
Chile, el otro plebiscito que marcó a un mandatario
Decidió la salida de Pinochet en 1988
1 minuto de lectura'
Aunque el referéndum celebrado ayer en Venezuela fue un acontecimiento inédito en el mundo, existe un antecedente similar en la región.
En octubre de 1988, el entonces dictador Augusto Pinochet convocó a un plebiscito en el que, para su propia sorpresa, los chilenos optaron por sacarlo del gobierno. Esta experiencia, que definiría el futuro de Chile, fue diferente de la de Venezuela porque el pueblo votó para decidir el futuro de un gobernante que había llegado al poder por medio de las armas y no a través de elecciones democráticas, como es el caso de Hugo Chávez.
A fines de los 80, Pinochet, en el poder desde el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, necesitaba forzosamente apuntalar su legitimidad. La amenaza comunista ya no era una excusa válida para permanecer en el gobierno y las presiones desde el exterior por la violación de los derechos humanos eran cada vez más fuertes.
Convencido de que la consulta lo ayudaría a consolidarse en el poder, el dictador decidió convocar a plebiscito, recurso que por otro lado estaba previsto en la nueva Constitución, promulgada por él mismo en 1981.
"Hasta último momento, él estaba convencido de que ganaba. Por eso, cuando se conocieron los resultados, hizo todo lo posible por declarar el estado de sitio", relató a LA NACION desde Santiago el analista político chileno Ricardo Israel. "Yo no sé cómo reaccionará Chávez, pero creo que va a ayudar que en el resultado haya una diferencia clara", agregó. En el caso de Pinochet, los resultados fueron contundentes: el 54,6% votó contra su continuidad en el poder, frente al 43,3% que lo hizo en favor del dictador.
Entre los factores que ayudaron a decidirse a quienes votaron contra el general, quizás el más importante fue la unidad de la oposición. A diferencia de Venezuela, los opositores de Chile lograron unirse y promover en conjunto a un solo líder, Patricio Aylwin, que un año más tarde triunfaría en las elecciones presidenciales. En Venezuela, en cambio, el arco opositor parece no poder encontrar un líder que los represente, más allá de su común aversión hacia Chávez.
Acceso a los medios
Sin embargo, la oposición venezolana contó durante la campaña con un plus. Mientras el acceso a la televisión y a los diarios era muy restringido en Chile, los opositores venezolanos tuvieron el apoyo de importantes periódicos y canales privados.
En cuanto al proceso electoral, las condiciones fueron más favorables durante el gobierno de Pinochet. "A pesar de que en Venezuela existen mayores libertades, el gobierno puso más limitaciones a los observadores internacionales", dijo Israel. A diferencia de Pinochet, que no les puso trabas, Chávez impuso límites al número de expertos que podían asistir a los centros de votación y no permitió que se realizara un conteo rápido de los votos.


