Berlín inaugura un monumento a las víctimas del Holocausto

Asistieron al acto más de 1000 invitados, entre autoridades y sobrevivientes; fue diseñado por el arquitecto estadounidense Peter Eisenman
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10 de mayo de 2005  • 13:24

BERLIN.- Tras años de debates y retrasos, el monumento al Holocausto de los Judíos en Europa fue inaugurado hoy en Berlín ante más de 1000 invitados especiales de todo el mundo, entre ellos el presidente federal de Alemania Horst Köehler, el canciller alemán Gerhard Schröeder y el presidente del Consejo Judío Central, Paul Spiegel.

El monumento, diseñado por el arquitecto estadounidense de origen judío Peter Eisenman, se encuentra en un lugar cargado de historia y constituye un símbolo sin precedentes por ser la primera vez que un país acepta recordar el peor de sus crímenes con un monumento en el centro de su capital.

Por allí pasaba el antiguo corredor de la muerte detrás del Muro de Berlín en la época de la República Democrática Alemana. A solo 50 metros del lugar se encontraba la antigua cancillería del Tercer Reich y el búnquer en el que el dictador Adolf Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945.

"Es un límite y un lugar de transición. Es el lugar desde el que ejercía el poder el régimen nazi de Adolf Hitler (1933-1945), que pretendía exterminar, aniquilar, borrar al pueblo judío de la faz de la Tierra", dijo Thierse en el discurso inaugural.

"El Holocausto llega al límite de nuestra comprensión. El monumento representa ese límite y es expresión de la dificultad de dar forma artística apropiada a lo inconcebible, a la monstruosidad de los crímenes nazis, al genocidio de los judíos europeos", agregó el presidente del parlamento alemán.

Asistieron al acto de inauguración sobrevivientes del Holocausto, representantes de comunidades judías, autoridades gubernamentales alemanas, entre ellos también el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer.

Recuerdo

El monumento al Holocausto deberá ser un "recuerdo perenne" a los judíos asesinados en Europa, dijo Eisenman. El arquitecto estadounidense señaló que no había sido su intención ni su objetivo provocar al público con su construcción, sino transmitir el sufrimiento de los judíos perseguidos y asesinados.

Pero "la sencillez (de las austeras estelas de hormigón) hace quizás que el (monumento) sea una provocación", concluyó afirmando Eisenman.

El monumento

Cada una de las 2711 estelas de hormigón que cubren el predio están separadas entre sí a una distancia de 95 centímetros y miden 95 centímetros de ancho por 2,38 metros de largo.

El interior del monumento es irregular, con losas inclinadas que intentan recordar la desorientación de las víctimas del Holocausto.

Bajo una parte de las estelas, se dan explicaciones sobre la "Shoah". En la penumbra de una de las salas, se suceden los nombres de las víctimas escritos uno por uno en los muros y figuran sus destinos desglosados en alemán e inglés. Pero el visitante necesitaría unos seis años, siete meses y veintisiete días para conocerlos todos.

En el subsuelo del recinto será creado un centro de información para que el público visitante y las nuevas generaciones conozcan los crímenes perpetrados por el régimen nazi de Alemania y el genocidio de más de seis millones de judíos.

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