Un año que se presenta difícil: la economía, entre la desconfianza y la espera

LA NACION consultó a 10 especialistas sobre 10 de las principales variables; por las elecciones presidenciales y la herencia de un magro 2014, consideran que durante 2015 hay pocas posibilidades de revertir las tendencias
Diego Cabot
(0)
18 de enero de 2015  

Si hay algún cinturón cerca, pues no estaría mal tomarlo y prepararse para ajustarlo. Será una necesaria preparación para transitar un año que estará signado por los tiempos electorales y por la impronta que dejó el concluido 2014.

LA NACION consultó a 10 economistas sobre 10 de los temas más determinantes de la economía. La sensación es unánime: el arrastre de un año que no dejó números optimistas, sumado a la enorme expectativa de recambio presidencial, son un cóctel que difícilmente ayude a cambiar las tendencias en 2015.

La inflación podrá desacelerar, pero más afectada por la caída del consumo que por algún remedio antiinflacionario. Justamente el consumo es un posibles contrapeso a la caída. Sucede que en años electorales es común la incentivación de la compra de bienes para mejorar la sensación de bolsillo.

Ahora bien, para que esto traccione es posible que se recurra a remedios que traen consecuencias a mediano plazo: tipo de cambio pisado y tarifas congeladas. Bolsillos contentos en el corto plazo.

La inversión sufrirá como pocos rubros. No se esperan movimientos antes de que se despeje el panorama electoral en octubre. La industria tiene capacidad instalada de sobra; los petroleros frenaron sus planes ante la caída del petróleo; los autos se venden, pero no alcanza para sostener el nivel de actividad industrial; la construcción funcionará solamente en el primer semestre al ritmo de amigos y elecciones locales. Sólo parece que tendrán un buen año los bancos, apalancados en la necesidad del Gobierno de encontrar pesos o dólares en el mercado.

Sufrirá el mercado laboral, que, aunque no se achique, estará quieto. El gasto público, la emisión y la presión tributaria se mantendrán. Pero como dice el refrán: "Siempre que llovió paró". Además de cinturón, a tomar un paraguas: empieza otra temporada de lluvias.

"Uno de los grandes fracasos de la política económica del Gobierno está relacionado con la inflación. Desde 2007 en adelante, la Argentina ha sido uno de los países del mundo con niveles más altos de inflación. El próximo año no será la excepción, dice Guido Sandleris, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

Uno de los grandes combustibles de la inflación es la emisión monetaria, básicamente destinada a financiar el gasto público. Nada cambiará en 2015, más aún, se potenciará.

"Durante este año, con seguridad, el gasto público crecerá por encima de los ingresos totales -dice Nadin Argañaraz, director del Iaraf-. El gasto total, que en 2014 creció por encima del 45%, seguirá moviéndose al menos a esa velocidad."

El economista considera que el déficit fiscal se ampliará y que en consecuencia, es clave cómo se lo financiará. Es aquí donde Sandleris recuerda que la estrategia del Gobierno de financiar el déficit fiscal con emisión monetaria ha impedido revertir el fenómeno inflacionario. "En un año electoral es muy improbable que se reduzca el déficit fiscal", dice. Considera que a menos que logre colocar deuda, será la emisión monetaria la que financiará la brecha entre ingresos y gastos.

El economista Luis Secco hace memoria y recuerda que si se toma en cuenta lo que sucedió en el último trimestre de 2014 en materia fiscal y monetaria y si se toma por serios los dichos del ministro de Economía, Axel Kicillof, cuando dijo que de la recesión se sale con más gasto público es de esperar que en 2015 la emisión con destino fiscal y el deterioro del balance del BCRA se aceleren. "Las políticas de intervención de mercados y de precios se van a mantener e incluso pueden profundizarse", concluyó.

Con el cepo instalado, cabe preguntarse qué pasará con la inversión. Enrique Dentice, economista de la Universidad de San Martín (Unsam) dice que en los primeros nueve meses del año la inversión estará en niveles bajísimos. "El último trimestre, pasadas las elecciones, mejorará. ¡Pero no va a creerse que será la panacea!, dice Dentice. Cree, además, que la inversión estará en torno al 14 o 15% del producto bruto interno (PBI). "Es un valor muy bajo", repite.

Claro que no todos los sectores están iguales. El profesor de la Unsam recuerda que 50% del estimador industrial es la industria automotriz. Y que si bien hay alguna expectativa de que no caiga mucho más que el año pasado, hay que ver como responde el mercado interno y Brasil. Cree que la minería podría ser una de las industrias que traccionen hacia arriba. "Del resto de la industria puede esperarse poco: tiene mucha capacidad instalada ociosa", agregó.

Dante Sica, economista de Abeceb, coincide: "Tras un 2014 que cerró con una caída de la industria en torno al 2,5%, no se prevé una recuperación para este año. Se estima un retroceso moderado en torno al 0,5%, gracias al leve repunte que podrían dar algunos sectores como el automotriz.

La inversión pública será importante, pero se estima que sólo en el primer semestre, cuando cada bolsa de cemento tenga capacidad como para impactar en las urnas. "De cualquier manera, serán obras de asfalto caliente", dice Dentice en referencia a los trabajos de asfalto o construcciones menores.

Esta conjunción de problemas estructurales no sólo se verán solamente en los números macroeconómicos sino que el empleo será otra caja de resonancia. María Laura Cali, directora ejecutiva de Sel Consultores, dice que las dotaciones sufrieron fuertes recortes en 2014 y en 2015, la tendencia indica que este accionar va a continuar. "Afecta a todas las categorías ocupacionales, desde directores hasta operarios las expectativas de evolución del empleo neto son negativas, es decir, es mayor el número de empresas que esperan disminuciones, sobre las que esperan aumentos", resume.

También en el mundo del trabajo, Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, cree que habrá una caída del salario real de los trabajadores privados formales. "Será menor a lo ocurrido en 2014. Habrá estabilidad de ingresos reales para el resto", concluye. Sostiene que apenas los empleados estatales tienen alguna chance de ganarle a la inflación.

Impuestos que seguirán

Uno de los remedios a los que suelen recurrir algunos gobiernos en épocas de economía flaca son las rebajas de impuestos. Ahora bien, con una caja que anota números rojos, no parece factible que eso suceda. Marcelo Capello, presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, estima que en un año electoral la presión impositiva, que ya anota un récord de 33% del PBI, se mantendrá. "Si no hay cambios en el impuesto a las ganancias y los salarios crecen 35%, un empleado soltero con ingresos de alrededor de $ 20.000 mensuales en 2014, pasaría de pagar de un 9% de sus ingresos a un 17% en 2015", resume.

Tampoco estará a mano recurrir a la caja de la balanza externa. "Las exportaciones caerán 8% en 2015, afectadas por la baja de los precios y por otras causas internas como la inflación o el atraso cambiario. Las importaciones bajarán cinco por ciento", agrega Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales y director de DNI.

Aquel viejo motor del kirchnerismo, el consumo interno, parece ya no tener la fuerza de antes. "Como en otros años electorales, el Gobierno generará una combinación muy propicia para el gasto: tipo de cambio oficial con leve variación y poco ajuste de tarifas, tasas de interés menores a la inflación, y alzas de jubilaciones y asignaciones familiares", dice Camilo Tiscornia, de CYT Asesores Macroeconómicos. Así llegan los números de 2015. Rojos y al ritmo de los tiempos electorales.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.