No ilusionemos a los jubilados con el 82%

Se necesitarían tres aportantes por cada trabajador pasivo, pero no suman más de 1,5, según Beveridge y Burns
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27 de junio de 2010  

La fuerte caída del poder adquisitivo de las jubilaciones superiores a la mínima, la enorme cantidad de juicios previsionales, así como la retención por parte del Estado de los depósitos voluntarios realizados en las AFJP mantienen sobre el tapete la cuestión del sistema jubilatorio. Al respecto entrevisté al "inglés" (nació en la India) William Henry Beveridge (1879-1963), quien durante 18 años dirigió la Escuela de Economía de Londres, y es autor de Seguro social y servicios conexos (conocido como "Informe Beveridge"), publicado en 1942, que estableció las bases del Estado de bienestar inglés; y a la inglesa Eveline Mabel Burns, pionera en los estudios sobre seguridad social referidos a Estados Unidos.

-Desde que el mundo es mundo se llega a la vejez con menos ganas o posibilidades de trabajar. ¿Cómo se las arregló la humanidad antes de que se inventara el sistema jubilatorio?

Beveridge: -Con la familia. Los agricultores tenían muchos hijos (algunos de los cuales morían jóvenes) y esperaban que algunos de los que sobrevivían los cuidaran cuando fueran mayores? si ellos tampoco morían jóvenes. Con el tiempo también aparecieron las mutuales.

-Hasta que el Estado se hizo cargo.

Burns: -Otto Bismarck fue pionero en la materia. Con el tiempo la iniciativa fue copiada en otros países.

-En la Argentina, por Juan Domingo Perón.

Beveridge: -De ninguna manera. En su país los funcionarios públicos tuvieron régimen jubilatorio desde 1904, los ferroviarios desde 1915, los bancarios desde 1923, etcétera. Lo que hizo Perón fue generalizar el sistema, al extenderlo a los sectores del comercio y la industria.

-A mediados del siglo XX el sistema jubilatorio era superavitario.

Burns: -Porque al generalizarlo recibía aportes y contribuciones del stock de asalariados y jubilaba al flujo. En los primeros años del sistema de las AFJP ocurrió lo mismo.

-Perón "vació" las cajas de jubilaciones.

Beveridge: -En todos los países del mundo las cajas están "vacías". La cuestión es si quienes las administran pueden obtener buenos rendimientos por las inversiones que realizan, o están obligados a invertir bien por debajo de la tasa de inflación, como ocurrió durante la década de 1950.

-Arturo Frondizi instauró el "82% móvil".

Burns: -Efectivamente, la ley 14.499, de 1958, dispuso que cada jubilado cobrara automáticamente el equivalente a 82% de lo que cobra el asalariado que lo reemplazó en su lugar de trabajo.

-Muy bonito, pero rara vez se aplica.

Beveridge: -Para entender, hagamos una cuenta muy simple. Entre el aporte personal y la contribución patronal ingresan al sistema previsional a lo sumo 27% de los salarios. Si con los referidos aportes y contribuciones se pretende pagar como jubilación 82% del salario, se necesitan por lo menos tres aportantes ("activos") por cada jubilado ("beneficiario o pasivo").

-¿Cuál es el problema?

Beveridge: -Ignoro si en la Argentina en 1958 ésa era la relación. Pero como consecuencia de la demografía, la informalidad laboral y que diferentes gobiernos (con particular entusiasmo, el actual) incorporaron al conjunto de jubilados a muchísimas personas que nunca aportaron, su país tiene hoy más de 6 millones de jubilados. La relación aportantes/jubilados no debe superar 1,5. Lo cual implica que, a menos que el resto de la comunidad contribuya de manera notable, con independencia de lo que dice la legislación, la jubilación no puede superar 40% del salario.

-Puros números; ¿y la gente?

Burns: -A los economistas, como a los médicos, los números les sirven para entender el problema que tienen que enfrentar. Atrae proponer que la jubilación mínima equivalga a 82% del salario mínimo, pero esto implica aumentar aquélla casi un 40%, en un país donde más del 80% de los jubilados cobra la jubilación mínima, y la seguridad social absorbe 40% del gasto público primario del gobierno nacional. Por lo cual, antes de ilusionar a los jubilados con propuestas como éstas, pensemos de qué manera se las va a financiar.

-A ambos, muchas gracias.

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