Coronavirus. Michele Wucker: "El Covid-19 fue como una bestia inminente, a la carga y enojada"

Michele Wucker
Michele Wucker Crédito: BCI
Hugo Alconada Mon
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17 de noviembre de 2020  • 15:15

Sabemos ahora que esta pandemia nada tuvo de "cisne negro", el concepto acuñado por Nassim Taleb para definir aquellos sucesos que nos sorprenden, que registran un impacto social y económico sustancial y que solo luego racionalizamos como esperables. Esta crisis global fue distinta. Podía ocurrir casi tal y como pasó. Por eso mismo, el Covid-19 encuadra más en otra premisa: "el rinoceronte gris".

¿Por qué? "Porque es un evento obvio, probable y de alto impacto. Porque es grande y peligroso", explica la creadora del concepto, la estadounidense Michele Wucker. "Alude a ver y responder adecuadamente a los peligros claros y presentes. Las pandemias en general -y el Covid-19, en particular-, son rinocerontes grises porque ocurren con regularidad, porque sabemos cómo son y que seguirán siendo amenazas, y porque son recurrentes, como las crisis financieras o las tormentas destructivas".

Si sabemos que un "rinoceronte gris" puede golpearnos o que ya nos golpeó, abunda Wucker, entonces el paso siguiente es -o debería ser- "pasar de fingir que no vemos los problemas o solo pensar en los obstáculos para solucionarlos a preguntarnos qué se necesita para resolverlos y cómo lo haremos", dice. Pero a menudo, para nuestro perjuicio, no es así.

-¿Esta pandemia era eso, "obvia"?

-Mi bisabuelo murió a causa de la Gran Gripe de 1918, que tiene muchas similitudes con esta pandemia. Durante años, los expertos en salud pública se han puesto morados de tanto advertir que el mundo no estaba preparado para pandemias. Incluso durante 2019, bajo la administración Trump, los expertos planificaron escenarios, pero la mayoría de los líderes los ignoró en vez de seguir sus recomendaciones. El Covid-19 fue como una bestia inminente, a la carga y enojada. Pero ahora prefiero mirar al futuro porque analizar la ola de principios de año nos deja una lección importante para la próxima segunda o tercera ola: ya sabemos que los funcionarios tardaron mucho en reaccionar, pero ahora no es necesario que cometan el mismo error. Los casos están aumentando a un ritmo alarmante y alcanzando nuevos récords a medida que el clima más frío en el hemisferio norte nos obliga a pasar más tiempo adentro con menos ventilación. Pero mucha gente, particularmente en Estados Unidos, todavía no se lo toma en serio. De hecho, algunas personas se enorgullecen de ignorar las pautas de salud pública sobre el uso de máscaras y evitar las multitudes.

-¿Qué le dice esta pandemia sobre nuestros líderes? Donald Trump podría ser un ejemplo; también muchos "expertos" en salud y finanzas.

-Pocas personas tenían el poder para evitar que ocurriera la pandemia, pero una vez que llegó, todos tuvimos la opción de distanciarnos socialmente, usar barbijos, evitar las multitudes. Los funcionarios de salud pública hicieron su trabajo alertando a los legisladores sobre lo poco preparado que estábamos. El problema es que aquellos con poder de destinar dinero y decisión política a proteger a los ciudadanos incumplieron con su responsabilidad. Estados Unidos terminó con escasez de equipos de protección para los trabajadores sanitarios. Demasiados supuestos líderes no mostraron un comportamiento responsable y, de hecho, alentaron a la gente a ser irresponsable. De hecho, algunos altos funcionarios en Estados Unidos escucharon las sesiones informativas sobre la gravedad del virus, pero en lugar de alertar a sus electores y apoyar los planes para mantener a todos a salvo, ocultaron lo que sabían, vendieron las acciones de empresas que se verían perjudicadas y compraron de aquellas que se beneficiarían. Por el contrario, otros líderes han sido abiertos y honestos sobre lo que saben y lo que no, han difundido un mensaje de que todos los ciudadanos tienen un papel que desempeñar para mantener su seguridad y la de sus vecinos, han prestado atención a los científicos, han modelado buenas prácticas como el uso de máscaras y han tratado de hacerse responsables.

-¿Por qué tendemos a ignorar los peligros obvios?

-Debido a razones psicológicas e incentivos perversos. Los sesgos cognitivos y los atajos mentales evolucionaron para protegernos de ser abrumados, pero también pueden ser contraproducentes. Nuestros circuitos cerebrales nos hacen propensos a negar la existencia de realidades desagradables y descartar soluciones que son difíciles. Además, el condicionamiento social empeora estos prejuicios al agregar presión para coincidir con compañeros y jefes y evitar admitir cuán vulnerables somos y cuán probable es que no respondamos a peligros obvios. Para las empresas y los políticos, los incentivos suelen ser perversos, fomentando decisiones a corto plazo para alcanzar objetivos de ganancias trimestrales o para ganar la reelección, lo que es perjudicial a largo plazo. Trump admitió que no quería poner a prueba a la gente porque le haría daño político. Desafortunadamente, la mayoría de la gente no responsabiliza a sus líderes, por lo que los políticos se salen con la suya. ¡Mire cuántas personas votaron para reelegir a Trump a pesar del terrible trabajo que hizo con el coronavirus! Y los ciudadanos, por lo general, tampoco recompensan a los líderes por actuar con rapidez, lo que suele implicar tomar algunas decisiones impopulares para evitar un problema. Preferimos celebrar al funcionario que limpia un desastre que otra persona hizo, en vez de celebrar al que evitó el desastre en primer lugar. Por último, la indefensión aprendida es otra razón por la que la gente ignora los problemas: si no sentimos que tenemos el poder de prevenir un problema, es más probable que no hagamos nada. Pero, le insisto, también generalmente no responsabilizamos a las personas que tienen poder y aún así no hacen nada. Eso debe cambiar.

-¿Qué es lo que más le preocupa al salir de esta crisis?

-Esta crisis global agravó muchos problemas, como la desigualdad y las fragilidades financieras, y dejó a muchos gobiernos con menos recursos para lidiar con los efectos inmediatos de la pandemia y con problemas a largo plazo como los Objetivos de Desarrollo Sostenible Globales, aun cuando esta crisis demostró el precio que pagamos cuando ignoramos desafíos como el cambio climático y la salud inadecuada. Pero lo que más me preocupa, especialmente en Estados Unidos, es un problema estructural que llamo "meta" rinoceronte gris porque afecta nuestra capacidad para enfrentarnos a desafíos políticos específicos: la intensa polarización política y el profundo desacuerdo sobre qué riesgos son reales o no, que algunos políticos han estado explotando para beneficio personal. ¡Mire las guerras culturales por las mascarillas! ¡Mire cuántas personas solo leen o escuchan lo que quieren, o lo que creen otras personas de su "tribu"! El debate público está muy roto, demasiadas personas no pueden distinguir la realidad de la propaganda y la confianza en los demás ha caído. En tiempos de agitación económica y política, a los políticos les resulta demasiado tentador encontrar un "otro" a quien culpar, ya sean inmigrantes, minorías u otros países. Pero para superar esta crisis de múltiples cabezas, todos debemos trabajar juntos. Si no, será aún más difícil luchar contra los muchos otros rinocerontes grises del mundo.

-Aunque ignoramos a los rinocerontes grises una y otra vez, ¿cree que podemos realmente cambiar?

-Cualquiera que trabaje en el campo de las políticas públicas debe tener un sentido innato de optimismo porque algunos de nuestros problemas parecen tan abrumadores que de otro modo resultan imposibles. Si no cree que a veces podamos mejorar las cosas, debe elegir otro campo. Pero si quiere resolver problemas, el primer paso es un cambio de mentalidad: pasar de fingir que no vemos los problemas o solo pensar en los obstáculos para solucionarlos a preguntarnos qué se necesita para resolverlos y cómo lo haremos. He visto a personas cambiando sus hábitos, su entorno y sus compañeros. Hemos visto a países y sociedades cambiar su ánimo y su enfoque a lo largo de la historia: el optimismo de los '50, la agitación de los '60, el estancamiento de los '70, la autocomplacencia y el exceso de '80 y 90, y la angustia de este milenio. Si hay un lado positivo en la pandemia es que nos proporciona un punto de inflexión y un conjunto de opciones claras. Una crisis es algo terrible de desperdiciar.

-¿Cuáles son las preguntas que considera que deberíamos hacernos ahora?

-"¿Cuál es tu rinoceronte gris?". Es decir, ¿cuál es la gran y obvia amenaza frente a usted que puede estar ignorando? A menudo insto a las personas a hacer una lista y elegir el rinoceronte gris más grande o más urgente en su vida personal, en los negocios y en su comunidad o en el mundo. Y luego: "¿Qué estás haciendo al respecto? ¿Es suficiente? ¿Cómo podrías hacerlo mejor?". Cuando tenga esas respuestas, puede ahondar en qué necesita para resolver el problema, quién puede ayudarlo y cómo lograr que las partes interesadas pasen de la negación a la aceptación, y a adoptar las acciones que se necesitan.

-¿Hay alguna pregunta que no le hice y le gustaría abordar?

-Sí, la importante relación entre los líderes y sus seguidores: los líderes deben prestar más atención a sus responsabilidades para con los ciudadanos, empleados y clientes, entre otros. En otra ocasión le contaré sobre el proyecto Tango for Leaders que utiliza los principios del tango para mejorar las habilidades de comunicación y liderazgo.

Biografía

-Nacida en 1969, se licenció en Francés y Estudios Políticos en la Universidad Rice, para luego completar una maestría en Relaciones Internacionales y una especialización en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Columbia.

-Abocada al periodismo, trabajó para el diario Milwaujee Sentinel, la agencia Dow Jones, y los medios AmericaEconomia e International Finantial Review, y, entre 2010 y 2014, presidió el World Policy Institute.

.Seleccionada por el World Economic Forum como uno de los líderes del futuro en 2009, ganó una beca Guggenheim y es autora de numerosos libros, entre ellos, El rinoceronte gris. Cómo reconocer y actuar ante los peligros obvios que ignoramos.

Recomendación para aprovechar el tiempo

-En estos tiempos de pandemia global, ¿qué libros o películas o música o cualquier otra actividad sugiere a los argentinos para distraerse o, acaso, aprovechar el tiempo? ¿Qué hace usted con su tiempo libre?

-¿Tiempo libre? ¿Que es eso? [risas] Lo que más me gusta es caminar por el lago Michigan con mi perra, Billie Holiday, que fue rescatada del refugio en Nueva York unos meses antes de mudarme a Chicago. He descubierto también algunas series dignas de atracones. "Le bureau des légendes" es una inteligente serie francesa de suspenso con personajes psicológicamente complejos y muchos giros en la trama. "Leverage" es otra serie bien escrita que involucra a unos Robin Hoods del siglo XXI que recuperan lo que ricos y poderosos toman de la gente común. También me encantó la exagerada serie coreana "Empress Ki". Piense en una telenovela ambientada en la China y Corea del siglo XIV con grandes trajes de época, baladas de K-pop y drama de rock, mujeres rudas, un triángulo amoroso con un rey hot y un excéntrico emperador metrosexual, villanos muy malvados y compinches cómicos maravillosos. En cuanto a lecturas, suelo leer autores internacionales como Han Kang de Corea del Sur, Sayaka Murata de Japón y Elif Shafak de Turquía. Cuando me siento menos seria disfruto de Louis de Bernières y Carl Hiaasen. Y algo más: el último libro de Jo Nesbo, The Kingdom

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