Para ayudar a calmar los precios, el BCRA congela hasta fin de año el tope del dólar

El billete tendrá un techo de $51,45: si lo pasa, la entidad venderá hasta US$150 millones de sus reservas por día; se abstendrá de comprar si perfora el piso de $39,75 hasta fin de junio
Sandleris, ayer, durante su conferencia de prensa
Sandleris, ayer, durante su conferencia de prensa Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
El billete tendrá un techo de $51,45: si lo pasa, la entidad venderá hasta US$150 millones de sus reservas por día; se abstendrá de comprar si perfora el piso de $39,75 hasta fin de junio
Javier Blanco
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17 de abril de 2019  

En un intento de tratar de asegurar que no haya saltos bruscos del dólar en lo que resta del año, el Banco Central (BCRA) dispuso ayer el final del esquema de bandas cambiarias indexadas: pasa a ser reemplazado desde hoy por un régimen fijo que -en los hechos- no tendrá "piso" hasta el 30 de junio, pero mantendrá su "techo" hasta fin de año en $51,45, es decir, el valor que era tope de la denominada zona de no intervención (ZNI) hasta ayer.

El congelamiento de la ZNI fue anunciado ayer por el presidente del BCRA, Guido Sandleris, luego de que el Indec dio a conocer que el índice de precios al consumidor (IPC) de marzo registró un aumento del 4,7%, un registro que no dudó en calificar como "muy malo" y que superó las estimaciones privadas previas.

El retoque -que busca lograr mantener la calma cambiaria- es parte de una estrategia oficial que intenta convertir la divisa (como otras tantas veces) en un ancla antiinflacionaria para aportar una mayor estabilidad en los precios locales. En conferencia de prensa, Sandleris relativizó esa intencionalidad al decir ayer que si estuvieran pendientes del nivel del dólar hubieran elegido "fijar un nuevo punto de partida en un número redondo" y no respetar los valores del esquema vigente hasta ayer.

Pero luego concedió que "el dólar tiene un rol importante en la formación de precios. Los movimientos del tipo de cambio sin duda generan intranquilidad".

En pos de asegurar calma cambiaria, la medida le reintegra poder de intervención al BCRA sobre el mercado en caso de que el billete se dispare más del 19% de aquí a fin de año, dado que conserva la posibilidad de vender hasta US$150 millones de las reservas en ese caso. Esto significaría, a la vez, retirar de circulación unos $7700 millones por jornada, lo que agudizaría el sesgo contractivo de la política monetaria, afectando la demanda de dólares y restando combustible a la inflación.

"Si nos guiamos por los precios a los que se operan localmente los contratos de futuros, el dólar llegaría al techo en agosto, plazo que coincide con la caída estacional de venta de agrodólares" observó Norberto Sosa, director de Invertir en Bolsa (IEB), para quien sería natural que hubieran tenido en cuenta ese dato para que entre a jugar el mecanismo que abastece con reservas al mercado, de ser necesario.

Sandleris explicó que los retoques dispuestos al esquema cambiario, conversados durante el fin de semana en Washington con las autoridades del FMI, buscan complementar la decisión ya anunciada de prolongar hasta fin de año el crecimiento cero de la base monetaria.

En este sentido, subrayó que tanto la decisión de abstenerse de comprar dólares si el billete perfora el "piso" de $39,75 de la banda hasta fin de junio precisamente apunta a evitar inyectar más pesos a la economía. Luego, como para entonces esperan una inflación más calma, podría recuperar esa capacidad para evitar recaer en atraso cambiario.

"Si debo hacer una autocrítica diría que nuestro error fue haber interpretado lo de diciembre como una mayor demanda genuina de pesos. Creo ahora que la inyección de liquidez durante enero y febrero por la compra de reservas no causó la inflación, pero terminó dándole un empujoncito extra", dijo Sandleris.

Y reiteró que en igual sentido va la decisión de haber anclado el "techo" de la banda de flotación del billete, ya que, "de haber mantenido el ritmo de indexación del 1,75% hasta fin de año ese tope llegaba recién en $59,60", lo que dejaba al BCRA sin poder intervenir en el mercado hasta valores del billete que podrían tener un fuerte efecto derrame sobre los precios.

El presidente del BCRA enfatizó que la zona de flotación del dólar, que mantenía una curva en alza, "pasa a ser plana hasta fin de año". Y ratificó que, para quitarles atractivo a las naturales pulsiones dolarizadoras que acompañan por lo regular los procesos electorales, la entidad "continuará impulsando la competencia en el sistema bancario" para lograr que las tasas de referencia que surgen del esquema monetario "se transmitan mejor a las que los bancos ofrecen a los ahorristas por sus depósitos", algo que "aún no ocurre", pero confía en que se logrará cuando empiece a regir en mayo el esquema que permite a los depositantes mover los saldos de sus cuentas libremente entre bancos para buscar mejor pago de renta a sus ahorros.

Sandleris se mostró confiado una vez más en que todas estas medidas lograrán que la inflación "tome un sendero descendente" en los próximos meses.

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