Yerba La Hoja: la resurrección de un clásico que nació en 1903
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POSADAS.- Un famoso jingle publicitario sonaba en las radios a fines de los 80 y decía: "Ojalá, ojalá, que sea La Hoja".
La yerbatera La Hoja, fundada en 1903 en la localidad de San Ignacio por un inmigrante suizo y que supo ser líder absoluta hacia mediados del siglo XX, estos días volvió a nacer.
Tras caer en la quiebra en 2008, la empresa es manejada por una cooperativa conformada por más de 100 empleados que funciona desde 2015.
La Cooperativa de Trabajo La Hoja esta semana logró un histórico acuerdo con el Banco Nación para refinanciar una deuda de 70 millones de pesos que es parte de la herencia que dejó la firma Martin y Cía, que había hipotecado la planta industrial y las plantaciones de yerba antes de declararse en bancarrota.
A diferencia de otras empresas recuperadas, que pocas veces logran consolidarse, el caso de La Hoja es totalmente distinto. La firma ocupa un lugar destacado en su sector, crece y gana mercados.
En un sector muy competitivo como el de la yerba mate, La Hoja logró un crecimiento de 31% en las ventas en el período enero-mayo de 2020, según los datos del INYM.
En total, vendió 2 millones de kilos de yerba y ocupó el puesto 15º del mercado yerbatero local. Las top fueron Las Marías (21 millones), Playadito (14) y Molinos (9,5). Además, fue la que más logró crecer en esos primeros meses del año entre las principales 20 marcas del sector.
"El acuerdo con el Banco Nación nos saca un gran peso de encima, porque lo que nos falta no son clientes, ni producto, lo que necesitamos es financiamiento a tasas accesibles. Necesitamos 40 millones de pesos por mes de capital de trabajo, para comprar materia prima, procesarla y abastecer al mercado", explicó a LA NACION Alfredo Fonseca, presidente de la cooperativa que aglutina a 100 trabajadores.La cooperativa le pagó al Banco Nación 28 millones de pesos antes de acordar la reestructuración. "Fue una manera de demostrar nuestra voluntad de pagar y seguir trabajando", señaló Fonseca. Ahora tendrán un período de gracia de 2 años antes de empezar a cancelar el préstamo que viene de la hipoteca que sacaron los accionistas de Martin y Cia antes de quebrar en 2008.

Activos industriales
La Hoja tiene activos industriales importantes. Una planta de molienda en San Ignacio y sus oficinas centrales, a unas 30 cuadras de donde están las Ruinas Jesuíticas. También tiene una planta productora de yerba mate en saquitos en Rosario y 1.000 hectáreas de plantaciones de yerba y un secadero en la localidad de Puerto Mineral, a 70 kilómetros del pueblo que adoptó Horacio Quiroga.
Pero entre sus activos más preciados está, sin dudas, la marca La Hoja. "Supo ser un referente no sólo a nivel nacional, sino también en otros países porque se exportaba mucho", explicó Fonseca. Además, tienen la propiedad de media docena de marcas como "Don Lucas", "Flor de San Ignacio", "Insignia" y "Palermo". Esta última con una connotación otrora turfística, registrada en una época en que los "burros" competían con el fútbol en popularidad en la Argentina.
"Acá en el banco hemos puesto en marcha el consejo consultivo porque para nosotros es una prioridad dar asistencia a las cooperativas", dijo el economista Claudio Lozano, director del BNA.Lozano y el Director de empresas recuperadas del ministerio de Desarrollo Social, Eduardo Murúa, participaron la semana pasada de una videoconferencia para anunciar el principio de acuerdo al que todavía le faltan algunos detalles financieros. El más importante: la tasa de interés al cual le van a reprogramar la deuda vieja. El plazo serán entre 5 y 10 años.

Para Murúa, es la primera vez que una empresa recuperada logra refinanciar pasivos con el Banco Nación.
Del sueldo al retorno
El proceso para levantar la empresa y ponerla otra vez en funcionamiento no fue fácil. La firma pidió la quiebra en 2008 y recién en 2015 se constituyó la cooperativa y el juzgado en lo civil y comercial Nº 1 de Rosario avaló que los ex empelados se hicieran cargo de la compañía, con todas sus deudas.
El Banco Nación era el primer acreedor, pero también estaba la AFIP, proveedores de yerba y de envases.
"En un momento vinieron del INYM con efectivos de la Gendarmería a precintar las máquinas. Pero nos opusimos rotundamente, nosotros estábamos manteniendo las máquinas aceitadas para volver a trabajar", explicó Fonseca, un hombre de hablar muy pausado, que parece inalterable.
Una de las claves para hacer el "click" y pasar de empleados a "dueños" de la firma, sostiene Fonseca, fue que la mayoría de las personas eran empleados históricos, muchos de ellos cercanos a la edad de jubilarse.
"Fue importante la paciencia, la templanza y la confianza en el otro. Si se elige a alguien para Tesorero, hay que confiar en él, lo mismo para alguien que está en la balanza, en Recursos Humanos o en contabilidad, tenemos que confiar en el otro", señaló este misionero de 56 años que en la época de Martin y Cia trabajaba en el secadero.
"Yo era uno de los más jóvenes y desde que empezamos a funcionar como cooperativa ya se jubilaron unos 30, y fuimos tomando más gente", explicó.
Hoy un trabajador de la parte industrial de La Hoja cobra entre 50.000 y 60.000 pesos, un sueldo por encima de la media en esta pequeña localidad a la vera del río Paraná que vive del turismo que generan atracciones como las ruinas jesuíticas, la Casa de Horacio Quiroga o sus bonitas playas de arena en el marco espectacular de un río que corre encajonado.
Pero ya no es un sueldo, sino un "retorno" como se denomina a la remuneración de cada socio. Todos tienen monotributo y realizan sus aportes previsionales por esa vía.
La Hoja es fuerte en Rosario y Santa Fe, Córdoba, Mendoza, pero también vende en Buenos Aires y se expande por otros mercados. El año pasado la industria yerbatera alcanzó la cifra histórica de 277 millones de kilos de yerba. Los argentinos ya consumen más de un millón de paquetes por día de yerba mate (el envase de 500 gramos representa el 70% de las ventas).
Congelamiento en góndola y materia prima cara
Este año el sector está más complicado por el congelamiento de precios que impuso el Gobierno, que por el Coronavirus y no se alcanzaría a ese nivel, a pesar de que durante el aislamiento, la gente tomó más mate.
La hoja verde de yerba, principal materia prima del paquete, se está pagando por encima de 35 pesos (15 pesos por encima del valor oficial que fijó el INYM) y esa suba de costos, combinada con la imposibilidad de retocar los precios en góndola está asfixiando a muchas empresas del sector, que prefieren no expandirse.
"Si hubiéramos querido ponernos en marcha como cooperativa este año no hubiéramos podido. La industria yerbatera necesita capital de trabajo para comprar materia prima y las tasas que nos ofrecen los bancos son muy altas", dijo Fonseca, sintetizando una preocupación que atraviesa a todo el sector.
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