Brasil. El real se devalúa, pero todavía no impacta en el turismo bilateral

La devaluación del real no alcanza para compensar el impuesto del 30%, por lo que no se espera un impacto claro en la balanza de turismo
La devaluación del real no alcanza para compensar el impuesto del 30%, por lo que no se espera un impacto claro en la balanza de turismo Crédito: Shutterstock
Delfina Torres Cabreros
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13 de febrero de 2020  • 18:09

El real brasileño continúa en el sendero de baja iniciado en los últimos meses y tocó el miércoles un nuevo récord al ubicarse en el orden de los 4,35 reales por dólar (en su cotización mayorista), valor que repitió al cierre del jueves. Lo que ocurra con la economía del país vecino es clave para la Argentina porque, además de un destino vacacional clásico, Brasil es el principal receptor de las exportaciones locales y un abaratamiento de su moneda implica una pérdida de competitividad para la Argentina. Sin embargo, entre los economistas no hay todavía alarma.

Como consecuencia de este movimiento cambia la relación entre el real y el peso argentino, que hace meses se encuentra virtualmente planchado producto del cepo cambiario que limita la demanda de dólares en el mercado local. A comienzos de noviembre, un real equivalía a casi $15 (en su cotización minorista) y hoy esa paridad pasó a $14,09.

Uno de los sectores más sensibles a los movimientos del real es el turismo, dado que Brasil es el principal emisor de turistas hacia la Argentina. Sin embargo, los especialistas señalan que no hay que esperar un gran impacto en este frente.

Por otro lado, incluso con la depreciación del real, para los argentinos es muy caro viajar al exterior, más aún desde la entrada en vigencia en diciembre pasado del impuesto del 30% sobre los consumos en dólares.

El ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, dijo que una tasa de cambio con un dólar alto es "buena para todo el mundo"
El ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, dijo que una tasa de cambio con un dólar alto es "buena para todo el mundo" Fuente: AFP

"Cuando uno lo compara hacia atrás, hoy estamos en los niveles del tipo de cambio real de 2004, 2005. Creo que los movimientos en el real no alcanzan a compensar el impuesto PAIS, montado sobre un tipo de cambio oficial que ya no es tan caro como era en agosto, pero que tampoco está atrasado", apuntó Martín Vauthier, director de EcoGo.

Según el economista, la devaluación registrada tampoco es un obstáculo para los brasileños que llegan al país porque, según explica, no suelen liquidar sus divisas al tipo de cambio oficial, sino que lo hacen por otros canales a cotizaciones más convenientes.

Respecto de si la devaluación del real tendrá impacto en la moneda local, Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, coincidió con Vauthier y consideró que si bien la caída del real le puede poner algo de presión al tipo de cambio doméstico, "con los movimientos de los últimos días del tipo de cambio no parece que sea necesaria una corrección".

"Siempre el tema de tipo de cambio es secundario entre Brasil y la Argentina al tema del crecimiento. A la Argentina le importa mucho más que Brasil crezca que el país vecino devalúe un poco", sostuvo Martín Kalos, economista jefe de Elypsis.

El sector automotor y la industria química serán los rubros más golpeados por los movimientos del real
El sector automotor y la industria química serán los rubros más golpeados por los movimientos del real Fuente: Archivo

Por eso, el economista consideró clave analizar cómo esta devaluación del real y la serie de medidas económicas tomadas por el gobierno de Jair Bolsonaro impactan en el crecimiento del país. "Si Brasil logra crecer más del 2% al que está intentando llegar en 2020 -lo que es improbable, porque sería el primer año en que supere el 1,3%- eso sería lo mejor que le podría pasar a la Argentina en términos de sus vínculos con el país", resumió.

Aunque considera que "es probable" que la devaluación del real obligue al Banco Central a acelerar un poco el ritmo con el que viene deslizando el dólar desde algunas semanas "para ponerse a tono con Brasil y no perder competitividad", Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, también anticipó que el impacto en la balanza de turismo va a ser acotado. "Si esto hubiese pasado en noviembre, probablemente hubiera sido mayor, pero a esta altura del verano ya está todo jugado: el que no se fue de vacaciones ya las tiene programadas. Además, es una devaluación marginal al lado de lo que es el impuesto PAIS", agregó.

En cambio, sí anticipa un golpe para la industria, con énfasis en el sector automotor, en el de autopartes y en la industria química. "Son los sectores que más venden a Brasil y, si el país vecino gana competitividad, va a ser más difícil de colocar la producción local. Más aún porque en Brasil no ocurre lo mismo que acá y cuando se devalúa el real no suben directamente los precios", sumó Rajnerman.

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