
Otra heladería que cambió de manos
Pillsbury, la alimentaria internacional, recompró la operación de los locales comerciales
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El mercado de los helados se recalienta con la llegada del verano, pero la competencia no se derrite.
Pillsbury, la fabricante de productos alimentarios, se dispone a dar un nuevo impulso a las heladerías de la marca Häagen- Dazs, después de tres años en Buenos Aires que no le resultaron suficientes para seducir al consumidor local, más afín a los productos artesanales que a los métodos industriales.
Häagen-Dazs, la marca de helados más famosa de los Estados Unidos, desembarcó en la Argentina en 1996, de la mano de Gilberto Montagna, el ex dueño de Terrabussi. Con una modalidad sin antecedentes en ninguno de los 55 países en los cuales tiene intereses, su dueño, el grupo Pillsbury -que a su vez es controlado por la corporación inglesa Grand Metropolitana-, le concedió a Montagna una licencia para explotar Häagen-Dazs en la Argentina.
El ex fabricante de alfajores y su hijo Ignacio llevaron sus productos a los supermercados, a los quioscos y a los videoclubes de Blockbuster, y en forma paralela iniciaron la apertura de heladerías (la primera en Alto Palermo, con una inversión inusitada para un negocio de su tipo).
No obstante, en marzo de 1998 se modificó la ecuación de la operatoria. Cuando la compañía Pillsbury, la empresa madre, hizo pie en la Argentina con las compras de La Salteña y de la cadena de panaderías Delicity, Montagna devolvió los derechos para vender la línea de productos envasados -la frutilla del negocio- y sólo retuvo el control de las heladerías, que ahora también resignará.
Häagen-Dazs concentra el grueso de sus clientes dentro del segmento ABC1, el mismo target al que apunta la cadena Freddo, aunque los productos premium de una y otra avanzan en el mercado con suerte dispar.
Mientras que Freddo se expande geométricamente tras su compra por el grupo Exxel a principios de este año (el fondo pagó US$82,5 millones por 46 locales que llegarán a 60 antes del 2000), Häagen-Dazs no termina de hacer pie. Pese al éxito en las góndolas, sólo logró sumar cuatro heladerías en tres años.
Estas locaciones -en Alto Palermo, Buenos Aires Design, shopping Abasto y la calle Monroe, en Belgrano- ahora pasarían a manos de Freddo, según confió a La Nación una alta fuente vinculada con The Exxel Group.
En busca de su segunda oportunidad, Pillsbury planea para diciembre la apertura de un nuevo local en Julián Alvarez y Santa Fe, y avanza en busca de emplazamientos para reubicar sus bocas actuales.
Pese a su suerte dispar, Häagen- Dazs no tiene motivos para lamentar su llegada a la Argentina. De su filial local, precisamente, surgió la idea de empezar a vender helados de dulce de leche en los Estados Unidos. Un sabor que se convirtió en la gran sensación entre los consumidores de aquel país, durante el último verano boreal.
Según su oficina de relaciones públicas en Miami, "las ventas del helado de dulce de leche en los Estados Unidos aumentan a un ritmo del 50 %mensual, mientras que sus otros 40 sabores de cremas heladas apenas crecen anualmente entre un 1 y un 2 por ciento".
Con sabor
- Cantidad: las heladerías argentinas, de acuerdo con la consultora Claves, venden 22 millones de litros por año.
- Participación: el 29 por cientodel mercado está en manos de Freddo, que también se está orientando hacia dos nuevos nichos del mercado: el catering para fiestas y la inclusión de sus productos en los menús de hoteles, restaurantes y aero líneas.
- Rivales: la competencia está atomizada. En menor escala, sus rivales son Munchi´s, La Veneciana y Chungo, entre otras.
- Global: Häagen-Dazs tiene 650 heladerías en 55 países.






