Ataques racistas, otro peligroso coletazo del rechazo a Europa
Colectividades de varios países denuncian agresiones xenófobas tras el referéndum; la colonia polaca se siente desprotegida ante los vándalos
1 minuto de lectura'


LONDRES.- Las pintadas de odio fueron borradas a las apuradas, dejando una mancha negra en la fachada rugosa y gris del Centro Social y Cultural Polaco (POSK, por sus siglas en polaco) de Hammersmith, en las afueras de Londres . Pero ni los ramos de flores de los vecinos solidarios, ni las reacciones airadas de las autoridades o la visita de decenas de periodistas han conseguido aliviar a Jadwiga Dee de su sentimiento de desolación.
"Anteayer, cuando esto sucedió, me sentí terriblemente angustiada. Pero estos gestos de solidaridad son buenos", reconoce la recepcionista del centro. "Los ingleses vienen a pedirnos disculpas por la estupidez de un individuo", agrega, mientras muestra a LA NACION las tarjetas que han recibido en señal de simpatía.
Desde que se supo que el leave había ganado el referéndum, uno de los genios liberados por los resultados ha sido un nauseabundo fascismo de baja intensidad. Esto no quiere decir, desde luego, que todos los que votaron por el Brexit son racistas, pero una de esas fuerzas políticas que quedaron en libertad tiene la forma de un peligroso nativismo que, de no ser controlado, amenaza a toda la sociedad.
Según las autoridades, desde el viernes por la noche se ha registrado más de un centenar de ofensas y agresiones racistas y xenófobas. La policía afirma que hay chicos de origen extranjero aterrados porque sus compañeros en la escuela les dicen que serán deportados.
"¡Basta de parásitos polacos!" La orden viene incluso con una traducción en lengua vernácula: Wrocic do domu polskiego szumowiny. Decenas de carteles de este tipo aparecieron en las lunetas traseras de los autos y en los buzones de familias polacas en varias regiones del país. O This is England, foreigners have 48 hours to f**k right of ("Esto es Inglaterra. Los extranjeros tienen 48 horas para irse a la m* de aquí").
Las principales víctimas parecen ser el millón de polacos, que llegaron a partir de 2004, cuando ese país ingresó en la UE. Pero no son los únicos. También los paquistaníes, comunidad muy presente en el Reino Unido, se han vuelto blanco de esa persecución. Un médico relató ayer por televisión cómo un paciente le dijo a su colega radiólogo: "¿Usted no debería estar ya en un avión hacia Paquistán? ¡Nosotros votamos para que ustedes se vayan!".
Mientras arregla las flores enviadas por los vecinos, Jadwiga se declara optimista: "Esto es una muestra de que no todos son así. Pero en 40 años de existencia, es la primera vez que nuestro centro es objeto de una agresión racista", reconoce. Fundado en 1967 gracias a la iniciativa del ingeniero polaco Roman Ludwik Wajda para promover la cultura y el arte de ese país, la institución alberga la biblioteca de Polonia en Londres, varios estudios de teatro, una galería de arte, un local de venta de libros y un café.
Aún conmocionada, Joanna Ciechanowska, directora de la galería del POSK reflexiona: "Hasta último momento esperé que permaneciéramos en la Unión Europea aunque fuera por escaso margen. Pero la campaña fue terrible. Ambos campos sólo esgrimieron argumentos viscerales. Y todo giraba en torno a la inmigración".
Situado a ocho kilómetros de la capital, en la orilla norte del Támesis, el distrito de Hammersmith y Fulham votó en un 70% por el remain. "A pesar de eso, los demonios xenófobos están saliendo del armario también aquí", agrega Ciechanowska.
La responsabilidad de esa caja de Pandora tiene nombres y apellidos: Nigel Farage, el eurófobo líder del partido de extrema derecha UKIP; Boris Johnson, el oportunista ex alcalde de Londres convertido en euroescéptico a último momento, o Michael Gove, ministro de Justicia del actual gobierno conservador, que, traicionando a su primer ministro, David Cameron, hizo campaña a favor del Brexit.
"Entre todos contaron 350 mentiras a los británicos, que los ayudaron a crear el fantasma de la inmigración cero", afirma Claire Alexander, de la Universidad de Manchester. Ahora, unos y otros se apresuran a calmar el juego y advertir que "aquel que votó por el fin de la inmigración se equivocó". Pero el mal ya está hecho.
El problema es que los millones de electores que se dejaron convencer terminarán por darse cuenta. "Entonces será peor todavía", advierte Elzbieta Pagor. La encargada de la librería del centro POSK asume la obligación de "aceptar la democracia. Y este referéndum lo fue", dice. "Pero me temo -concluye- que la mayoría de los que votaron por el out ni siquiera sabían lo que estaban votando".
1Chile: al menos 19 muertos y más de 50.000 evacuados por incendios fuera de control
2Un influencer republicano se infiltró en una marcha en contra de Trump y fue agredido por los manifestantes
- 3
Estados Unidos pediría US$1000 millones a los países que integren el nuevo “Consejo de la Paz”
- 4
Cómo fue el choque de trenes en el sur de España: decenas de muertos y más de 100 heridos

