
Significativa baja de la evasión en IVA
Por Nadin Argañaraz Para LA NACION
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El IVA es uno de los principales impuestos argentinos, cuyo crecimiento durante 2006 fue del orden del 30 por ciento. Analizar este comportamiento es relevante básicamente por dos razones. La primera se refiere a su rol clave en el financiamiento del Estado (el "nivel" de recaudación) y la segunda se relaciona con la disminución de la evasión y sus implicancias positivas en términos de competencia desleal, tanto en equidad como en eficiencia en la asignación de recursos.
Recientemente, la AFIP publicó un informe donde estima el grado de incumplimiento en el IVA. Del mismo se desprende que el incumplimiento tributario de este impuesto, que comprende tanto a la evasión como a la mora, alcanzó el 21,2% en el año 2006, lo que implica una reducción de 2,1 puntos porcentuales respecto del correspondiente al año 2005 y de 13,6 puntos porcentuales si se lo compara con el año 2002. El estudio atribuye esta evolución al régimen de retención, a mejoras de la información en granos, a la creación de valores criterio en Aduana, al incremento de las operaciones registradas con tarjetas de crédito y débito, como también a las tareas de fiscalización y a la mejora de la economía.
Menos competencia desleal
La evasión tributaria determina que la carga fiscal sea distribuida en forma inequitativa. En particular, las empresas que cumplen con sus obligaciones fiscales padecen una competencia desleal por parte de aquellas que las eluden. Una de las aristas de la "equidad" de la recaudación puede analizarse evaluando la evolución del incumplimiento. Lo primero que hay que tener presente es su dependencia del ciclo económico. A partir de 2002, cuando se inició el proceso de mejoramiento de la actividad económica, se observó una clara mejora en los niveles de cumplimiento del IVA (2,6% en 2003, 7,5% en 2004 y 1,5% en 2005). Esto se debe, entre otros motivos, a que muchos contribuyentes aprovecharon la mayor liquidez de la economía para ponerse al día con los impuestos.
Pero por otra parte están las mejoras en la administración tributaria, tarea esencial para una disminución estructural de la evasión. El punto que se quiere marcar es que, después de varios años de alto crecimiento de la recaudación, pierde importancia el primer factor (cíclico) y el incumplimiento pasa a depender más de factores de tipo estructural, que obviamente resultan más duros de combatir.
Por ello es una muy buena noticia que el cumplimiento, según lo informado por AFIP, haya aumentado nuevamente un 2,1% en 2006 con respecto al año anterior. En este caso una mayor equidad horizontal de la carga fiscal va de la mano de una disminución de las ventajas artificiales que obtienen quienes evaden impuestos.
El aumento descripto del cumplimiento es uno de los factores que explica el crecimiento en la recaudación del IVA, pero no es el único.
La recaudación efectiva total surge de la multiplicación entre la base tributaria, los precios, la alícuota legal y el nivel de cumplimiento. En los últimos años no hubo cambios legales de importancia en lo referido a la alícuota del IVA -tasas diferenciales o exenciones en algunos sectores específicos-, por lo que su contribución a la mayor recaudación ha sido marginal. Si se compara contra el año anterior, en 2006 la recaudación de IVA creció un 29,7 por ciento. La descomposición de este crecimiento es la siguiente. El cumplimento contribuyó en un 10%, el crecimiento de la base tributaria -el consumo y otros conceptos alcanzados- en un 48% y la inflación en un 42 por ciento. Se aprecia la alta importancia que tuvo la inflación, que aportó 4300 millones de pesos.
Por otra parte, si se compara con el peor momento de la crisis (año 2002), se observa que la recaudación efectiva anual creció un 185% (27.600 millones de pesos). En este caso la contribución del mayor cumplimiento es del 16%, la de la base del 35,5% y la de los precios del 48,5% restante.
Evasión y financiamiento
La otra lectura que se puede hacer con respecto a la evolución de la recaudación es relacionar los recursos extras que obtuvo el Estado por mejoras en el cumplimiento, con diversos gastos del Estado. Debido a que el IVA tiene una participación de aproximadamente el 30% en el total de recaudación actual, pequeños cambios en sus niveles de cumplimiento resultan significativos en términos de recursos.
Al comparar contra 2005, la reducción en el incumplimiento durante 2006 equivale a 1183 millones de pesos. Para tener una idea relativa de este monto, estos recursos extras fueron equivalentes al 8,3% de las remuneraciones o al 22,3% de la inversión real directa total del sector público nacional. Si se toma como referencia al año 2002, el incremento en la recaudación del año 2006 atribuido al cumplimiento es de 7800 millones de pesos. Si se considera solamente el 50% de este monto, equivale al 27,3% de las remuneraciones y al 73,4% de la inversión real directa que efectuó el gobierno nacional en 2006.
Beneficios para todos
Con estas relaciones descriptas, queda claro el aporte positivo del mayor cumplimiento tributario del IVA en el financiamiento del Estado. Es preciso destacar, que por ley de coparticipación federal de impuestos, las provincias también se han visto beneficiadas financieramente con esta reducción de la evasión tributaria.
Además, la manera en que están estructurados los impuestos en nuestro país, hace que en la medida que funcione el sistema de información cruzada entre fiscos, el menor incumplimiento del IVA haya arrastrado hacia abajo también la evasión de impuestos provinciales y municipales que gravan la actividad económica. Para provincias y municipios el beneficio puede haber sido doble: más recaudación propia por menor evasión y más recursos coparticipables por la misma causa.
Es muy bueno para una economía que los niveles de cumplimiento tributario mejoren. Si bien la tarea se hará cada vez más compleja porque se debe enfrentar al nudo más crítico de la evasión, en la Argentina aún existe margen para seguir avanzando.
Pero seguramente habrá que empezar a pensar en esquemas que continúen disminuyendo la presión tributaria agregada sobre los contribuyentes formales. No hay dudas de que con menor evasión la competencia se hace más justa y más saludable para la economía.
Claramente, la menor evasión tributaria tiene efectos positivos en varios frentes. Sigue siendo vital la prudencia por el lado del gasto de todos los niveles de gobierno. No se puede ignorar el esfuerzo recaudador que está haciendo la sociedad argentina, lo que exige una muy buena administración de los fondos, siempre con el objetivo de no poner en riesgo la solvencia de largo plazo.
- El próximo domingo: el columnista invitado será Roberto Frenkel.





