Administrar estados de ánimo y dosificar la motivación, claves para avanzar en la larga noche de la cuarentena

En cualquier contexto y circunstancia, celebrar, reconocer y agradecer a las personas que trabajan con nosotros es una competencia fundamental
En cualquier contexto y circunstancia, celebrar, reconocer y agradecer a las personas que trabajan con nosotros es una competencia fundamental Fuente: LA NACION - Crédito: Shutterstock
Andrea Churba
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23 de abril de 2020  • 17:16

Los aplausos son siempre a las nueve en punto. Cada noche, las personas se toman un ratito antes de la cena y salen a sus ventanas, balcones y jardines para agradecer a todos los profesionales y trabajadores de la salud que se ponen al hombro los efectos de esta pandemia.

Antes, siempre, en cualquier contexto y circunstancia, celebrar, reconocer y agradecer a las personas que trabajan con nosotros ha sido una competencia fundamental del liderazgo. Hoy, que estamos aislados, asustados, hipersensibles, en carne viva; cuando el estrés nos drena gota a gota la energía, esta habilidad cobra un peso inédito. Para seguir poniéndole garra a lo que hacemos, necesitamos mantener altas la motivación, la alegría y la unidad del equipo.

Llevamos cuatro semanas desde el inicio del aislamiento social.Los ánimos, al principio bien dispuestos por la mayoría, empiezan a decaer. Una encuesta de Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM) realizada en estos días demuestra que el estado de ánimo general decayó el 40%. Progresivamente van creciendo las preocupaciones y la ansiedad.

No podemos saber del todo cómo la están pasando hoy las personas que nos rodean. Por eso es tan importante que no perdamos el foco, que no nos olvidemos de calzarnos los anteojos que destacan lo que merece ser apreciado y reconocido. Como mejor podamos, dentro de nuestra propia emoción, tenemos que estar comunicando lo mucho que estimamos su esfuerzo, su compromiso y su responsabilidad en este tránsito tan difícil, cuánto valoramos lo que sí están y estamos pudiendo hacer juntos a pesar de las múltiples limitaciones del entorno.

Emociones administradas

Desde hace unos días estamos transitando lo que el Presidente llamó "cuarentena administrada", para ir volviendo gradualmente a la actividad sin arriesgarnos a una recaída. De la misma manera, podemos "administrar" los estados de ánimo, dosificando la motivación y la energía para poder seguir avanzando en esta larga noche de la que todavía no vemos la luz al final del túnel.

Es bueno pensar que está en nosotros influir sobre el ánimo de colegas y colaboradores, y también de la familia, contribuyendo a crear estados emocionales que ayuden a sentirse mejor y recargar las pilas A lo largo del día, de la semana, de lo que dure la cuarentena, acordémonos de generar momentos de reconocimiento donde vayamos "administrando" píldoras de energía, gestos amorosos, mimos y palabras de aliento: "Celebro que hayan salido bien las cosas", "destaco la garra que le pusieron", "me gusta cómo lo hiciste", "te felicito", "buen trabajo", "gracias a todos, lo hicimos muy bien", "quiero que pasen más de estas cosas".

Celebremos con alegría lo chiquito, las pequeñas conquistas, el camino recorrido. Una palabra en el momento oportuno, en una reunión virtual, en una llamada o un mensaje de Whatsapp pueden hacer la diferencia en el ánimo y en los resultados. Un aplauso colectivo metafórico antes de cerrar el día o la semana de trabajo nos aporta oxígeno y vitaminas para seguir. El otro día un cliente me dijo que, cuando aplaude a las 9 en el balcón, y cuando reconoce a su equipo, también se aplaude y se celebra a sí mismo por la garra que le está poniendo.

Quién sabe, tal vez tengamos algunos goles inesperados y victorias históricas para celebrar con fuegos artificiales. Paradójicamente, forzados por la disrupción de la pandemia, se están haciendo grandes cambios, cuestiones que estaban postergadas o no creíamos posibles de lograr.

La capacidad humana para adaptarse nunca estuvo puesta tan a prueba, y demostramos que podemos hacerlo mucho más rápido y con menos resistencia de lo que pensábamos. En sólo un par de semanas, una multitud de personas tuvieron que cambiar radicalmente su forma de trabajar. Muchos comienzan a decir no sólo que está funcionando mejor de lo que esperábamos, sino que ya se anticipa la ventaja, y es probable que en muchos casos no haya vuelta atrás.

La diversión también es reconocimiento

El home office puede resultar muy estresante y cansador, en especial para aquellos que además deben repartir su atención entre la pareja, los hijos y las tareas del hogar. Mantener un espíritu lúdico y relajado es una forma de distenderse sin perder el foco. Divertirse es sentirse contenido y sentirse parte.

Algunas personas están convocando a sus equipos en "after" virtuales, generalmente los viernes a la tarde, a través de aplicaciones como Zoom. Otras organizaron sorteos y juegos interactivos. Espontáneamente fueron surgiendo chats grupales distendidos al final de la jornada donde, mate de por medio, los integrantes de los equipos comparten las experiencias del día. Estas iniciativas afianzan los lazos y generan una espiral de positividad, un motor de motivación y buen ánimo.

En esta larga noche de dolor e incertidumbre, no nos olvidemos de reconocer, agradecer y celebrar. Un mensaje de aliento o unas risas durante el día pueden hacer la diferencia en la dinámica de un equipo, una organización o una familia, tanto ahora como en la poscuarentena. Sigamos apoyándonos. Sigamos aplaudiéndonos unos a otros y palmeándonos la espalda. Porque el lema mosquetero, "Todos para uno y uno para todos", nunca estuvo tan vigente, nunca calzó tan bien ni fue tan importante como ahora.

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