
Pueden rematar el frigorífico Cocarsa
Fallo: el 21 de mayo se dispuso su quiebra debido a los problemas del sector; sus empleados tomaron las instalaciones el jueves último.
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Cocarsa Compañía de Carniceros, uno de los principales frigoríficos del país, no pudo escapar a la difícil situación por la que atraviesa el sector de la carne y será rematado.
Alrededor de 300 empleados tomaron el jueves último la planta bonaerense de San Fernando luego que el titular del juzgado en lo Comercial Nº 12 de esta capital, Rómulo Di Ioirio, dictaminó su clausura el 17 de julio por la "imposibilidad de la continuación de la empresa", debido al entorno adverso del negocio de las carnes.
El magistrado dictó el 21 mayo último la quiebra del establecimiento. Ayer se reunió con representantes de los empleados de Cocarsa y les comunicó que mañana se realizará la audiencia para sortear los tasadores del frigorífico para su posterior remate.
"Queremos seguir trabajando y nos quedamos acá dentro hasta que esto se resuelva", dijo a La Nación Mario Barreto, uno de los 380 empleados de la empresa que prácticamente perdieron su empleo.
Cocarsa se encontraba en convocatoria de acreedores desde hace más de dos años. Según el balance al 31 de marzo de 1997, presentado en sede judicial, su pasivo es de $ 24.210.089 y su activo asciende a $ 31.309.382. Sus principales acreedores son los bancos Nación, Macro, Provincia de Buenos Aires, Río, Roberts, Sudameris y Deutsche Bank.
Llegó a ser uno de los más importantes exportadores a los Estados Unidos con un nivel de faena de 21.000 cabezas de ganado por mes y una facturación anual de $ 60 millones. Hoy, esa capacidad cayó a 10.414 cabezas, en junio último, según datos del Senasa.
Su perfil era netamente exportador. Ante la caída del precio internacional de la carne y la demanda del exterior, se encontró con los mismo problemas que atraviesan varios frigoríficos nacionales.
Luego de dictada la quiebra, el síndico a cargo de la empresa, elevó un informe al juez en el que indicó que la firma aumentaría su pasivo en sus condiciones de operatividad actuales y que existían "serias dudas" de conseguir su venta en el corto plazo. Acto seguido, el magistrado decidió su clausura para la posterior licitación de la planta de San Fernando.
José Palma, titular de Cocarsa, que no respondió a los llamadas efectuados por La Nación a sus oficinas céntricas, no encontró salida, pese a las conversaciones sin final feliz con Socma, de Francisco Macri.






