Jair Bolsonaro cambia ideología por pragmatismo y profundiza su acercamiento a China

Putin, Xi y Bolsonaro, ayer, en Brasilia
Putin, Xi y Bolsonaro, ayer, en Brasilia Fuente: Reuters - Crédito: U. Marcelino
En la cumbre de los Brics aprovechó para firmar acuerdos con Xi Jinping; hay planes de un tratado de libre comercio
Alberto Armendáriz
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15 de noviembre de 2019  

RÍO DE JANEIRO.- Atrás parecen haber quedado las duras críticas a China y el apoyo incondicional a los Estados Unidos de Donald Trump, principal aliado de Jair Bolsonaro. En una demostración de claro pragmatismo, el presidente brasileño aprovechó la cumbre en Brasilia del grupo de los Brics -que Brasil integra junto con Rusia, la India, China y Sudáfrica- para acercarse a su par chino, Xi Jinping, con promesas de una relación económica más profunda con el país que es su principal socio comercial.

"La política exterior de mi gobierno tiene los ojos puestos en el mundo, pero en primer lugar, en Brasil, para estar en sintonía con las necesidades de nuestra sociedad. En el comercio internacional, adoptamos una perspectiva realista y pragmática", dijo Bolsonaro al cerrar el encuentro de grandes economías emergentes que, además de Xi, trajo a la capital brasileña a los presidentes Vladimir Putin, de Rusia; Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica; y al primer ministro Narendra Modi, de la India.

Durante la cumbre, Brasil y China firmaron acuerdos en áreas variadas como política, economía, comercio, agricultura, inspección sanitaria, transporte, salud y cultura. "China es cada vez más parte del futuro de Brasil", resaltó Bolsonaro, mientras que su ministro de Economía, Paulo Guedes, reveló que se empezó a estudiar un eventual acuerdo de libre comercio.

China es el mayor destino de las exportaciones brasileñas. El año pasado, la balanza comercial bilateral alcanzó el récord de 99.000 millones de dólares, con un superávit para Brasil de 29.000 millones; las compras chinas están concentradas en materias primas: soja (43%), petróleo (22%) y mineral de hierro (17%).

La nueva actitud de Bolsonaro hacia el gigante asiático marca un total contraste con los ataques que había lanzado contra las autoridades chinas durante la campaña electoral del año pasado, cuando acusó a China de "querer comprar Brasil", y se alineó inmediatamente con la postura crítica de Trump, en conflicto comercial con Xi. Ayer, el mandatario brasileño aclaró incluso que no se inmiscuirá en ese gran enfrentamiento internacional por medio de tarifas y aranceles.

"No voy a entrar en esa guerra comercial. Queremos lo mejor para nuestro pueblo a través de este tipo de relación", respondió a la prensa sobre los vínculos con China, que buscó recomponer primero, a través del viaje del vicepresidente Hamilton Mourão a Pekín en mayo, y luego con una visita suya en octubre.

Entre bastidores, el gobierno brasileño indicó que está hasta dispuesto a incluir a la compañía china Huawei en la subasta de frecuencias de alta velocidad móvil 5G el año próximo en el país. Una decisión en ese sentido sería vista con malos ojos por la administración de Trump, que busca evitar que China expanda su dominio tecnológico a regiones del área de influencia de Estados Unidos.

En otra muestra más de los sacrificios que Bolsonaro está dispuesto a realizar para conseguir mayores inversiones chinas y aumentar el flujo comercial, aceptó incluir en la declaración final de los Brics una crítica indirecta a las políticas proteccionistas de Trump y una defensa al multilateralismo.

"Es esencial que todos los miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) eviten medidas unilaterales y proteccionistas -apuntó el texto de los líderes del bloque-. "Las tensiones comerciales y la incertidumbre política afectaron la confianza, el comercio, las inversiones y el crecimiento. En este contexto, recordamos la importancia de los mercados abiertos, de un ambiente de negocios y comercio justo, imparcial y no discriminatorio".

En tanto, frente a Bolsonaro -un escéptico del cambio climático por efecto de la actividad humana- Xi se dio el lujo hasta de abogar por la protección del medio ambiente planetario, aunque China es el mayor contaminante global. "Debemos trabajar a favor de la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el desarrollo sustentable y el Acuerdo de París para lograr un avance coordinado en materia de desarrollo ambiental", destacó el presidente chino delante de su anfitrión, muy criticado por su falta de acción ante los recientes incendios forestales en la Amazonia.

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