
CIA: una historia de escándalos y conspiraciones
50 años: hoy se cumple medio siglo de la creación de la polémica Central de Inteligencia Americana en las postrimerías de la guerra fría.
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Es una historia de espionaje, escándalos y conspiraciones; de revoluciones y golpes de Estado; de patriotas y traidores; de valientes y cobardes; de inteligencia y estupidez; y, como toda historia, de buenos y malos, aunque resulte difícil diferenciarlos. Creada hace medio siglo sobre la base de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) durante la presidencia de Harry S. Truman, la Central de Inteligencia Americana (CIA) fue concebida originalmente para "recoger y analizar informaciones". En ese momento, mientras media Europa yacía bajo la bota de Stalin y "una cortina de hierro pendía sobre el continente", la CIA apenas contaba con un presupuesto de 82 millones de dólares.
Pero, cuando el general Dwight Eisenhower llegó a la Casa Blanca, la Unión Soviética ya poseía la bomba atómica y la guerra fría amenazaba al mundo con otra conflagración mundial.
En poco tiempo, la CIA se convirtió en un ejército secreto de 800 millones de dólares que tenía a todo el globo como campo de operaciones.
Entre 1953 y 1954, la CIA, mediante un golpe de estado, restituyó en el poder al sha de Irán, instauró un gobierno pro occidental en Egipto y derrocó al presidente guatemalteco Jacobo Arbenz.
Sobre el final de la presidencia de Eisenhower, el éxito de la Revolución cubana y la amenaza de que la guerrilla marxista se expandiera como un dominó por toda América latina llevó a Washington a planear la caída de Fidel Castro.
Aunque finalmente no prosperaron, un informe del Senado norteamericano de 1975 reveló que la CIA llegó a evaluar proyectos que incluían la eliminación de Castro mediante cigarros envenenados, ostras explosivas y trajes de baño.
Hasta una ex amante del líder cubano fue reclutada para que lo envenenara colocándole una píldora en el vaso de agua que Castro colocaba cada noche en su mesa de luz.
Bahía de los Cochinos
En 1961, inspirada en su éxito en Guatemala, la CIA desembarcó en la Bahía de los Cochinos, en Cuba, a un grupo de exiliados que planeaban una contrarrevolución y derrocar a Castro. Pero el entonces presidente Kennedy no prestó cobertura aérea a la operación y ésta terminó fracasando. Hasta qué punto la negativa de Kennedy contribuyó a su muerte dos años más tarde nunca se comprobó, aunque mucho se ha dicho de un complot de la CIA en su asesinato.
La investigación del Senado también reveló que la CIA apoyó, proveyéndolos de armas, a los disidentes dominicanos que el 31 de mayo de 1961 asesinaron al presidente Rafael Trujillo.
Mientras tanto, en el Sudeste asiático, la influencia de la Agencia llevaba cada vez más al gobierno a empantanarse en el conflicto vietnamita. Esta vez fue el propio Kennedy quien apoyó el golpe que derrocó al católico presidente de Vietnam del Sur, Ngo Dinh Diem, cuando su política religiosa llevaba a la inmolación de los bonzos en las calles de Saigón.
Pero mientras sus agentes no evitaban la derrota norteamericana en Vietnam, la CIA se "encargaba" del millonario tráfico de opio en el vecino Laos, a través del operativo "Air America".
Según el periódico The Washington Post, en 1970, William Broe, director de la División Latinoamericana de la CIA, conspiró para desencadenar un golpe de Estado en Chile que impidiera la ascenso al poder del socialista Salvador Allende.
En octubre de ese año el general Schneider, comandante en jefe del ejército y constitucionalista opuesto a los golpes militares, murió cuando se resistió a un intento de secuestro y el 17 de octubre de 1973 Allende fue derrocado. El dominó era detenido.
El mayor fracaso
En agosto de 1977, agentes secretos informaron que "el sha será un participante activo en la vida política de Irán durante la década del 1980". Además, otro informe aseguraba que "Irán no está en una situación revolucionaria". Dos años después el sha debía buscar exilio y los Estados Unidos hacer frente a un nuevo enemigo.
Durante la presidencia de Carter, los escándalos continuaron envolviendo a la CIA, cuando el célebre periodista Bob Woodward informó que la Inteligencia norteamericana había sobornado a varios personajes de la política internacional, que iban desde el rey Hussein de Jordania hasta el entonces hombre fuerte del Zaire, Mobutu Sese Seko.
Pero el mayor escándalo de su historia, la CIA lo enfrentó durante los "80 cuando se conoció su implicación en el caso Irán-contras. Su ex director William Casey murió horas ante de que comenzara la segunda sesión de la comisión del Congreso que investigaba el affaire.
Uno de los interrogantes que dejó su muerte fue si la CIA realizó la operación con la autorización del presidente Ronald Reagan o sin ella.
Pero pese a estos traspiés, entrada la década se hizo evidente que la CIA estaba ganado su guerra secreta contra la KGB, cuando logró que el servicio de inteligencia soviético sufriera su peor revés al contribuir con datos para que 135 espías fueran expulsados en diversos países del mundo.
Ahora, tras su victoria en la guerra fría, la CIA reelabora su estrategia para enfrentar a los nuevos enemigos: el narcotráfico y el terrorismo.
Pero el tiempo del espía romántico que se valía del sexo y el chantaje; que conducía autos deportivos y vestía al corte de Saville Road, ya no existe. Tal vez se diluyó entre las sombras de este fin de siglo.





