movimiento cayó un 50%.
En la peatonal Florida, los comerciantes estimaron una baja del 50% en el movimiento de personas. “En un día normal ya tendríamos ventas cerradas; hoy se nota la falta de la gente de las oficinas”, explicaron en un local de indumentaria.

En Diagonal Norte, un gimnasio registró solo tres personas entrenando a las 8, cuando habitualmente las clases están completas. Al mismo tiempo, ante la falta de público presencial, los repartidores de delivery señalaron una fuerte demanda: “Las aplicaciones hoy están a full”, aseguraron.
“Las zonas ferroviarias son las más resentidas”, indicó Fabián Castillo, titular de Fecoba. Según la entidad, la mayor concentración de persianas bajas estuvo en Once y Liniers. La foto de Plaza Miserere vacía fue el indicador más contundente del paro. Sin el ferrocarril Sarmiento, el flujo de miles de personas habitual desapareció.
En las grandes cadenas de supermercados, el escenario fue de pasillos vacíos: “Pudimos abrir porque nos facilitaron el traslado, pero casi no hay ventas”, explicó una cajera a este medio. Cerca de las 11:30, la situación cambió con el inicio de las movilizaciones.
El impacto del paro también afectó la actividad en otras cadenas del sector. “En algunas plazas estamos operando con menos personal de lo habitual, pero estamos haciendo todo el esfuerzo posible por asegurar los niveles de servicio”, dijeron a LA NACION voceros de ChangoMâs.

La menor circulación de personas golpeó al comercio minorista de cercanía. Los escasos rastros de actividad se observan en librerías, donde algunas madres intentan adelantar la compra de útiles para el ciclo lectivo 2026. “En días habituales esto explota de gente, hoy la plaza está vacía y se notó el paro”, coincidió un chofer de colectivos.

En el corredor de la avenida Santa Fe, el panorama fue de mayor actividad en las calles, aunque con compras de bajos montos. “Tuvimos solo tres clientes en toda la mañana frente a los cincuenta que solemos hacer en un día normal“, apuntó la encargada de un restaurant de un shopping.
Según fuentes de seguridad del complejo, la afluencia de público se estimó en un 40% de la capacidad habitual. Los empleados de las cadenas de cosmética vincularon la baja actividad no solo al paro sino a la pérdida general del poder adquisitivo.
En la zona de Puente Saavedra, las terminales que conectan el norte del Conurbano con la Capital operaron con plataformas vacías por la adhesión de líneas clave, como la 203. Mientras tanto, el personal de los comercios cercanos al Parque Saavedra reportó que el movimiento fue mínimo desde las primeras horas del día. Sin trenes en la jornada, en las inmediaciones de la estación del Mitre cayó el movimiento de clientes en los locales de indumentaria y servicios.

Por fuera de los comercios, los bancos atraviesan un jueves de paro particular. Ayer, la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappar)y la Asociación de la Banca Especializada (ABE) habían informado que “intensificarán sus esfuerzos para garantizar la continuidad de los servicios financieros presenciales y digitales”.
En contraposición, el gremio La Bancaria reforzó su postura de adhesión al paro. Por esta razón, las entidades bancarias señalaron en su comunicado que es posible realizar pagos, transferencias y otras operaciones a través de tarjetas de débito, homebanking, billeteras virtuales y aplicaciones móviles, que funcionan las 24 horas.
En la actividad aerocomercial la realidad es completamente distinta. Pasado el mediodía, los vuelos cancelados en todo el país alcanzaban a un 86,96% de las operaciones, según datos de la consultora Adventus que releva la información que publican los aeropuertos.
Entre las compañías que hacen cabotaje, Aerolíneas tenía un 88,50% de cancelaciones; Flybondi, un 89,66%; y Jetsmart, un 85,29%. En tanto, otras 19 líneas aéreas suspendieron el 100% de su programación. Entre los aeropuertos Bariloche y otras 13 terminales tienen un 100% de cancelaciones; Mendoza, un 95%; Ezeiza, un 72,55%; Aeroparque, un 80%; y Córdoba, un 96,77%.

Con la colaboración de Ignacio Grimaldi
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