Tamar Hahn. “Estamos en una crisis global que necesita soluciones globales"
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Resiliencia y fortaleza. Esas dos palabras parecieran resumir la vida de la argentina-israelí Tamar Hahn. Nacida en Tel Aviv, de madre israelí y padre argentino, a los tres años de edad se mudó a la Argentina junto a sus padres. Sin embargo, nunca cortaría el vínculo con Israel: todos los años regresaba por dos meses al kibbutz de su abuela Nechama, donde creció su madre.
Hoy es directora del Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU) en Buenos Aires y, con motivo de los 75 años de la ONU, el martes participará de un debate digital sobre cómo el Coronavirus pone la lupa y resalta la pobreza e inequidad que ya existía en el mundo. "Los 75 años de la ONU puede servir para repensar el mundo de hoy y qué queremos a futuro", dice en diálogo con LA NACION, y añade: "Estamos en una crisis global que necesita soluciones globales, en ese sentido, la ONU hoy es más importante que nunca en cuanto a generar soluciones mancomunadas por todos los países para enfrentar los desafíos que se vienen. Queremos que la gente sea parte de esta conversación global sobre el futuro del mundo".
Es que, a lo largo de su vida, Hahn ha visto mucho y tiene mucho para contar. Terminada la secundaria, emprendería un largo viaje. Regresó a Tel Aviv para estudiar Ciencias Políticas y luego de recibida cumplió con su deber cívico e ingresó al servicio militar. Durante dos años trabajó en una unidad de enlace entre las fuerzas de la ONU y el ejército israelí. "En ese tiempo nunca imaginé que, años más tarde, iba a terminar trabajando en esa organización internacional", cuenta a LA NACION.
Luego de su paso por el ejército, decidió mudarse a Nueva York para hacer un máster en Periodismo y Estudios Latinoamericanos. Allí se casó, tuvo a su primer hijo y comenzó a trabajar en proyectos en la ONU.
Años más tarde, ingresó a Unicef, donde al tiempo la trasladaron a Ginebra. "Era duro ver la realidad de los chicos en el mundo, pero a la vez muy motivador. Sentía que yo era un pequeñísimo eslabón de una cadena que trabajaba para hacer un cambio", relata.
Solo un año y medio pasó y nuevamente Tamar tendría un nuevo desafío. El destino sería Panamá donde se encuentra la sede regional para América Latina. "Cuando sobrevolaba la selva panameña por primera vez sentí que, después de tanto tiempo, estaba más cerca de casa", dice.
Pero al poco tiempo de haber llegado tendría la enseñanza más fuerte de su vida. El 12 de enero de 2010 Haití sufriría el peor terremoto de su historia y allí la enviaron inmediatamente. "Llegué en un helicóptero de la Cruz Roja a una ciudad devastada. Fueron ocho días en Puerto Príncipe, donde dormíamos a la intemperie con casi nada para comer. Era un momento crucial para comunicar como organización: había que recaudar fondos y alguien tenía que estar ahí para contarlo", describe.

En esos días, Tamar tuvo dos sensaciones encontradas, por un lado angustia y por otro una adrenalina constante de querer ayudar. "Fue un antes y después en mi vida que cristalizó toda mi carrera para siempre. Dormir en la calle al lado de una chiquita que le habían amputado una pierna fue muy impactante", detalla.
Luego de ese tiempo en Puerto Príncipe, era momento de regresar a casa donde la esperaban dos pequeños con muchas preguntas. Después de enseñarles las fotografías a sus hijos, se le hacía muy difícil explicarles esa dolorosa realidad que había vivido. "Cada vez que recordaba ese olor de los cuerpos que se descomponían y de los niños amputados que dormían en las calles era angustiante", cuenta.
Periódicamente, Tamar siguió viajando a Haití y en cada viaje llevaba juguetes de sus hijos que ellos le habían pedido que los reparta entre los niños de ese país. "Aún en medio de la tragedia, fui viendo una lenta mejoría en la sociedad, eso me engendró mucho respeto por el poder de resiliencia que tienen", rescata.

En el 2015 apareció una posibilidad de aplicar para puesto de la organización en Buenos Aires y no la iba a dejar pasar. Después de 25 años regresaba a Buenos Aires como directora del Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU).
"No quería seguir girando por el mundo, quería volver a mis raíces. Hoy me siento en casa. Fue reconfortante encontrarme con los amigos de la infancia, con los lugares de mi niñez y sobre todo conmigo misma", concluye.
La ONU y sus 75 años
En octubre próximo se cumplen 75 años del nacimiento de la ONU. Una de las propuestas de la organización es involucrar a que las personas cuenten, a través de una encuesta, cómo quieren ver a la ONU de cara al futuro.
También el próximo martes 26 de mayo a las 16 horas habrá una charla digital donde buscan debatir cómo el Coronavirus pone la lupa y resalta la pobreza e inequidad que ya existía en el mundo.
En la reunión "Covid-19, inclusión social y pobreza: Por qué la pandemia afecta a los más vulnerables y qué podemos hacer para ayudar", estarán presentes representantes del organismo; del Observatorio de la Deuda Social de la UCA; y Emilia Rojas, periodista del Barrio 31 de Retiro, entre otros. La transmisión será abierta por el canal de YouTube de RED/ACCIÓN.
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