Gerardo Ixcoy se compró una bicicleta para dar clase, casa por casa, en Santa Cruz del Quiché, Guatemala

Coronavirus. En fotos. El ingenioso invento de un maestro para dar clases a sus alumnos en pandemia

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Cuando la pandemia del coronavirus cerró las escuelas de Guatemala a mediados de marzo, el maestro Gerardo Ixcoy invirtió sus ahorros en una bicicleta usada que empuja un carro.

Pero esto no es solo transporte. También es un aula móvil, con láminas de plástico para prevenir la transmisión del virus, una pizarra y un pequeño panel solar, que alimenta un reproductor de audio para algunas lecciones.

Paola Ximena Conoz, de 12 años
Paola Ximena Conoz, de 12 añosMoisés Castillo - AP

Todos los días Gerardo pedalea entre los campos de maíz de Santa Cruz del Quiché para darle clases a sus alumnos de sexto grado.

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Gerardo Ixcoy le enseña fracciones a Brenda Morales, de 14 años y despliega un trapeador de esponja para servir como un recordatorio de distancia segura entre él y sus estudiantes
Gerardo Ixcoy le enseña fracciones a Brenda Morales, de 14 años y despliega un trapeador de esponja para servir como un recordatorio de distancia segura entre él y sus estudiantesMoisés Castillo - AP

Ixcoy es conocido como "Lalito 10", un apodo de la infancia que se mantuvo con los años. Intenta visitar a cada uno de sus alumnos dos veces por semana para asistirlos con las clases y sus tareas

Oscar Rojas, de 11 años durante su clase
Oscar Rojas, de 11 años durante su claseMoisés Castillo - AP

Gerardo supo de inmediato que la enseñanza remota no era una posibilidad en esta zona y entonces la bicicleta se convirtió en una necesitad.

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Gerardo tiene 27 años
Gerardo tiene 27 añosMoisés Castillo - AP

"Intenté que los niños recibieran sus hojas de trabajo enviando instrucciones a través de WhatsApp, pero no respondieron", dijo Ixcoy. "Los padres me dijeron que no tenían dinero para comprar paquetes de datos (para sus teléfonos) y que otros no podían ayudar a sus hijos a entender las instrucciones.

Los alumnos esperan al maestro con todo sus elementos, ansiosos por tomar la clases, que es también una distracción en medio del encierro
Los alumnos esperan al maestro con todo sus elementos, ansiosos por tomar la clases, que es también una distracción en medio del encierroMoisés Castillo - AP

El analfabetismo en el área es de aproximadamente 42%. Y en todo el departamento o provincia, solo alrededor del 13% de los hogares tienen Internet.

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"Los teléfonos celulares que tienen en casa son muy básicos", dijo Ixcoy. "No pueden descargar aplicaciones, como Zoom, que te permitan dar una clase virtual".

El maestro pedaleando los campos de maíz
El maestro pedaleando los campos de maízMoisés Castillo - AP

Víctor Conoz, de 36 años y padre de Paola, una de las alumnas, viajaba regularmente a Belice para vender productos. Debido a la pandemia no pudo trabajar más.

"La situación es realmente complicada", dijo. "No me vas a creer, pero algunos días no tenemos comida y comprar datos para el celular era imposible para mí".

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Oscar Rojas, de 11 años, saluda a su maestro
Oscar Rojas, de 11 años, saluda a su maestroMoisés Castillo - AP

Para los niños, las clases rompen la monotonía de semanas en cuarentena. Oscar Rojas, de 11 años, esperaba ansioso en la puerta de su casa con una camisa negra abotonada en un pantalón azul marino. Alineó sus cuadernos y lápices y se puso una máscara facial.

La pandemia realmente ha alterado la rutina de Oscar, "porque ahora no estoy recibiendo clases normales", relató. "El maestro Lalito solo viene un rato para enseñarme, pero aprendo mucho".

Gerardo durante una clase de matemáticas
Gerardo durante una clase de matemáticasMoisés Castillo - AP

Por la tarde, se apura para volver a su hogar antes del toque de queda. Él y su esposa Yessika y su hijo Dylan de 3 años tienen una pequeña parcela de tierra que alquilaron para cultivar maíz como otra fuente de ingresos. También plantaron un huerto al lado de su casa.

El maestro Gerardo Ixcoy y su esposa Yessika López se preparan para almorzar
El maestro Gerardo Ixcoy y su esposa Yessika López se preparan para almorzarMoisés Castillo - AP

"Un día, la madre de un estudiante me dijo que no tenían comida", contó Ixcoy. "Cuando terminó la clase y comencé a andar en mi triciclo, ella me llamó con una mirada de agradecimiento: «Maestro, me dieron algo de comida, quiero compartir la mitad con usted», me dijo.

"Llegué a casa llorando", recordó.

Gerardo junto a su hijo Dylan
Gerardo junto a su hijo DylanMoisés Castillo - AP

Las familias que visita para dar sus clases en su mayoría luchan a diario para no pasar hambre.

De pie, detrás de la ventana del protector de plástico de su aula móvil, Gerardo Ixcoy sostiene una caja de pizza como parte de una lección sobre fracciones
De pie, detrás de la ventana del protector de plástico de su aula móvil, Gerardo Ixcoy sostiene una caja de pizza como parte de una lección sobre fraccionesMoisés Castillo - AP

En la escuela móvil Gerardo lleva varios elementos que le sirven para dar clases, tiene un plástico protector y usa un trapeador para marcar la distancia social correspondiente.

Lalito es el apodo con el que se lo conoce desde muy chico
Lalito es el apodo con el que se lo conoce desde muy chicoMoisés Castillo - AP
El aula móvil estacionada en la puerta de la casa de uno de sus alumnos
El aula móvil estacionada en la puerta de la casa de uno de sus alumnosMoisés Castillo - AP