Coronavirus: Bolsonaro seduce bastiones del PT, mientras se extienden los contagios en su entorno

Jair Bolsonaro saluda a sus seguidores luego de inaugurar una planta de agua potable en Campo Alegre de Lourdes
Jair Bolsonaro saluda a sus seguidores luego de inaugurar una planta de agua potable en Campo Alegre de Lourdes Crédito: DPA
Marcelo Silva de Sousa
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30 de julio de 2020  • 19:55

RÍO DE JANEIRO.- Con una postura más de candidato que de presidente, Jair Bolsonaro visitó hoy el nordeste de Brasil en un viaje marcado por gestos hacia una región que le fue esquiva en las elecciones de 2018 y donde repuntó en popularidad en las últimas semanas de la pandemia de coronavirus .

"Ustedes son personas iguales a las otras cuatro regiones de nuestro Brasil", dijo el presidente al participar de la inauguración de una obra de transposición del río San Francisco, en la ciudad de Campo Alegre de Lourdes, estado de Bahía.

"¡Mito! ¡Mito!", lo ovacionaron cientos de personas. "Nosotros somos todos iguales. Somos un solo pueblo, una sola raza, y tenemos un solo objetivo. Brasil encima de todos", dijo Bolsonaro. Más tarde, en la segunda parada del viaje, en el estado de Piauí, el líder ultraderechista montó a caballo, estrechó la mano a residentes y exaltó a las personas de la región, un histórico bastión del Partido de los Trabajadores (PT) gobernado por opositores.

Se trató del primer viaje de Bolsonaro luego de tres semanas aislado en el palacio de la Alvorada, residencia oficial, tras haber dado positivo de Covid-19. En el día de su primera salida de la capital, el coronavirus volvió a ser noticia en Brasilia por dos nuevos contagios en el entorno presidencial.

La primera dama, Michelle Bolsonaro, dio positivo y estaba hoy en recuperación, con "buen estado de salud" y sin síntomas graves, informó la secretaría de comunicación de la Presidencia. La mujer de Bolsonaro había participado ayer de una ceremonia en el palacio del Planalto junto con las ministras Tereza Cristina (Agricultura) y Damares Alves (Mujer, Familia y Derechos Humanos).

Alves y Cristina usaron el mismo micrófono y púlpito que Michelle Bolsonaro, sin protección facial, y por eso, debido al contacto estrecho, ambas cancelaron sus agendas y se preparaban para hacerse tests de la enfermedad.

En tanto, el ministro de Ciencia y Tecnología, Marcos Pontes, también comunicó que dio positivo y seguirá con una agenda de trabajo virtual. Pontes se convirtió en el quinto ministro del gobierno infectado desde el inicio de la pandemia. Después de un viaje oficial a Miami , en marzo, el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, Augusto Heleno, y el ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, habían tenido positivos. Más recientemente se habían contagiado Onyx Lorenzoni, ministro de Ciudadanía, y el nuevo ministro de Educación, Milton Ribeiro.

Jair Bolsonaro durante la inauguración de una planta de agua potable en Campo Alegre de Lourdes
Jair Bolsonaro durante la inauguración de una planta de agua potable en Campo Alegre de Lourdes Crédito: DPA

El coronavirus provocó en Brasil más de 90.100 muertos y 2,55 millones de contagios, según el Ministerio de Salud, que reconoció subnotificación en ambos guarismos.

Congreso

En el nordeste, Bolsonaro aludió al coronavirus, en un guiño al Congreso. "Nadie esperaba eso [por el Covid-19], pero vino. Hicimos todo lo posible para que los efectos fuesen menores, lo hicimos teniendo al lado valiosos senadores y diputados", dijo. "Nadie gobierna solo".

El presidente valoró el papel del Congreso, en sintonía con la postura menos beligerante hacia los otros poderes que mostró en las últimas semanas. "Ya escuché de congresistas problemas de la región. Quien los va a resolver no es Jair Bolsonaro solo, sino él y el Parlamento brasileño".

Además de haber bajado el tono, el derechista encaró una aproximación con políticos del denominado bloque del "centrão" en el Congreso para robustecer su base parlamentaria para aprobar proyectos y ahuyentar el fantasma de un impeachment.

Con la incursión en el nordeste, el presidente busca apuntalar su imagen en la región menos bolsonarista del país, habitual reducto electoral del PT. El deterioro económico general provocado por el Covid-19 abrió allí una oportunidad para el gobierno. Los pagos del programa "Auxilio de emergencia", de 115 dólares mensuales para la población más vulnerable, ayudaron a reducir la resistencia hacia el presidente. Entre abril y julio repuntó nueve puntos en su aprobación y trepó a 39% en el nordeste, de acuerdo con una encuesta de la consultora Paraná, publicada en la revista Veja.

Aunque falten dos años para los comicios presidenciales, en los que Bolsonaro buscaría la reelección, el mandatario parece abrir una nueva etapa para comenzar a probarse el traje de candidato otra vez, señaló el politólogo Marco Antonio Teixeira, profesor de la Fundación Getulio Vargas.

"El gobierno quiere asociar el auxilio de emergencia a una marca de gobierno, en la región más desfavorecida económicamente. Bolsonaro busca arrebatarle al PT la marca del Bolsa Familia", dijo Teixeira a LA NACION.

Una vez que termine el auxilio, cuya última cuota corresponderá a agosto, el gobierno lanzará "Renta Brasil", un programa social amplio de asistencia que absorberá el Bolsa Familia y otras iniciativas estatales de transferencia de recursos. "El presidente ya está viviendo 2022", concluyó Teixeira.

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