
Bergoglio tuvo muchos votos en el cónclave
Aseguran que fue el contendiente más serio de Ratzinger
1 minuto de lectura'
ROMA.– En el cónclave relámpago que eligió el martes último a Benedicto XVI, “el candidato verdadero, el único, además de Ratzinger, fue el argentino Jorge Mario Bergoglio”, reveló ayer un prestigioso vaticanista.
Después de su encierro “cum clave”, pese al juramento de mantener el secreto, muchos cardenales electores están contando a grandes rasgos qué pasó en la fascinante elección. Así, mientras el nuevo papa, Benedicto XVI, confirmó ayer en sus puestos al influyente secretario de Estado, Angelo Sodano, y a su sustituto, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, en medio de varios relatos aparecidos en la prensa italiana de cómo se llegó a su rapidísima elección, Andrea Tornielli, vaticanista del diario Il Giornale, hizo una reconstrucción más que interesante.
Afirmó, de hecho, que el arzobispo de Buenos Aires cosechó una buena cantidad de votos en el segundo y último día de votación, durante los dos escrutinios del martes por la mañana. Sin embargo, en la cuarta votación, Ratzinger fue electo con más de 90 votos, con lo cual superó el mínimo de 77 votos necesarios, equivalente a los dos tercios de los 115 cardenales electores.
"Mis fuentes son más que seguras, son todos cardenales electores, pero todavía no logré establecer cuántos votos finalmente alcanzó Bergoglio", dijo Tornielli al ser consultado por LA NACION. "De todos modos es evidente que Bergoglio obtuvo una clara demostración de estima, porque desde la mañana del segundo día, en la segunda y tercera votación, creció mucho, aunque nunca tanto como para superar a Ratzinger. Pero es notable que fue el único nombre que le dio batalla", agregó.
En su artículo, Tornielli precisó que, tal como se había vaticinado, en la primera votación del lunes por la tarde, Ratzinger, "la única candidatura seria" -respaldada por un bloque conservador-, logró el apoyo de cuarenta purpurados.
El frente opuesto, de tendencia progresista, presentó al cardenal Carlo Maria Martini, el prestigioso ex arzobispo de Milán, de 78 años, que, como "candidato de bandera", ese día alcanzó "casi la misma cantidad de votos". Según otras fuentes, sin embargo, Martini habría superado a Ratzinger en esa votación.
Esa misma noche, en la Casa de Santa Marta, Martini, un intelectual que siempre dejó en claro que debido a su enfermedad -Parkinson- no era candidato serio para ser Papa, "habría pedido que no lo voten más".
A la mañana siguiente, el martes, según Tornielli, "muchos de los votos que antes había cosechado Marini se trasladaron al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, jesuita como él".
"Otros votos se fueron dispersando, mientras el apoyo a Ratzinger fue lentamente creciendo: el futuro Benedicto XVI habría superado, de hecho, los 50 votos. En el escrutinio siguiente, el cardenal alemán habría crecido ulteriormente, pero también los sufragios de Bergoglio aumentaron, convirtiéndolo así en el único candidato consistente para los que no querían a Ratzinger".
Tornielli dijo a LA NACION que, desde su punto de vista, "fue una operación inteligente de parte del frente reformista la de impulsar a Bergoglio, porque no es de izquierda, sino que podía ser un candidato de mediación".
Opinó también que, de todas formas, ese bloque cometió un "gran error estratégico al decidir votar a Martini para bloquear a Ratzinger, porque éste sólo era un candidato de bandera, mientras que la de Ratzinger era una candidatura verdadera, que fue creciendo en forma constante también porque es una figura muy conocida entre los cardenales".
Este prestigioso vaticanista consideró, sin embargo, que un dato muy importante es que "en el primer cónclave en el cual no hubo un verdadero candidato italiano, el único candidato verdadero, que pudo darle batalla al que resultó electo, fue un latinoamericano".
El cardenal belga Godfried Danneels -también considerado papable- confirmó con una frase las conclusiones de Tornielli, que coinciden también con lo que pudo saber esta corresponsal: fueron varias las figuras europeas, norteamericanas y latinoamericanas dispuestas a apoyar a Bergoglio como alternativa al ex prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe.
"La elección del cardenal Ratzinger demostró que aún no era el momento de un papa latinoamericano", dijo Danneels, arzobispo de Bruselas, al diario holandés De Morgen. Danneels, un progresista, se negó a dar más detalles, y explicó: "Si lo hago, violo el secreto del cónclave".
Mientras la prensa italiana, y gran parte de la del resto de mundo seguía revelando detalles del cónclave, Benedicto XVI tomó ayer sus primeras decisiones de gobierno.
En una decisión que marca que mantendrá la línea de su predecesor, el nuevo Santo Padre alemán prefirió no tocar el vértice de la Curia. Y confirmó en sus cargos al cardenal Angelo Sodano como secretario de Estado (virtual primer ministro, brazo derecho del Papa); a su sustituto, el arzobispo argentino Leonardo Sandri -últimamente la "voz" de Juan Pablo II-; y al arzobispo Giovanni Lajolo, secretario para las relaciones con los Estados, es decir, el "canciller" vaticano. Aunque algunos medios dijeron que esto es lo habitual en los primeros días de un nuevo papado, y que meses más tarde las cosas pueden cambiar, fuentes vaticanas explicaron que en el caso de Sodano, Sandri y Lajolo se trata de confirmaciones sin condicionamientos.
El Pontífice, de hecho, sí ratificó en forma provisional a los jefes de los dicasterios de la Curia y, por el quinquenio en curso, a sus secretarios. Si bien algunos periodistas especulaban con que la ratificación de Sodano y sus dos más estrechos colaboradores se debió a un intercambio de paquetes de votos -el secretario de Estado, ex nuncio en Chile, de 77 años, habría contado con el apoyo de varios purpurados en el cónclave, y podría haber negociado trasladarlos al cardenal alemán a cambio del statu quo-, fuentes ligadas al Vaticano lo negaron. "Ratzinger obviamente confía en Sodano, que está en el cargo de secretario de Estado desde 1990, y es consciente de que no entiende mucho de relaciones con los Estados", explicaron a LA NACION. "La Iglesia Católica no se detiene porque se elige un Pontífice", agregaron.
En este marco, aumentaban las conjeturas sobre quién tomará el lugar que por más de veinte años ocupó Benedicto XVI al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Los medios hablaban de los cardenales (ex papables) Angelo Scola, patriarca de Venecia; el austríaco Christoph Schonborn, o Tarcisio Bertone.
Un mail para las felicitaciones
- ROMA (ANSA).- Todos aquellos que lo deseen pueden enviar sus felicitaciones a Benedicto XVI directamente a través del sitio Web del Vaticano. Entrando en Vatican.va se puede ir a la página dedicada a la elección de Joseph Ratzinger y pulsar sobre la opción "Felicitaciones al Santo Padre". Aparecerá entonces un nuevo mail con una dirección de correo electrónico inconfundible: benedettoxvi@vatican.va
Los confirmados por Benedicto XVI
Angelo Sodano
- Secretario de Estado. Ocupa, desde hace una década y media, ese cargo, en el cual ha sido reconfirmado por Benedicto XVI, lo que significa un virtual "número dos" del Papa. Se cree que Juan Pablo II pensaba reemplazarlo por Battista Re, su enemigo.
Leonardo Sandri
- Sustituto de la Secretaría de Estado. Su cargo, que ocupa desde 2000 y para el que ha sido ratificado ayer, es equivalente al de un "número tres" en el Vaticano. Sandri es un experimentado diplomático argentino que perteneció al círculo más cercano al papa Juan Pablo II.
Giovanni Lajolo
- Secretario para las Relaciones con los Estados. Es el equivalente a un canciller en el Vaticano. Tiene 70 años y desde 1995 hasta su nombramiento para este cargo, en 2003, se desempeñó como nuncio en Alemania, país de donde proviene Benedicto XVI.

