Apuntan a una cadena de imprudencias del piloto en la tragedia en Colombia
Según revelaciones de las autoridades y de la empresa LaMia, tenía dos puntos de recarga de combustible y no siguió el protocolo de emergencias con la torre de control en Medellín
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BOGOTÁ.- Todo lo que podía fallar falló en el vuelo que llevaba a los jugadores del equipo brasileño Chapecoense con destino a Medellín. Después del shock que conmovió al mundo, los indicios sobre las causas del accidente de la noche del lunes apuntaban ayer a una cadena fatal de malas decisiones que condujeron al trágico desenlace, con 71 muertos y seis heridos.
Según las autoridades colombianas, las cajas negras fueron encontradas en buen estado y serán claves para determinar qué fue lo que ocurrió. Pero los testimonios comenzaron a anudarse, sin necesidad de esperar los peritajes técnicos, para trazar la teoría de una suma de errores humanos como causa del incidente.
El combustible era insuficiente, no se siguió el plan de vuelo previsto y no se comunicó correctamente el problema a la torre de control. Una cosa llevó a la otra en el vuelo de la empresa aérea LaMia, que partió de Santa Cruz de la Sierra y que estaba a cinco minutos del aeropuerto de Medellín cuando se estrelló contra el cerro El Gordo, cerca de la localidad de La Unión.
El avión había sido contratado por el Chapecoense para llevar a Medellín a sus jugadores, que ayer debían enfrentarse al Atlético Nacional en el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana. Viajaban 77 personas, entre tripulantes, dirigentes, cuerpo técnico, jugadores y periodistas. Sólo sobrevivieron seis, algunos en estado crítico.
"Señorita, LaMia 933 está en falla total, falla eléctrica total, sin combustible", advirtió el piloto a la torre del aeropuerto en un desesperado pedido de auxilio, según un audio revelado ayer. "Pista libre y esperando lluvia sobre la superficie LaMia 933, bomberos alertados", fue la respuesta. Pero era tarde. La nave que piloteaba Miguel Quiroga había demorado demasiado en reportar su situación y orillaba el impacto contra las montañas.
Un primer audio difundido en las redes sociales de otro piloto que también se disponía a aterrizar en Medellín, de la aerolínea Avianca, había anticipado el drama que se vivía en la cabina del chárter.
Más tarde, en declaraciones al canal boliviano Unitel, el director de LaMia, Gustavo Vargas, comenzó a dar sentido a los hechos al señalar que el avión no cumplió con un plan de vuelo que establecía la ciudad boliviana de Cobija o, en su defecto, Bogotá como puntos de reabastecimiento. Sin autonomía suficiente para cubrir el tramo completo, la nave debía necesariamente repostar en una de estas dos escalas.
"Lastimosamente no pudimos reabastecer la nave en Cobija, que era el punto inicial, porque se nos hizo tarde y ese aeropuerto no trabaja en la noche. Entonces eliminamos Cobija, pero el piloto tenía el (sitio) alterno, que era Bogotá", reveló Vargas.
El avión siguió de largo con un cálculo demasiado ajustado del combustible restante. No dejaba margen para ningún imprevisto. Y lo imprevisto sucedió: otro piloto de Avianca confió que un avión de la aerolínea Viva Colombia se declaró en emergencia para aterrizar por un derrame de combustible. La torre de control le dio prioridad de aterrizaje y puso a los aviones de Avianca y de LaMia a dar vueltas mientras sorteaba la situación.
"Estaban el avión de Viva Colombia, uno de Avianca, que venía a más altura, y el de LaMia, que se estrelló. El de LaMia llegó con el límite de gasolina y no tenía para mitigar la demora. El piloto del avión del Chapecoense preguntó si iba a tener mucha demora para aterrizar y a los dos o tres minutos pidió prioridad porque tenía problemas de combustible. Sin embargo, como había dos aviones debajo de él, tenía el turno número tres para aterrizar", señaló el testigo.
Recién entonces el piloto de LaMia pidió "prioridad" para aterrizar. Pero también se quedó corto y lo dejaron esperando. Debió declararse en emergencia.
"El lenguaje aeronáutico es preciso. Cuando hay una situación que compromete [la seguridad] de manera inminente, grave e insuperable, el lenguaje es «mayday» [ayuda]. La prioridad es otra instancia, que significa que no está necesariamente comprometida la seguridad", explicó el director de la Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil), Alfredo Bocanegra.
Sobre las posibles razones para no seguir el protocolo aéreo, el testigo de Avianca dijo que pudo ser "porque quedaba marcado en su hoja de vida, le cobraban una multa de 25.000 dólares y a la compañía también la sancionaban" por no volar con suficiente combustible.
La falta de combustible sería "un acto de negligencia", porque el comandante de un avión debe saber cuánto necesita para llegar a su destino, confirmó el director de Aerocivil. "En todos los aeropuertos hay expertos que trazan los planes de vuelo y los comparten con las autoridades del país o ciudad de destino, y que deben tomar las medidas necesarias para garantizar un buen recorrido de un vuelo", agregó.
Miguel Quiroga estaba comprometido por partida doble: además de piloto, era el dueño de la compañía. Y una curiosidad: el avión a su mando era el único de los tres que tenía la aerolínea que podía volar, ya que los otros dos estaban en mantenimiento.
El dramático diálogo con la torre de control
Los medios colombianos revelaron el audio
Piloto: – Lima-Mike-India en acercamiento, solicitamos prioridad para la aproximación. Se presentó un problema de combustible
Torre de control: –OK. Le voy a dar vectores para proceder al localizador y detectar la aproximación. Se estima que en siete minutos efectuará la aproximación
P: – LMI 2933 solicita vectores para acercamiento [pedir la ruta más rápida para aterrizar]
T: –Atento, tengo una aeronave por debajo suyo efectuando la aproximación y adicional están realizando la revisión de pista. ¿Qué tiempo tiene para permanecer en su aproximación LMI?
P: –Estamos en emergencia de combustible, señorita, por eso le pido de una vez punto final. Señorita, LMI 2933 está en falla total, falla eléctrica total, sin combustible. ¡Vectores, señorita, vectores a la pista!
T: –La señal radar se perdió, no lo tengo. Ratifique rumbo ahora.
P: –Rumbo 3–6–0, 3–6–0.
T: Sí, correcto, usted está a 0,1 milla del VOR de Río Negro. No lo tengo con la altitud, Lima-Mike-India.
P: –9000 pies, señorita. ¡Vectores, vectores!
T: –Está a 8,2 millas de la pista. ¿Qué altitud tiene ahora? LaMia 933, ¿posición?

Miguel Quiroga
Piloto y accionista de LaMia
- Nacido en Caranavi, un pueblo al norte de La Paz, tenía 53 años. Su padre también era piloto y murió en un accidente aéreo en 1963, cuando tenía un año. Miguel decidió ser piloto a los 17, aunque su madre quería que fuera arquitecto. Llegó a ser el único piloto boliviano que voló un Airbus 380, el avión más grande del mundo, cuando sumó horas de vuelo en la aerolínea Qatar Airways
Agencias EFE, DPA, AP, AFP y Reuters
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