Alejado de Europa, Donald Trump busca acelerar el eje comercial con Gran Bretaña
En medio de un proceso de juicio político, y ante la posible definición del Brexit, invitó a Boris Johnson a la Casa Blanca; el encuentro podría suceder a principios del próximo año
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LONDRES.- En un intento de acelerar una alianza comercial sin precedente con Gran Bretaña, el presidente norteamericano, Donald Trump, jaqueado por un proceso de juicio político por abuso de poder, invitó al primer ministro británico, Boris Johnson, a la Casa Blanca apenas comience 2020, año en el que se concretaría la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) y el futuro del magnate.
Johnson fue invitado a realizar una visita oficial a Estados Unidos con su novia, Carrie Symonds, según consignó ayer The Sunday Times, información que luego tomaron otros medios británicos y norteamericanos. La invitación de Trump -que desde que llegó al poder no logró afinidad con sus pares europeos- se hizo después de la contundente victoria del premier en las elecciones del 12 de diciembre, que le allanó el camino al Brexit.
Sin embargo, fuentes de Downing Street aclararon a The Sunday Times que no se establecieron fechas para la visita. "Algunas fechas potenciales fueron presentadas para mediados de enero, pero nada fue formalmente acordado. Está claro que ambas partes quieren que esto suceda en algún momento a principios de 2020", dijo una fuente cercana a la Casa Blanca al diario británico.
La reunión entre Trump y Boris Johnson no resulta sorpresiva, ya que cuando el mandatario estadounidense viajó a Gran Bretaña en junio elogió a premier y dijo que podría reunirse con él, a la vez que confió que podría ser "un socio comercial increíble" para el Reino Unido y aseguró estar dispuesto a negociar rápidamente un acuerdo de libre comercio.
Además, a principios de este mes, Trump aprovechó la cumbre de la OTAN para defender nuevamente a Johnson: "Creo que Boris es muy capaz y que hará un buen trabajo", expresó. Y agregó que se consideraba un "admirador del Brexit". Sin embargo, en esa ocasión, Trump abandonó la cumbre después de que se filtrara un video en el que se ve a los mandatarios de Gran Bretaña, Canadá, Francia y Holanda burlándose, supuestamente, del estadounidense por sus largas apariciones ante la prensa.
El vínculo comercial entre Estados Unidos y Gran Bretaña es de gran impacto. Según un informe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, las exportaciones de bienes del país norteamericano a Gran Bretaña en 2017 sumaron 56.300 millones de dólares, es decir, el 9,5% de las importaciones totales del Reino Unido, aunque la participación de Estados Unidos se eleva al 19,5% cuando el comercio dentro de la UE se excluye del total.
En tanto, las importaciones de bienes estadounidenses desde el Reino Unido en 2017 totalizaron 53.100 millones de dólares. Estados Unidos recibió el 13,3% del total de bienes que Gran Bretaña exportó al mundo, pero la participación de Estados Unidos aumenta al 25,3% cuando el comercio dentro de la UE queda excluido.

El futuro pacto comercial es uno de los proyectos que más ambiciona Trump, ya que le permitiría apuntalar aún más la "relación especial" con Londres y presentar un éxito para gestión económica mientras mantiene abierta la guerra comercial con China.
Pero el encuentro entre Trump y Johnson no sucederá antes de que se realice el Brexit, el 31 de enero, ya que Johnson preferiría ir a la Casa Blanca después de organizar su gabinete, con Michael Gove en un ministerio clave que se encargaría de las negociaciones comerciales.
La invitación sucede mientras crecen las inquietudes sobre el futuro de los vínculos comerciales ante una posible definición del Brexit.
El viernes, la Cámara de los Comunes aprobó el acuerdo obtenido en noviembre por el premier con la UE, que debería sacar al Reino Unido del bloque el 31 de enero. Ese proyecto prevé sobre todo una nueva solución para evitar el retorno de una frontera física entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, que podría poner en peligro el acuerdo de paz del Viernes Santo de 1998.
Ahora se deberá debatir en comisión y su versión final será aprobada cuando el Parlamento vuelva a sesionar, a partir del 7 de enero.
Pero el divorcio de Gran Bretaña de la UE -que además implica el pago de una factura de 50.000 millones de euros- no es la única preocupación en la relación comercial. También alarma que el presidente norteamericano enfrente un juicio político. Fuentes de Downing Street manifestaron sus inquietudes de que Johnson pueda ser arrastrado por el procedimiento de destitución que afronta Trump.
Igualmente, el impeachment contra Trump deberá esperar, ya que los legisladores oficialistas y opositores salieron de vacaciones y quedaron sin un acuerdo sobre cómo manejarán el juicio político en el Senado, donde si bien el presidente será previsiblemente absuelto por la disciplinada bancada republicana, estará en juego la credibilidad de Trump y su partido ante la opinión pública, con la mira en las elecciones de noviembre. El mandatario, por su parte, aseguró que quiere "un proceso inmediato".
Agencia Reuters, AP, DPA y AFP





