Batalla legal en Italia por un monasterio dedicado a adoctrinar populistas por un exasesor de Trump

El monasterio Certosa di Trisulti en la provincia de Frosinone en Italia
El monasterio Certosa di Trisulti en la provincia de Frosinone en Italia Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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27 de mayo de 2020  • 15:34

ROMA.- Una nueva pulseada legal enfrenta al ministro de Bienes Culturales de Italia, Dario Franceschini, veterano dirigente del Partido Democrático (PD) de centroizquierda, con los soberanistas-fundamentalistas de la escuela del controvertido Steve Bannon, el exestratega del presidente norteamericano, Donald Trump.

El nudo de la discordia es la Certosa di Trisulti,antiguo monasterio medieval que se levanta sobre una colina de la localidad de Collepardo, provincia de Frosinone, a unos 110 kilómetros al sudeste de esta capital. Este lugar de ensueño, inmerso en un bosque de robles y manejado durante 800 años por monjes circesteneses, en 2016 fue dado en concesión por el propio Franceschini a un académico británico, Benjamin Harnwell. Este pseudointelectual se presentó entonces a las autoridades italianas como alguien interesado en transformar el monasterio en un lugar de estudio sobre las raíces cristianas de Europa.

Sólo más tarde todo el mundo cayó en la cuenta de que Harnwell, que obtuvo un contrato por 19 años -por 100.000 euros anuales- era el brazo derecho político de Bannon en el Viejo Continente. Poco después, en 2018, en efecto, estableció allí la sede del Dignitatits Humanae Institute (DHI), una suerte de "universidad o colegio del populismo" en el corazón de Europa.

Bannon explicó en su momento que su idea era convertir al antiguo monasterio en "mitad campus universitario medieval y mitad escuela de gladiadores para guerreros culturales". Y por supuesto su proyecto obtuvo el visto bueno de todos los líderes soberanistas europeos, entre ellos, elex viceprimer ministro y exministro del Interior Matteo Salvini, líder de la derechista Liga, así como el sostén económico de acaudalados grupos ultraconservadores católicos estadounidenses que se oponen al papa Francisco.

Pero con el pasar de los meses, cuando comenzaron a haber protestas de los vecinos en contra de un proyecto de los más controvertido y preocupante, después de ordenar una inspección, el Ministerio de Bienes Culturales revocó la concesión, alegando que la asociación fundamentalista católica no reunía los requisitos como para poder alquilar este convento histórico. Entonces hubo fiesta entre los locales, que más de una vez realizaron marchas para que la Certosa de Trisulti, patrimonio histórico del lugar, siguiera siendo tal.

Pero el DHI no se quedó de brazos cruzados, sino que, combativo, presentó un recurso ante la anulación de la concesión ante la Justicia. Y en un inesperado golpe de escena, ayer un tribunal de la ciudad de Latina le dio la razón a los soberanistas.

"Desde el principio de este proceso, el DHI sostuvo que el accionar del ministerio fue ilegal y basado en argumentos falsos tendientes a apaciguar a la poderosa izquierda italiana", celebró el think tank de Bannon, en un comunicado. "Estoy muy satisfecho por este resultado, vamos a seguir adelante con las obras de restauración presentadas y estoy contento de anunciar con gran alegría que el 1° de junio comenzarán las inscripciones para los cursos en la tan esperada Academia para el Occidente Judeo-Cristiano, que serán a la distancia, manejados directamente desde los Estados Unidos", hizo saber Harnwell.

"Nos hemos mantenido fieles al monasterio, a la comunidad y a Italia durante la pandemia, cuando hubiera sido fácil irse", afirmó, por su parte, Bannon, ideólogo de la campaña de Donald Trump en las pasadas elecciones presidenciales y amigo de Salvini. "Pero ahora lanzamos un programa de entrenamiento y aprendizaje que hará que el mundo sea más próspero, más seguro y más saludable para todos", agregó, satisfecho por la vuelta de tuerca judicial.

Como era de esperar, Franceschini anunció hoy que apelará la sentencia del tribunal de Latina ante el Consejo de Estado.

En el pasado hubo protestas de parte de los vecinos en contra de la apertura de la "escuela populista" de Bannon, a las que adhirió el propio alcalde de Collepardo, Mauro Bussiglieri. "Estamos perplejos ante el modo en el que se realizará esta escuela, no tenemos miedo de confrontarnos con otras ideas, pero queremos que el monasterio, que por centenares de años fue un punto de referencia religioso, se mantenga como tal", dijo el alcalde en una marcha que hubo en diciembre de 2018.

La batalla por el destino de la Certosa de Trisulti sigue abierta y habrá que esperar para saber qué pasará con la "universidad populista" de Bannon.

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